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Una delantera de selección


11/07 – 14:00 – Suárez Lastra, Adolfo y Marcelo Stubrin, Jaime Linares y “•Coti” Nosiglia emergieron la noche en que los diputados dieron el sí en el Congreso nacional, como impulsados por un Frankestein político que cuando las condiciones políticas de la Argentina lo permite, reviven lo peor de nuestra historia reciente, los muertos vivos de la decadente política nacional, en este caso del Radicalismo, que acompañó el reingreso a la atmósfera democrática del país y mostró lo que podía hacer.

La foto que publicó Perfil es toda una postal del “avancemos muchachos, esta en la nuestra, usemos lo que tengamos a mano para trepar otra vez, aunque esto sea Cobos o el campo”.

Claro, algunos dirán que a la par de los actuales estos son nenes de pecho. Bueno, pero no tanto. Las historias de algunos de estos hombres son tan oscuras para la política del país como lo ha sido la de los más conspicuos “peronistas” que sirvieron a Menem, después a Duhalde, a Kirchner y hoy a Cristina y vaya saber a cuántos más que vendrán en el futuro.

Esta fue la corporación de aquella nefasta “Coordinadora”, que servia de plataforma para transar acciones a espaldas del gobierno constitucional y crear organismos de regulación y control político como la SIDE paralela, por ejemplo, conducida por Becerra, luego por Santibañez donde el inefable “Coti” era el cerebro de las operaciones en contra de sus correligionarios y oponentes, a la vez que había una banda de ladrones de guantes blancos que se enriquecía desde el poder y ayudaba a sus jefes a engordar la billetera. Todo montado en el discurso de que con la democracia se puede hacer cualquier cosa, menos cuidarla, claro está.

Estuvieron con Alfonsín. No se fueron cuando gobernó Menem, ya que compartían clubes exclusivos junto al ecléctico “Tío” Anzoarreguy que supo amansar la tropa para que no le jugara en contra y les permitió por muchos años mantener abierto el kiosco de los negocios turbios. Después volvieron con la Alianza y mostraron la hilacha una vez más, constituyendo con Moreau y Storani los adalides de la magistral caída del presidente de papel que no podía conducir ni una bicicleta sin chocarla.

El Coti Nosiglia es un permanente operador de perfil bajo que eligió estar siempre al calor del poder y cerca de los grandes negocios y como si fuera poco nadie desconoce sus estrechas vinculaciones con lo peor de la política y el sindicalismo actual, extraído del residuo peronista que le ayudó a amasar fortunas y posicionar a los amigos que sirvieron a la causa.

El Coti junto con Luis Barrionuevo fueron los sostenedores y alimentadores políticos desde las sombras del Coronel Diego Palleros, el traficante de armas buscado por la justicia, quien luego del último golpe militar se desempeñó como interventor del gremio gastronómico, una redituable caja que bien conoce el actual dirigente díscolo de la CGT nacional.

Ni hablar de los Stubrin, Moreau, Storani y Suarez Lastra, entre otros, que demostraron lo que pueden dar en funciones y siguen meneando en las sombras la amenaza de volver si la poca inteligencia del kirchnerismo le brinda los huecos necesarios para colar sus alertas tempranas y aparecer enancados en cualquier cuestión que genere rispidez con el gobierno nacional, ello puede ser el campo como en este caso, razón por lo cual no han dudado en juntarse para ir, enfundados en sus abrigos y con la sonrisa a flor de labios, a acariciarle la cabeza a Cobos quien a pesar de haber dado el salto K, hoy se mantiene tratando de preservar lo que le queda de dignidad Radical.

El único que se salva en la foto es Jaime Linares, un Radical que fue Intendente de Bahía Blanca en los años 90 con una modesta aceptación popular y consenso apreciable, a partir de su personalidad simple y abierta, pero que ya cuando transitó por su segundo mandato estaba contaminado por los peor de las mañas correligionarias y aparentemente pereció en el intento por mejorar su performance política, de hecho la postal en banda no le es para nada favorable.

Duerme tranquilo el kirchnerismo y en PJ en su conjunto; si esto es lo que repunta como alternativa, nada podrá hacerlos temblar. (Rubén Lasagno/OPI Santa Cruz)

Santa Cruz

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