miércoles, enero 20, 2021
22 C
Río Gallegos

Atados con alambre


08/09 – 18:30 – Entre un Peralta exultante y un Roquel desangelado, va caminando la política en la provincia y en la ciudad capital. El colega Héctor Barabino hizo un pantallazo sobre el juego de presiones que sufre la política y la forma en que cada uno los intenta resolver. Una mirada de cómo se desenvuelven los administradores al compás del ritmo marcado desde Nación y la capacidad de respuesta que tienen en cada caso y de acuerdo a sus particulares formas de entender el gobierno que preceden. (Por Héctor Barabino)

Daniel Peralta exuda optimismo y ganas. Habla hasta por los codos, convoca al diálogo y la concordia, recibe a los gremios más combativos, se florea con las paritarias, amenaza a las petroleras para que inviertan, toca temas tabúes en santa cruz como la necesidad de reformar el sistema jubilatorio, o la ley de coparticipación incluso chicanea a los timoratos diputados por pueblo para que la impulsen, habla de ética pública, promete “atar de pies y manos a los que trafican drogas”; retrocede con la cuestionada nueva ley de educación, y arriesga con sinceridad brutal…”se está recuperando la normalidad institucional en santa cruz…” confesión de parte..

Quizás por lo mismo manifestó en las últimas horas:

“Si una empresa fuerte y poderosa, como las muchas que hay en Santa Cruz, por dos o tres millones de pesos paraliza la construcción porque el Estado le puede deber eso de un mes o dos meses atrás, bueno entonces debería buscarse otra provincia para trabajar” un llamado a la puerta del dueño de la obra pública provincial.

“Hay obras que se han hecho en Santa Cruz que lamentablemente no están a la altura de lo que se ha pagado, desde aulas mal terminadas hasta viviendas que no están en condiciones. Las viviendas que están hechas por cooperativas por ahí son muchos mejores que las hechas por empresas súper profesional” grita mas fuerte para que puedan oírlo quienes quieran oírlo.

Lo que no dijo Sergio Acevedo por lealtad, códigos de conducta, o como muchos creen a partir de su silencio, debida complicidad, lo blanquea Daniel Peralta.

El hombre a quién Kirchner eligió más por necesidad que por convicción o confianza para que le administrara los intereses en la provincia, desafía la matriz de su propio mentor político.

El intendente Roquel en cambio es su antítesis. Está desangelado comentan en su entorno de segunda línea.

Desde hace unos meses solo realiza declaraciones públicas cuando lo obliga el protocolo, para repetir que “el municipio no está en emergencia”; que “la provincia está cumpliendo con los envíos de fondos al municipio”; que “estamos mejorando la recaudación”; y “hemos reducido las horas extras” recordándole a sus detractores que la comuna recibe menos fondos coparticipables porque mermó la recaudación provincial, y a los concejales y diputados “que aporten acciones concretas en lugar de críticas retóricas”

¿Es Peralta tan eficiente y activo como se muestra en sociedad, y el intendente revalidado por una asombrosa mayoría hace apenas solo 8 meses, un pusilánime que olvidó las artes de gestionar…?

¿O Ambas fotos son la cara y contracara de una misma realidad que dice que en la provincia de los dos presidentes los cordones que atan al poder real, son los suficientemente flexibles, si se tira mucho de ellos ahorcan, si no, simplemente asfixian?

La municipalidad no va a ser viable hasta que no descanse sobre un presupuesto que le de autonomía y le permita recuperar la iniciativa a una gestión que vive el día a día, como si fuera el último.

Está claro que el alivio económico del municipio no depende solo de la reparación histórica de un injusto esquema de coparticipación, sino también de mejorar la recaudación; oxigenar el equipo de trabajo para despejar vicios de permanencia; y congeniar con un partido que perdió la referencia de un líder convocante.

La administración provincial no corre mejor suerte

Está atada a las tensiones que suele imprimirle Kirchner a sus dependientes, las que suelen provocar inestabilidades crónicas que con el tiempo se tornan insostenibles.

A un presupuesto provincial exigido; con la obra pública y el sistema jubilatorio a expensas del financiamiento nacional, se le agregan otras variables perturbadoras para el gobierno provincial como el enfrentamiento de Peralta con Lázaro Báez; y un gabinete mixto de mayoría kirchnerista que no termina de ensamblar.

Los pasacalles promocionando las candidaturas de Néstor y Cristina Kirchner para 2011 aunque inoportunos dados los tiempos de deflación que están atravesando los K, fueron un claro mensaje hacia las pretensiones autonómicas de Peralta.

El presidente del Consejo de Educación Prof Roberto Borselli y su gabinete quedó desairado con la decisión del Ejecutivo de postergar la implementación de la nueva ley de Educación hasta al menos el 2009, no sin antes, realizar una amplia convocatoria “al debate y la participación de todos los sectores”. Reconocimiento implícito de los errores del pasado.

El diputado oficialista Aníbal Billóni no sabía bien de lo que hablaba cuando en el recinto presentó una ocurrente modificación al sistema jubilatorio provincial, pero igualmente fue desautorizado por el gobernador cuando sostuvo que antes de cualquier reforma, primero hay que hacer algunos ordenamientos al esquema.

El masivo rumor que da cuenta de la insistencia de Campillo de tercerizar a manos del Banco San Juan la liquidación de haberes públicos, es una prueba de fuego para Peralta toda vez que ya desestimó el proyecto del ex Ministro Bontempo, por las observaciones del Tribunal de Cuentas, y según allegados al jefe de Gabinete Pablo Gonzales, “esta vez no va a tener más excusa que aplicarlo”.

Si bien esta vez la iniciativa superaría los contralores, no va a ser fácil justificar una medida que no solo le cuesta plata al estado sino que además va en contra de la función de un sector de trabajadores capacitados para la tarea contratada a terceros.

Los cruces mediáticos entre el diputado radical Jorge Cruz, y el Subsecretario de interior Carlos Barreto, aparecen como la voz de la conciencia de Peralta y Roquel para decirle al gobierno nacional lo que ellos no pueden o no se animan a gritar a los cuatro vientos.

Por ejemplo que hay que definir una normativa que regle definitivamente la distribución equitativa de los recursos entre todos y cada uno de los municipios sin distinciones que premien o castiguen?

¿Con que sustento afrontarán entonces tanto el gobernador Peralta como el intendente Roquel sus respectivas administraciones, en una provincia cuya sociedad para colmo está soltando de a poco las amarras de una cultura de sometimiento y ceguera? ¿Y que además les está pidiendo a ambos funcionarios que hagan lo propio con quienes pretenden seguir manejando la provincia a su antojo?

Ambos tienen a favor el crédito que les abrió la gente cuando los votó mayoritariamente para que ejerzan el poder, pero no deben olvidar que el gobernador más votado de la historia, apenas alcanzó la mitad de su mandato y tuvo que irse del cargo, en la más absoluta soledad. (H. Barabino/Agencia OPI Santa Cruz)

Santa Cruz

Últimas notas

Más articulos