Publicado el: 12, Ago, 2016

Bariloche: creen que montaron una escena para tapar el crimen del policía


Bariloche: creen que montaron una escena para tapar el crimen del policía
12/08 – 10:00 – Los peritos confirmaron que el oficial fue asesinado. Investigan su ingreso a la comisaría el día que desapareció y si se retiró de allí con otros agentes.

Por: Claudio Andrade
Los peritos fueron contundentes: el agente Lucas Muñoz (29) fue asesinado. Esa fue la conclusión de los análisis realizados por los especialistas de Gendamería que viajaron desde Buenos Aires para examinar el cuerpo del policía rionegrino, hallado el miércoles en un descampado ubicado a seis kilómetros del centro de Bariloche, tras 27 días de búsqueda.

Aunque aún resta conocer los resultados definitivos de la autopsia, que al cierre de esta edición se realizaba en la morgue del hospital público, los investigadores están seguros de que coincidirán con los de la pericia realizada por Gendarmería en la escena del crimen. “No tenemos dudas de que se trata de un homicidio. Descartamos cualquier hipótesis de accidente o de suicidio”, afirmó en conferencia de prensa el fiscal Martín Govetto, aunque no dio detalles sobre cómo se habría cometido el asesinato. Según trascendió, el agente tenía un balazo en la cabeza.

En base a los primeros indicios, los investigadores creen que –tal como señala la familia de la víctima– el autor del crimen intentó montar una escena para hacerlo pasar por un suicidio. Fuentes del caso aseguraron a Clarín que Muñoz llevaba puesto su uniforme y tenía su arma reglamentaria en una mano. Este último dato no fue confirmado ayer por el fiscal, quien aseguró que aún restan los peritajes balísticos sobre la pistola para determinar si era la que utilizaba el agente. Cada elemento parece haber sido elegido para intentar engañar a los peritos.

Otro dato que genera dudas es el lugar donde se cometió el crimen. “No tenemos confirmado el momento y el lugar (del homicidio)”, explicó ayer Govetto, quien además reconoció que existen “coincidencias llamativas” entre el caso del agente y el de Micaela Bravo, hallada asesinada el 6 de abril a unos 700 metros del descampado en el que encontraron al oficial.

Los investigadores manejan distintas hipótesis sobre la trama del homicidio. Para la familia, Muñoz se enteró o vio un grave hecho de corrupción policial y pensaba denunciarlo. Esta decisión lo habría conducido a la muerte. Los responsables no serían otros que algunos de los compañeros de la comisaría 42° del barrio 2 de Abril, uno de los más violentos de Bariloche.

Fuentes del caso aseguraron a Clarín que hay fundamentos para suponer que, al contrario de lo que se creía hasta el momento, el 14 de julio –último día que lo vieron con vida– el oficial llegó a la seccional en la que prestaba servicio y firmó su ingreso. Eso explicaría por qué alguien arrancó siete páginas del libro de entrada. Ahora, los investigadores buscan determinar si la víctima se retiró de allí acompañado de otros agentes.

La hipótesis que pone la mira al interior de la Fuerza tiene como protagonista al agente de Seguridad Vial Luis Irusta, uno de los dos policías detenidos por el caso. Según un informe elaborado por la Jefatura de la Policía de Río Negro, Irusta estaba siendo investigado como presunto líder de una banda narco que operaba en Bariloche y podría contar con la participación de otros oficiales.

Fuentes provinciales aseguraron que el 12 de julio Muñoz estuvo en una fiesta junto a Irusta y a otro agente de la comisaría 42°, identificado como Julián Morales. Al día siguiente, le pidió a su novia que dejara la ciudad porque su vida peligraba. La noche del jueves 14, cuando el agente ya estaba desaparecido, Irusta y Morales allanaron, sin orden judicial, la pensión donde vivía su compañero. La familia de la víctima denunció que revisaron una computadora y revolvieron los muebles.

Irusta, que en 2011 fue denunciado en la investigación por la desaparición del trabajador golondrina Sergio Solano en Choele Choel, no es el único agente en la mira. Por el caso también fue detenido el sargento Néstor Meyreles. Lo atraparon en la localidad rionegrina de Catriel, luego de que se comprobara que el día posterior a la desaparación de Muñoz había comprado un chip de teléfono celular utilizando el DNI de la víctima. Al declarar ante la Justicia, Meyreles aseguró que realizó la operación por orden de otro oficial, identificado como Federico Valenzuela Campos, quien fue imputado pero continua libre. Por el momento, los tres están acusados de entorpecer la investigación.

El crimen de Muñoz desató un escándalo dentro de la Policía de Río Negro. A la detención de dos agentes se sumó el desplazamiento de cuatro jefes, acusados también de haber interferido en la investigación. Además, el gobierno provincial ya confirmó nuevas medidas.

Anoche, familiares de la víctima marcharon hacia el Centro Cívico de Bariloche. Allí, denunciaron la “inacción” de los investigadores y reclamaron justicia. (Clarín)

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