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Sentenciados


05/11 – 10:30 – Conmueve escuchar al Gobernador Daniel Peralta sincerar la realidad de las arcas provinciales, “tenemos un hueco de 400 millones de dólares” dramatizó en lenguaje precario pero entendible, al tiempo que anunciaba un ajuste en la administración que pasará por ahorrar tonner en fotocopiadoras y combustible en vehículos oficiales, y una re planificación de las compras del estado. (Por Héctor Barabino)

Mas allá de lo novedoso del pronóstico reservado que evidencia una de las provincias mas poderosas del país por sus recursos económicos y políticos, y de lo contradictorio del discurso oficial que hace apenas unas semanas garantizaba el pago de los salarios de fin de año y anunciaba obras energéticas por miles de millones de pesos y las generosas inversiones del plan “petróleo Plus”; lo cierto es que por primera vez desde la crisis de 1990/91 Santa Cruz vive una coyuntura financiera de consecuencias impredecibles para todos.

Aunque suene poco creíble el argumento oficial que encontró en la debacle financiera internacional la causa de todos sus males, y en la baja del precio del crudo y los paros de trabajadores del petróleo la disminución de las regalías, la crisis está, los números no mienten, los proveedores no cobran, y los vividores de la pauta oficial se desviven ante el desplante.

Sea como fuere las actuales circunstancias obligan a un debate serio y razonable sobre la realidad de la economía provincial, sus causas, y sobre todo, cómo afrontar el futuro en una provincia cuya única alternativa hoy por hoy es el estado, ya para hacer negocios, o para acceder a un empleo mas o menos estable.

Es innegable que la crisis enunciada tiene causas, azares, y responsables.

Como siempre ocurre los resquebrajamientos del capitalismo mundial resienten más que nada a los países dependientes como la Argentina, aunque sería bueno que algún funcionario explique en qué medida y por qué circunstancias el quebranto del Lehman Brothers desequilibra las arcas provinciales.

La baja del precio del barril de crudo y los paros de los trabajadores petroleros que en otros tiempos fogoneaba el propio gobierno, disminuyen las regalías que conforman un cuarto del presupuesto provincial.

La necesidad de caja que tiene el gobierno nacional para pagar deudas externas inmorales y afrontar desde el clientelismo inmoral las próximas elecciones produce inevitables retaceos en los aportes para financiar a gobiernos amigos.

Avatares, que bien podrían considerarse ajenos a la voluntad del gobierno provincial.

Pero también existen razones –y no son las menos- que pasan por la falta de previsión y el abuso y la discrecionalidad a la hora de distribuir los recursos.

La obra pública cartelizada y por lo tanto cara y dirigida; la demagogia de los subsidios fáciles y desproporcionados; la millonaria y escandalosa pauta oficial; entre otros derroches, son apenas el cabotaje de la dispendiosidad en el manejo de los fondos públicos provinciales.

La enajenación y entrega de los hidrocarburos, la minería y la pesca, son las verdaderas venas abiertas por donde drenan los sustanciales recursos de los santacruceños.

Y esto es responsabilidad de los mismos gobernantes que creen, o pretenden hacerle creer a la sociedad que el estado es una agencia de empleos y subsidios, que construye y entrega viviendas por televisión, y sueña con obras magníficas que algún día se harán realidad para que disfruten los hijos de los presentes.

En estos días, en que se socializa la crisis, cabe preguntarse ¿alguien consultó a la sociedad cuando se decidió convenir con la Panamerican en términos leoninos la explotación del petróleo?

¿O cuando se pactaron porcentajes por regalías que en el caso de los minerales ni siquiera cubren los costos que debe afrontar el estado para remediar el pasivo ambiental que dejan la mayoría de ellas?

¿Algún ciudadano de a pie decidió sobre la prioridad de construir autovías y rotondas, o una doble vía hasta Guer Aike, cuyos 20 kms apenas alivian los cientos de kilómetros que deben transitarse entre un pueblo y otro de la provincia?

¿De quien fue la iniciativa neokeynessiana de convocar a trabajar a Santa Cruz a miles de argentinos de otras provincias que después terminaron junto a sus familias usurpando tierras, marginados, discriminados; desocupados y paradójicamente tildados de Ocupas, y sin pasaje de vuelta?

¿Cuántos y quienes fueron los que decidieron sobre los destinos aún inciertos de los fondos en el exterior que apostaron a la especulación en detrimento de las inversiones para el desarrollo?

Aquellos 1000 millones de dólares equivalían oportunamente a 5 presupuestos provinciales y hoy no alcanzan a cubrir ni los “mil millones de pesos que tenemos que juntar de acá a diciembre” según suplicó el gobernador Peralta.

¿Qué mentes cortoplacistas fueron las que retacearon los aportes de los salarios públicos a la caja de jubilaciones poniendo en riesgo el sistema?

¿Quien determinó tanto para unos pocos, y nada para el resto en materia de Publicidad Oficial llenando los bolsillos de los amigos, silenciando a la sociedad, embruteciendo a la prensa, y castigando a medios y periodistas que también viven y trabajan en esta provincia?

¿Y a mi porque me miran….? Se debe estar preguntando el santacruceño medio que en todos estos años miró por la ventana la fiesta de unos pocos hoy enriquecidos y emigrados lejos del escenario arrasado.

Pero hay otro aspecto de la crisis que no se puede omitir porque constituye una variable que en general suele estar por encima de los vaivenes de la economía mundial y sus circunstancias, y no admite la lógica de los grandes paradigmas de la humanidad ni el menor resquicio de razonabilidad: la dinámica interna del partido del gobierno, estimulada por la incompatibilidad de caracteres entre los Kirchner y sus mandatarios en la provincia.

Y Peralta lo supo desde el momento mismo en que recibió la bendición presidencial que lo ungió gobernador.

¿Sufriría este sofocón económico la provincia si un escrache de empleados públicos en protesta no hubiese impedido que la gobernadora hoy sea Alicia Kirchner en lugar del extrafamiliar Daniel Peralta?

Los actos solistas de muchos funcionarios provinciales, la modificación de las dietas de diputados, y las órdenes judiciales avalando acciones de espionaje como las que perpetró un Ministro -¿en soledad? – en contra de la Dra Alicia Campbell fueron decisiones sobre las cuales el gobernador asegura, no fue puesto en antecedentes.

El intento de cierre de FM News contó con la participación especial de policías en acción, dobles de cine, extras, disfrazados, nadie supo explicar muy bien que hacían allí, quien los había enviado, ni si la orden la dio el ministro Barreto, el Jefe de Policía, o el Jefe de gabinete.

Cada una de estas acciones hacen mella sobre el titular del ejecutivo, y sobre ellas sobrevuela la suspicacia de provenir del poder central domiciliado en Olivos.

Aunque cueste tan solo imaginar esta posibilidad, lo cierto es que desde que los Kirchner emigraron de Santa Cruz, los santacruceños no ganan para sustos con los humores y los celos del matrimonio presidencial que hoy mas que nunca tiene en sus manos el destino de la provincia.

Las crisis pone a prueba a unos y otros

Peralta deberá transformar en actos sus enunciados, y así como supo activar sus reflejos para despegarse públicamente de los funcionarios que actúan a sus espaldas, con el mismo ímpetu deberá corregirlos, o cambiarlos.

Terminar con la matriz corrupta de la obra pública, o reclamarle a las petroleras que aumenten las regalías o compensen a la provincia por los paros de sus empleados, no atenta contra las fuentes de trabajo, por el contrario, libera a los trabajadores de la condición de rehén en la que suelen ponerlos las empresas para extorsionar al estado provincial.

Echar mano sobre los disminuidos y esquivos fondos extraprovinciales considerados “anticíclicos” por el Ministro de Economía, es una medida extrema que debe estar muy bien fundada.

Exigirle al gobierno nacional que no desatienda a Santa Cruz no es un acto de rebelión ni de sumisión, sino un mandato de la hora.

La Argentina acaba de cumplir un cuarto de siglo de Democracia ininterrumpida.

Cada uno sabe el grado de responsabilidad que le cupo en esta etapa histórica, y sobre todo conoce mejor que nadie la dimensión de sus posibilidades para contribuir con la superación de esta instancia difícil pero no irreversible.

De ellos depende que la “sentencia de muerte” a la que se refirió el gobernador cuando le preguntaron sobre sus expectativas respecto del fin de año que se aproxima, no convierta la humorada en una condena efectiva. (Agencia OPI Santa Cruz)

Santa Cruz

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