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Acá hay Butti encerrado

Residencia de Butti en R Gallegos
21/05 – 09:00 – Juan Cruz Sanz periodista de Perfil y amigo, realizó una interesante nota donde hace una rápida recorrida por la vida del hombre de mayor confianza que tene Lázaro Báez: el Contador Fernando Butti. Sin embargo su meteórica carrera y algunos negocios paralelos a las órdenes de su jefe, lo han ido convirtiendo en el nuevo potentado de Río Gallegos, para el cual la ostentación no es ostentación: es mostrar el dinero ganado honradamente.

Butti I

Corrían los últimos meses del 2005. Lázaro Báez viajó a Comodoro Rivadavia junto a Fernando Butti, su contador, con una idea concreta: convencer a los acreedores de la petrolera Misahar de que él era una buena opción para vender y de esa forma poder poner un pie en el mercado energético. El lugar de encuentro fue en el Hotel Lucania Palazzo, donde ya se había reunido varias veces con otro amigo de los negocios, el chubutense Cristóbal López. Faltaban minutos para que se cumpla el horario que se había fijado para la reunión. Butti entró al Hotel y se presentó ante los empresarios. Se saludaron y sin perder un segundo, la gente del petróleo sugirió de empezar la charla, pero faltaba un detalle: la presentación oficial de Báez. Es que los acreedores, a quién Lázaro tenía que impresionar, pensaron otra cosa: “¿No es su chofer?”. “No no, es el señor Báez”, respondió incomodo Butti. Aclarada la situación, empezó la charla.

Esta anécdota, que también se mencionó en la revista Noticias, cuentan que Butti no para de repetirla entre sus amigos. Así fue como el joven contador fue ensanchando su espalda y su palabra dentro de Austral Construcciones empezó a tener peso.

Se dice que los refranes son construcciones sociales, producto de la sabiduría popular. Hay un proverbio chino que dice algo así: “Si el alumno no supera al maestro, ni es bueno el alumno; ni es bueno el maestro”. Pero hay un caso en el terruño K, donde el profesor fue bueno y el alumno mejor.

Fernando Javier Butti nació hace 31 años. Siempre se destacó y sus ganas de crecer pudieron siempre un poco más. Hizo las valijas en cuanto pudo y abandonó Bolívar, la tierra que lo vio nacer y que también acunó a sus padres. En el camino, se la cruzó a Andrea Cantín, hija del ex presidente del Concejo Deliberante de Río Gallegos y prima de Lázaro Báez. Ahí, su destino cambió 180 grados, dejó a su novia de la infancia y se mudó a Río Gallegos. Se recibió de contador y de un día para el otro se encontró sentado en la mesa chica del holding empresarial de Austral. Demostró que podía ser útil y se destacó por su lealtad hacía Báez, el número uno.

El poder es como la fama, en cuanto se sube a la cabeza nada bueno puede resultar. Austral Construcciones creció a fuerza de obra pública y de contratos millonarios con el Estado de la provincia de Santa Cruz y con el Gobierno Nacional. Así fue como una empresa creada a sólo nueve días de la asunción de Néstor Kirchner, formó un imperio infranqueable a costa de sociedades, relaciones con el poder, contratos irregulares y flujo de dinero. Todo en apenas tres años. Butti maduró detrás de la sombra de Báez: Primero en las filas de la constructora Palma S.A hizo sus primeras armas y después se constituyó como espada de Austral, el caballito de batalla de Báez. Al mismo tiempo, el zar de la obra pública lo ungió con poderes y con una clara e inobjetable cualidad: el poder de hacer y deshacer en su nombre.

Butti II

Así fue como todas las sociedades que se constituyeron como sinónimo de Lázaro Báez tienen como protagonista al joven contador. Alucom Austral S.R.L, Epsur S.A, Sur Combustibles S.A, Dulce Compañía S.A, Austral Agro S.A, Austral Desarrollos Inmobiliarios S.A y Austral Atlántica S.A, son algunas. Todas con la más diversa cantidad de objetivos. “Butti empezó a ser amo y señor del grupo de empresas. Incluso, no importa lo que decía Lázaro, en algunos casos él se encargaba de no hacerle caso y mandar como a él se le ocurría”, cuenta un ex empleado de Austral que sufrió en carne propia los retos de Butti.

El 2008 arrancó movido.

El año pasado, Báez mostró interés por la Estancia Rio Bote (un lugar turístico a sólo 42 kilómetros de El Calafate) y las negociaciones quedaron en manos de Butti. El zar de la Obra Pública sólo se dedicó a escuchar: su idea era tenerla. Fiel a su estilo, dejó que su apoderado encontrara un número que suene bien en los oídos de los dueños y para eso estaba dispuesto a firmar el cheque que sea necesario. Pero parece que el joven oriundo de Bolívar le agregó un par de ceros a la operación final. Es decir, según explicó un ex empleado de Austral Construcciones con acceso al entorno del contador de la constructora con más llegada al despacho de Balcarce 50, Butti le habría agregado a la cuenta final la pequeña suma de 200 mil dólares que, naturalmente, no llegaron a las manos del ex dueño de Río Bote. Ese dato también fue confirmado por diversas fuentes que fueron testigos de la compra y que detallaron paso a paso la historia del sobreprecio.

Vista de la vivienda del nuevo rico

Con el paso del tiempo, Butti pudo poner los ojos de los auditores que lo secundan en otro lado, pero Lázaro en persona se habría encargado de averiguar si realmente todo lo que pagó su empresa había llegado a destino final. Alguien, que había sido testigo de la negociación, le avisó de antemano la sobrefacturación que habría exigido Butti y eso no le gustó nada al socio del ex presidente Néstor Kirchner. Lo habían estafado y terminó confirmando lo que por un momento parecía una sospecha. Además, Butti también se hizo cargo de la operación por la compra de la Estancia Alquinta, donde Austral compró 50 mil hectáreas por unos 5 millones de dólares. En esa compra también se denunciaron sobreprecios: “Acá todo se infla. Hasta lo que compra la empresa”, cuentan por lo bajo en los pasillos de la avenida Gregores.

Mientras tanto, el patrimonio de Butti empezó a crecer a pasos agigantados. No tardaron en llegar una Harley Davidson, un cuatriciclo, una camioneta Mercedes Benz, una 4×4 Grand Cherokee último modelo, un lujoso BMW y varios emprendimientos gastronómicos. Todo junto, en menos de un año. Lázaro exigió explicaciones, pero nunca llegaron. Al mismo tiempo, empezaron a descubrirse otras tantas operatorias en las que parece que Butti no habría sido demasiado transparente con su mentor. El paso de facturas no tardó en llegar y las cosas al joven bolivariense se le empezaron a complicar.

Butti III

Dentro del esquema del holding empresarial de Lázaro, Butti ya estaba pagando el castigo de un grosero error: la causa radicada en el principado de Liechtenstein por lavado de dinero. Eso le provocó a Austral el embargo de 10 millones de dólares que provenían de una operación que ya les había causado un gran dolor de cabeza. Una transacción con el gobierno santafesino que parecía fácil salió mal. Austral le vendió 140 motoniveladoras chinas a la gestión del ex Gobernador kirchnerista Jorge Obeid. La constructora del sur se presentó como representante de una fabrica del gigante asiático y con muchas irregularidades se presentó en la licitación. Se suponía que la cosa no debía llegar a mayores: casi sin despeinarse ganó el concurso licitatorio. Pero al poco tiempo las denuncias por sobreprecios e irregularidades en la exportación no tardaron en llegar.

El 15 de mayo de 2006 se depositaron 10 millones de dólares provenientes de Austral Construcciones SA de la Argentina en una cuenta en el Banco de Liechtenstein, pero la transacción no cumplió con los estándares requeridos y todo el peso de la Justicia de ese país cayó sobre la empresa santacruceña. Butti fue el encargado de la operatoria: “El mismo pidió hacerla. Decía que estaba todo bien y que tenía todo solucionado. En primer momento iba a viajar a Europa otra gente con llegada a la mesa chica de la empresa, pero finalmente se decidió que viaje él. Al fin y al cabo era el que más sabía cómo se manejaban las cuentas”, contó a este blog una persona que trabajó para Butti en ese momento. “Me acuerdo que se le pidió que sea riguroso porque la plata ya venía complicada, pero él insistió en que era una pavada”, agregó. Butti cruzó el Atlántico y buscó la manera más fácil de hacer la transacción, pero para concretarla era necesario la participación de un broker financiero. Butti llamó a Río Gallegos y aseguró que ya tenía “todo listo”, pero la Justicia europea observó que había varios errores. Suficientes para ponerse a investigar. Así lo explicó el diario PERFIL, el 22 de Julio de 2007:

“Un juez de instrucción del Principado de Liechtenstein investiga las operaciones financieras de la empresa santacruceña Austral Construcciones, cuyo propietario real es Lázaro Báez, amigo y socio del presidente Néstor Kirchner. El magistrado Nicole Netzer le trabó un embargo por 10 millones de dólares a la compañía en el marco de una investigación por presunto lavado de dinero y les requirió a dos jueces federales argentinos “información sobre posibles irregularidades” en los negocios de Báez. Netzer rastreó el circuito del dinero gracias a testimonios de testigos y de un informe de la Financial Intelligence Unit (FIU) europea. Las pruebas recolectadas verificaron que el dinero de Austral S.A. pasó al menos por dos paraísos fiscales. Según acreditó el juez, los fondos salieron en mayo del año pasado del banco Macro Bansud rumbo al Sud Bank and Trust Ltd. de las Islas Bahamas. Y desde allí, se depositaron en el Hypo Investment Bank AG, en el principado de Liechtenstein, una ciudad emplazada sobre el valle del Rin en los Alpes, al oeste de Suiza. Ocurrió el 15 de mayo del año pasado. Fueron depositados en la cuenta Nº 306.690, propiedad de Trade 24 Limited. La firma, que posee su sede comercial en la República de Seychelles, declaró que su objetivo era operar en moneda extranjera (libras esterlinas) las ganancias provenientes de la venta de sistemas de calefacción. Sin embargo, los fondos depositados en ese activo financiero eran, curiosamente, de Austral Construcciones y los embargó el juez.

“La transacción no cumplió con los requisitos estándares”, dictaminó el juzgado europeo con el paper de la FIU en sus manos. Y la empresa de Báez reclamó la propiedad del dinero sólo después de bloqueada la cuenta. Trade 24, que previó el ocaso, actuó con lucidez. Autorizó al británico Paul Cardy y al neocelandés Mark Spiers –hoy únicos imputados en la causa– a utilizar la cuenta bancaria en Liechtenstein. Y para justificar el depósito proveniente de la empresa de Lázaro Báez entregaron al Hypo Investment Bank un contrato firmado entre Austral y Trade 24 Ltd para transferencias inferiores a 10 millones de dólares por la compra y venta de títulos. El acuerdo, que figura en el expediente de Netzer, lleva la rúbrica del contador santacruceño Fernando Butti, hombre de confianza de Báez. Operación “desbloqueo”. Los miembros del directorio de Austral Construcciones, alterados, iniciaron consultas para destrabar el dinero. Frank Clement se presentó ante el juez Netzer como “representante legal” de la empresa santacruceña. Y argumentó que el monto incautado provino de actividades comerciales efectuadas entre enero y abril de 2006. Y que en las Islas Bahamas habrían adquirido títulos por 10.000.000 dólares. Los interlocutores designados por Butti presentaron también documentación firmada por autoridades de Santa Cruz y por el ex titular de la Dirección Provincial de Vialidad de Santa Fe, Antonio Grbavac, por la cuestionada compra de 140 motoniveladoras chinas a Austral Construcciones. La requisitoria de Netzer fue enviada al juez federal de Río Gallegos, Gerardo Caamaño. El magistrado rechazó hablar con PERFIL.”

Butti IV

“Butti buscó gente que ya tenía antecedentes de lavado de dinero. Al juez no le costó mucho encontrar que había algo raro”, aseguran desde la capital pingüina. Lo cierto es que al apoderado de Austral las cosas se le empezaron a complicar. Mientras tanto, Butti ya había sufrido represalias. Le habían corrido a “Cacho Van Aken”, uno de sus principales asesores y al que le había consignado el manejo de las operaciones inmobiliarias y trámites ante el registro del automotor. “Van Aken hizo un descalabro. Fue otro error de Butti”, aseguran por lo bajo en la sede de Austral. “El laburo de Cacho era básico, pagar algunas cuentas y como se le tenía confianza se le dio aire y movilidad. Tenía que arreglar con la gente del Registro del Automotor. Se pagaba un pago extra para evitar problemas ¿se entiende? El sacaba la plata, pero nunca llegaba a ese destino y la gente se cansó. Ahora el registro está intervenido por la Justicia”. El futuro de Van Aken quedó trunco y Báez se encargó de sacarlo de Austral: “Tuvo que operar dentro del registro y el chiste le salió mal. Báez tuvo que meter a gente de confianza para arreglar un error por una supuesta presentación de documentos apócrifos. Se pagó mucha plata para mantener todo en silencio. Hablamos de mucha plata. La cagada era importante y podía ser una gran piedra para Austral”, contó una fuente que formó parte del circuito de Butti.

“Acá se cuenta que él dice arreglar con los inspectores de la municipalidad, pero no soluciona nada y eso después trae problemas”. En estas semanas además de pelear dentro de la empresa, Butti tiene otro conflicto: la habilitación de un nuevo emprendimiento gastronómico en el hipermercado Carrefour de Río Gallegos que la Municipalidad de Río Gallegos se niega a autorizar.

Luego de la expulsión de Van Aken, Butti se quedó sólo. Por eso no tardó en buscar a otro compañero de aventuras. El bolivarense encontró al contador Martín Samuel Jacobs. Otro joven recibido, al que colocó en un despacho pegado a su oficina y al que también le extendió poderes especiales. En cuestión de días, Jacobs ya empezó a figurar en papeles: puso su firma como director suplente de TOP AIR S.A, una empresa con sólo dos empleados con sede en el Pasaje Carabelas 241 de la ciudad de Buenos Aires. Esta sociedad se creo para la operación de los dos aviones privados de Báez y se basó en Capital Federal Pero mientras todas las sospechas empezaron a caer sobre Butti, el hombre de Bolívar no dejó nunca de lado sus gustos. En Enero, mientras veraneaba en Cariló, alquiló helicópteros para viajar a ver su otra gran pasión: Boca Juniors. Tenía que descargar la frustración de haber sido uno de los poco privilegiados que viajó a Japón para ver la eliminación del equipo de la ribera en el Mundial de Clubes junto a su padre. Así fue como los viajes en helicóptero también los pagó Austral y la paciencia en la quinta de Báez se empezó a terminar. “Viaja en avión hasta para comer un asado en Bolívar y vuelve. Cada viaje cuesta entre 12 y 15 mil dólares que los paga Austral. Bueno, en realidad lo pagamos todos”, explica entre risas uno de los asesores del joven contador. En ese mismo avión viajó a comienzos de este año el secretario de Energía Alessandro Perrone junto a toda su familia a la ciudad de Buenos Aires. El funcionario que tiene que controlar a las empresas energéticas de Baéz recibió el regalo del empresario. Ese viaje fue confirmado a este blog por altas fuentes del Gobierno provincial que aseguraron que a Perrone “se le perdonó la vida.

Cuando todavía no se calmaba el escándalo por la supuesta “estafa” a su jefe, otro problema de números tocó el despacho de Butti. Gran parte del personal de Austral es trasladado en traffics que son contratadas a empresas de transporte privadas. “Uno de los proveedores de ese servicio es un tal Manzano al cual se le atribuye una excelente relación con Butti”, aseguró un empleado de Austral en Capital Federal. En complicidad con el contador, Manzano facturaría el triple de lo que le corresponde a Austral, y Julio Mendoza, un ingeniero chaqueño que entró manejar la empresa en 2004, haría la vista gorda. El directorio de Austral también estaría verificando esa operatoria.

Mientras la situación se empezó a complicar, Butti descargó sus tensiones dando órdenes en la construcción de su mansión. Un exclusivo chalet custodiado por la seguridad privada de Austral y construido por operarios de la empresa. Pileta de natación cubierta con azulejos con los colores de Boca Juniors, cancha de paddle, cancha de fútbol cubierta, cancha de fútbol al aire libre con césped natural y torres de iluminación al mejor estilo estadio de fútbol, fueron algunos detalles que le agregó a su morada. Toda esa construcción, que ya esta próxima a ser terminada, se realizó en el barrio del ex club CEMA de Río Gallegos y corrió por cuenta de la constructora. Ahí el apoderado de Austral creó su propio palacio. Este blog publicó esta semana y por primera vez una foto de la residencia.

Ahora, Butti ocupa su tiempo libre en el nuevo gimnasio de la escuela Domingo Savio de Río Gallegos. Ahí entrenan parte de las divisiones del club Boca de la capital santacruceña y los nuevos equipos de básquet de esa institución. Báez en su tiempo de jugador de fútbol vistió esos colores y ahora sus hijos también forman parte de los planteles de fútbol. El zar de la obra pública se hizo cargo del club y lo trasformó en sólo dos años en uno de los clubes más competitivos. Ahí, Butti mira de cerca las refacciones que se realizaron en el gimnasio y por ahora busca un nuevo horizonte para su cabeza. (Juan Cruz Sanz/OPI Santa Cruz)

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