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Repiten el error de Santa Cruz

Las contramarchas en Santa Cruz, entre los que participaban estan Rudy Ulloa, Daniel Varizat y varios funcionarios
26/03 – 08:30 – Los que de alguna manera estamos en contacto con la realidad de Santa Cruz y conocemos la metodología K para atacar los problemas, augurábamos un desatino de la actual presidenta dado su impostura, su verba algo altanera y la permanente predisposición a mirar sobreelevado todo lo que transcurre a su alrededor.

Sin embargo guardábamos alguna esperanza que lo vivido en Santa Cruz durante el 2007, aún cuando comparativamente fuera nimio a nivel nacional, le hubiera servido al matrimonio para reflexionar sobre los alcances de la brutalidad del discurso y sus consecuencias, pero no fue así, evidentemente.

La presidenta de la nación Cristina Fernández volvió a cometer los mismos errores de la misma receta aplicada aquí hace un año, a la misma coyuntura en un país que se debate siempre entre los extremos y nunca tiene a mano la medianidad de un pensador reflexivo o al menos de un estadista.

El silencio (a veces) es salud

El mensaje de Cristina Fernández hacia los campesinos fue, además de agresivo, desubicado, mal informado y discordante con la realidad que circunda a la gente del campo, por eso desató esta reacción en cadena de solidaridad espontánea que atravesó lo sectorial y se transformó en un rechazo generalizado a su manera de hacer política y de conducirse. Logró en un instante unir el reclamo del campo con el urbano que no tiene nada que ver con el campo pero la castigaron por su discurso soberbio. El otro error que no puede cometer la presidenta ahora es evaluar que esto es un “problema con el campo”. De ser así se equivocaría dos veces en un mismo día.

La misma saga de hechos se vivió en nuestra provincia desde principio del 2007 cuando los gobernadores hilvanados por los hilos presidenciales repetían como loros el: “bajo protesta no hablo” “este gobierno no acuerda bajo presión” o las más delicadas frases dichas por el cuasi asesino Daniel Varizat cuando expresó “con cacerolas no van a voltear a este gobierno”, dicho luego de la primera noche que a Carlos Sancho le fueron a golpear las ollas frente a su casa o “estos patoteros no nos van a doblar el brazo”.

Ahora después del yerro ¿Qué queda?. Obviamente el gobierno es el que se ha llevado la peor parte en esta pulseada, porque nunca pensó que el discurso destemplado de la presidenta iba a despertar viejos fantasmas del pasado reciente. Por eso es el propio gobierno el que va a tener que dar un paso atrás en la contienda si quiere evitar la catástrofe y es allí donde se cristaliza el vaticinio de ayer a la mañana cuando en una de nuestras columnas expresé que este conflicto terminará torciendo la voluntad oficial y dije “…para terminar finalmente, sellando algún acuerdo trasnochado y de apuro que selle rápidamente el desmadre del conflicto, solución la cual se podría haber tomado a tiempo evitando las consecuencias y el ridículo internacional”.

¿Y si vuelven a equivocarse?

Este es ahora una de los grandes problemas que enfrenta Cristina kirchner y Néstor kirchner, lo cual no podrán resolver enviando a la “contramarcha” urbana en contra de los manifestantes capitalinos, cuando en realidad es todo el país el que rechaza la actitud de su máxima autoridad política.

Volver sobre sus pasos será para el gobierno una derrota, continuar en esta tesitura un conflicto que nadie sabe en qué puede terminar. Cualquier negociación o alternativa que diseñe el gobierno para aflojar ante lo inminente lo dejará irremediablemente marcado y herido en su ala política más fuerte. No alcanza en esta oportunidad echar Ministros o Secretarios, eso es inocuo. Que caiga Lousteau en este momento no le importa a nadie ni es relevante.

El costo

La progresión de este conflicto no tiene salida; será el gobierno el que tenga que ceder, y a esta situación lo llevó haber vivido en la gran burbuja que durante tanto tiempo vinimos describiendo. La mentira y el autoengaño y la estúpida idea de creer que todos son estúpidos, ha producido este desborde que para contenerlo solo dependía de un discurso moderado, conciliador y menos prepotente, como correspondía a un jefe de Estado que debe tener el aplomo necesario para conducir un país.

El gobierno se equivocó y muy feo. Hoy solo le queda desandar el camino y preparase para pagar todos los costos políticos que ello significa.

En Santa Cruz los docentes comenzaron a protestar con un básico de $ 161,50. El “No” fue una constante, las amenazas, las actitudes patoteriles, los aprietes y las contramarchas proliferaron y terminaron con dos gobernadores. Finalmente el gobierno provincial terminó dando un salario de $ 1.024,00 y mucho más de lo que le hubiera correspondido en un buen arreglo a principio del 2007, pero pagando un precio altísimo en materia política que apenas le alcanzó para rasguñar a Peralta un 56% de votos basados en su figura, que trajo aire al FPVS y la existencia enfrente de una oposición dislocada y sin propuesta.

El mismo modelo, el mismo procedimiento y los mismos resultados.

“No aprender de los errores cometidos, es no haber vivido”. Anónimo.
(Agencia OPI santa Cruz)

Santa Cruz

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