Publicado el: 12, Ago, 2016

López dijo que los dólares de los bolsos “pertenecían a la política”


José López, antes de declarar en Comodoro Py: pidió cocaína y está a los gritos
12/08 – 09:20 – Estuvo más de tres horas ante el juez Rafecas. Habló y luego respondió preguntas en la causa por enriquecimiento.

Por: Nicolas Pizzi
José López decidió subir la apuesta y mandó un mensaje con varios destinatarios posibles. En su declaración indagatoria ante el juez Daniel Rafecas, dijo ayer que el dinero de los bolsos, casi 9 millones de dólares, no era suyo. “Provenía de la política”, lanzó, sin dar nombres. Y adelantó que dará más detalles “cuando tenga la fortaleza física, psicológica y espiritual necesaria”. Pareció una amenaza directa a un sector del kirchnerismo, que lo dejó solo después del episodio del convento. Y un indicio que podría convertirse en arrepentido. Para eso falta mucho.

El ex secretario de Obras Públicas hizo un relato casi cinematográfico de la madrugada del 14 de junio. Habló durante más de tres horas y luego respondió varias preguntas.

Tal como había adelantado este diario, López dijo que su esposa, María Amalia Díaz, y las monjas del convento de General Rodriguez, no tenían nada que ver con los bolsos.

Según su relato, el dinero estaba escondido en bolsos adentro del tanque de agua de la casa de Tigre, un lugar al que sólo se podía acceder con una escalera desde la habitación principal. En cambio, la valija que se encontró en su auto, con casi 5 millones, estaba vacía y la preparó esa misma noche.

El ex funcionario ya había estado una vez ante el juez y se negó a declarar. Dijo que aquella vez no estaba en condiciones de hacerlo y aprovechó para cuestionar a su entonces abogada, Fernanda Herrera: “Ninguna persona en su sano juicio eligiría como defensora a la que dicen que yo elegí porque en realidad es ese momento no estaba en condiciones de valerme por mis propios actos”.

López ratificó ante el juez Rafecas y el fiscal Federico Delgado que se sentía perseguido por los servicios de inteligencia. Y que la madrugada del convento lo siguieron en varios autos.

Su “persecución” se acrecentó en mayo, cuando un compañero del bloque en el Parlasur, Alejandro Karlén, le habría dicho: “A vos, a mí, a Rossi, y a otros Parlamentarios más, nos están investigando”.

Luego tuvo varios episodios extraños con su cuenta de mail de Yahoo, donde recibía detalles de una maestria que estaba cursando en la Universidad de Salamanca, y también con sus teléfonos celulares. El 13 de junio, por ejemplo, en el chat de whatsapp que compartía con los parlamentarios del Mercosur, le apareció el mensaje: “Este es el día. Con google no vas a poder”.

Ese mediodía fue al Microcentro. En la puerta de su casa había unos 50 operarios trabajando. López pensó que era espías o gente vinculada a la inteligencia. Cuando llegó a su oficina, tuvo otro episodio inusual. Una pareja se le acercó y le dijo: “¿Qué llevará en ese maletín? ¿Droga? ¿Dólares? Nosotros queremos ese maletín”. Siguió caminando y fue al encuentro de su mujer. Horas después regresaron juntos al Tigre. Su nivel de paranoia no bajaba. “A la noche, cuando llegué a la casa, encendí el televisor, y escuchaba voces burlonas, incoherencias, cosas sin sentido, la TV estaba en un canal”, relató López.

En ese momento, su mujer decidió llamar al convento y lo comunicó con la hermana Alba. Intentó tranquilizarlo, sin éxito. López fue entonces a buscar su pistola Glock. No la encontró, pero bajó con la carabina. En ese instante, su mujer decidió irse de la casa rumbo al departamento de Recoleta.

López otra vez se quedó solo y escuchó una voz masculina que le decía “Te va a pasar lo mismo que al Lauchón (era un amigo de Jaime Stiuso que fue asesinado por el Grupo Halcón)”. “Yo solté la carabina, y le dije ‘no soy Nisman no me voy a suicidar'”. Subí al dormitorio de planta alta y vi como humo o gas o neblina dentro del dormitorio, una “cosa borrosa”, me asusté, pensé que me querían dormir, bajé al patio, y vi al lado mío, manchas de sangre en el césped”, relató en la audiencia, donde estuvo acompañado por sus abogados, Diego Sánchez y Fernando García.

López se demoró varias horas en llegar al convento. Dijo que iba “muy lento” y que en algún momento se perdió.

Sobre la casa de Tigre, aseguró que no pudo comprarla por falta de dinero e intentó explicar el vínculo con los dos empresarios acusados de ser sus testaferros, Andrés Galera y Eduardo Gutiérrez, los supuestos dueños de esa propiedad. (Clarín)

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