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Gatoparditos saludables


29/08 – 13:00 – El suceso ocurrido en el hospital de Río Gallegos con la muerte de la niña de 5 años es, lamentablemente, el resultado de una recurrente falta de preocupación de las sucesivas administraciones por establecer políticas solidarias que tenga como objetivo servir a la comunidad con personal altamente capacitado y profesionalmente honesto. Cambiar las caras, hacer ofensivas periodísticas y dar explicaciones vacuas no sirve. El gobierno debe deshacerse de la corrupción, las imposiciones y la incompetencia dentro del hospital. Esto no solo se arregla con renuncias, debe haber políticas de Estado, solidaridad, controles extremos y ganas de diferenciarse de lo que ha venido pasando hasta hoy.

Es indudable que no se puede caer en la generalización porque en el Hospital Regional existen muchos médicos, enfermeros y empleados que honran el trabajo que hacen a diario y sobran los ejemplos de pacientes que están agradecidos de que les hayan salvado la vida o de la atención que recibieron mientras permanecieron internados.

Pero una falencia como en la que han incurrido los profesionales involucrados en el caso de la niña que falleció por falta de atención este martes, no tiene ni acepta ninguna explicación que exculpe a quienes debieron detectar, diagnosticar y tratar a la paciente, de la inmensa responsabilidad que les cabe por negligencia, abandono de persona y mala praxis.

Tenemos conocimiento que desde ayer a la tarde, cuando el tema salió a la luz pública a través tanto de News como de OPI y que a partir de nuestra publicación tomara vuelo en la prensa nacional, las autoridades del Ministerio de Asuntos Sociales por orden del Gobernador se reunieron en horas de la noche para diagramar toda una estrategia comunicacional como forma de contrarrestar el impacto de las noticias que habían ganado la calle y que seguramente en las próximas horas continuarán conformando la agenda periodística de nuestros medios (al menos) quienes estamos decididos a difundir absolutamente todas las alternativas que rodeen al lamentable suceso que bien se podría haber evitado.

Que el gobierno pague algún medio para que difunda una excusa y muchas promesas que son de dudoso cumplimiento, no morigera la brutalidad del hecho en sí, no alecciona a los responsable y aquella desgastada muletilla de “está en manos de la Justicia”, constituye un escapismo demasiado simple que no sirve como señal de transparencia.

Internamente en el hospital se conocen exactamente los pasos que dio cada uno en esta circunstancia con triste final y no es prudente que mientras se realiza el sumario interno, lo cual suele durar un tiempo más que considerable, las personas involucradas sigan actuando sujetas a un disciplinamiento administrativo que no se condice con la gravedad del caso.

Fuentes cercanas al gobierno han asegurado que depende de cómo se resuelva esto, seguirán en sus puestos las autoridades ministeriales; sin embargo este razonamiento sigue siendo un error más de conceptualización que del problema hace tanto el Gobernador como sus Ministros.

Creemos que el problema del hospital local no se resuelve con la salida del Ministro de Asuntos Sociales o el Subsecretario de Salud. Contrariamente a ello, es menester que estas autoridades avancen en las modificaciones estructurales y política que cambien radicalmente la forma de atención en el hospital y se asignen los presupuestos necesarios para que haya más profesionales en todas las áreas, mejor pagos y de los buenos.

Que se activen los controles, que haya controles de los controles y que a su vez se termine con la corrupción interna, los negocios con las ortopedias, las droguerías y las obras sociales; la sospechosa vinculación de médicos con empresas farmacéuticas locales, las transas administrativas, la irregularidad de los arancelamientos, las compras de equipamientos, el negocio de las derivaciones arregladas y lo que es fundamental, la erradicación del nosocomio de profesionales impuestos por Néstor Kirchner o su hermana que no cumplen ninguna función práctica, como el caso del Dr Buonomo, lo cual enciende las más imaginativas suspicacias y la sospecha de que si está allí no es precisamente para elevar la calidad de atención y la eficiencia, como queda demostrado.

Mientras estas cuestiones no sean prioritarias en las políticas de salud del gobierno lo que se apliquen serán solamente técnicas gatopardistas; pueden pasar los Ministros que quieran y los Subsecretario que se les ocurra, que absolutamente todo permanecerá igual y las cosas lamentables seguirán pasando como ha ocurrido estos años, donde a pesar de haber cambiado la cara en varias oportunidades, la salud pública de Santa Cruz sigue siendo muy deficitaria.

La justicia debe actuar con todo el rigor en esta oportunidad. Aquí se ponen en juego las instituciones como tal, porque depende de la celeridad con que se actúe y la voluntad que haya de llegar a la verdad castigando a cada uno de los responsables, para observar si los funcionarios del gobierno quieren construir un futuro mejor en materia de salud o si por el contrario persiguen como fin transponer esta tormenta (como tantas otras) y no hacer nada en beneficio de la gente. (Rubén Lasagno – Agencia OPI Santa Cruz)

Santa Cruz

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