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Río Gallegos

Cambio opositor por militante


16/12 – 15:00 – El pasado viernes 5 de diciembre se cumplieron 30 años de la mediación del Vaticano en el conflicto por el canal de Beagle entre Chile y Argentina. Hubo un acto en Monte Aymond, paso fronterizo a 60 kms de Río Gallegos. Bachelett llegó con sus funcionarios e integrantes de la oposición. Cristina con sus funcionarios, partidarios y militantes. Una se quedó departiendo, la otra prácticamente se fugó de allí con enorme apresuramiento. Una atacó a los gobiernos anteriores, la otra de la reconciliación.

El jueves 4 de diciembre Cristina Kirchner realizó su primera visita oficial a la hermana república de Chile; una visita catalogada de histórica por muchos. La característica mas destacada fue que dos presidentas mujeres se reunieron en torno a los treinta años de la medición papal en el conflicto que enfrentó a dos países limítrofes muy relacionados entre si.

La soberanía sobre el Canal de Beagle estaba en juego, Juan Pablo II a solo días de haber sido nombrado, debió asumir la responsabilidad de evitar un conflicto bélico, objetivo que cumplió. Un enviado por el Vaticano participó de los actos en Monte Aymond, en la oportunidad el Cardenal y Arzobispo, de la Ciudad de San Pablo hizo llegar el mensaje de Benedicto XVI a ambas naciones.

La llegada por primera vez de Cristina Kirchner a Punta Arenas capital de la XII región chilena revoluciono la tranquilidad de la localidad sureña. Más de una hora debió esperar Michele Bachelet en el aeropuerto a la presidenta de los argentinos, ninguna novedad los retrasos de Cristina en actos oficiales.

Como un acto histórico catalogo Cristina Kirchner lo que transcurría en la región magallánica, Michele Bachelet había invitado a los referentes políticos más importantes de su país, tanto propios como ajenos. Un detalle que pocos tuvieron en cuenta.

El descubrimiento de la piedra fundamental de un monumento que se levantara en el paso fronterizo Monte Aymond, distante a 66 km de la capital de Santa Cruz, fue motivo que fundó la reunión de ambos mandatarios en el paso internacional distante a 60 kms de Río Gallegos.

Las diferencias

Cristina Kirchner solo fue acompañada por “propia tropa”, como le dijeron a OPI un par de jóvenes que por primera vez pisaban el límite territorial. Ningún referente político de otro partido nacional fue invitado a participar de este histórico acto. Sí en cambio, fueron llevados desde Río Gallegos alrededor de 150 militantes que llegaron en varios colectivos, “Estamos acá para apoyar a Cristina” señalaban los militantes a los medios del vecino país ante la cara sorprendida de nuestros colegas chilenos.

Desde Punta Arenas solo autoridades nacionales y municipales llegaron en vehículos oficiales. Un minibus trasladó a los alumnos de varios establecimientos que participaron del acto binacional. Ningún micro con militantes o personas que fueran exclusivamente partidarios de Michele Bachelett llegó a Monte Aymond aquel día.

Los colegas de los medios chilenos nos preguntaban por qué era llevada esa gente (en referencia a los numerosos militantes argentinos que agitaban banderas y carteles) y quién pagaba los traslados. Se sonreían sorprendidos con las respuestas que recibían de nuestra parte.

Cristina Kirchner dijo en esa oportunidad en un encendido discurso “Por eso hoy en este día patagónico, quien tiene el más inmenso honor al que puede aspirar cualquier argentino, que es haber sido votado, o votada en este caso, para ejercer la primera magistratura, quiere agradecer en nombre de todos los argentinos este gesto a nuestros hermanos chilenos de estar juntos aquí, dándole una definitiva vuelta a una página de la historia que no escribieron los pueblos, la escribieron otros y como no la escribieron los pueblos la escribieron con una letra un tanto torcida. Por eso la letra de esta placa tiene frases claras, derechas, no solamente por el contenido sino también por la legitimidad de quienes escribieron”.

Bachelet cuando usó de la palabra evitó cargar sobre la historia de los gobiernos anteriores, inclusive el del Proceso militar e hizo mención a la integración de los pueblos, a la convivencia como vecinos y a la paz como hermanos.

Al término el acto Cristina repartió besos a los militantes que le gritaban “Cristina te queremos”. Un par de minutos después partió rauda en un vehículo por tierra hasta Río Gallegos donde la esperaba el Tango 01, presto para regresar a Capital Federal.

La presidenta chilena mientras tanto se quedo charlando con los funcionarios que se desempeñan en el paso fronterizo, acompañada de las autoridades que asistieron con ella al acto, sin militantes ni nadie gritando a su alrededor como sí sucedió con la bulliciosa comitiva argentina.

Solo una niña discapacitada con su madre se acercó para hacerle un presente y solicitarle ayuda en su problema personal; ella se comprometió a solucionarlo y no dijo a ningún secretario que anote nada. Bachelett en persona lo hizo. Luego la presidenta trasandina habló distendidamente con la prensa al salir del complejo fronterizo, algo que Cristina no hizo ya que solo respondió de apuro alguna pregunta que le hicieron desde media distancia mientras no detenía su rumbo a la Trafic que la esperaba sobre el playón.

La presidenta argentina solo se detuvo breves segundos para responder a las decenas de militantes que le pedían besos y fotos; sin embargo no lo hizo en cualquier lugar, lo hizo frente a las lentes de las cámaras de CNN de chile y la televisora nacional que se encontraban cubriendo el evento.

Permanecimos varios minutos después de que la comitiva argentina abandonara Monte Ayomnd. Allí departiendo con nuestros colegas pudimos observar las diferencias notables que hay entre el proceder de una presidenta y otra. Bachelett llegó y se fue en compañía de funcionarios propios y referentes de otros partidos políticos, dado que tal como lo remarcó en sus palabras debe ser un festejo de todos y ellos (su propio partido) son habitantes circunstanciales en el gobierno de su país.

Cuando se retiraron de allí lo hicieron todos juntos, oficialismo y oposición, funcionarios y alumnos, sin gritos ni algarabía, sin militancia obligada a enaltecer la figura presidencial y ni protagonistas sobreactuados.

A los periodistas chilenos les llamó la atención la forma de obrar del gobierno argentino, la velocidad con la que llegó, los gritos que pegaban los militantes, la rapidez con que pasó Cristina y el desplante que le hizo a la prensa nacional y extranjera.

A nosotros los periodistas argentinos el comportamiento de la presidenta Bachelett, no nos sorprendió; solo nos ayudó a reconocer las diferencias. (Agencia OPI Santa Cruz)

Santa Cruz

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