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Votantes: el 27 apliquen un “correctivo”

Juan Cabandie candidato Kirchnerista - Foto: web
15/10 – 10:00 – El voto es, probablemente, la única arma mas eficaz en contra de la estupidez, la inconducta, la inmoralidad, la corrupción y la prepotencia, entre otros atropellos de lo que como sociedad somos objeto por parte de iluminados y personalistas, impregnados de ideología barata que el kirchnerismo ayudó a forjar, haciéndoles creer que les asiste el derecho de pernada sobre todos nosotros, quienes les debemos algo por una historia familiar y personal, la cual podrá ser triste o atendible, pero no le asigna derechos especiales de ningún tipo. (Por: Rubén Lasagno)

Juan Cabandié, no es la excepción, la misma actitud de prepotencia e impunidad demostró su par militante de La Cámpora, Mariano Recalde o Andrés Larroque y otros tantos que se creen realmente, que son el vínculo generacional de la nueva política argentina y resumen solo la inmadurez de un pretendido reformista chabacano e ignorante que no conoce nada de política ni de administrar la cosa pública, pero rebate y combate con mensajes pseudoprogresistas, desde lujosos escritorios en oficinas de Puerto Madero, sustentado por la cartera pública que el mismo votante ayuda a engordar y la impunidad que le permite la señora a cargo, transitoriamente, del Ejecutivo nacional.

Nadie puede desconocer que el video de Cabandié, lo emiten ahora por razones estrictamente políticas; solo un necio podría no reconocerlo, sin embargo, cabe preguntarse si el gobierno no haría lo mismo con un material sensible de ese tipo y en este contexto, de cualquiera de los candidatos de la oposición?. Claro que sí, aunque tal vez con menos inteligencia y perspicacia, como las operaciones inventadas a Pagni o las cuentas en el exterior de Enrique Olivera, con el agravante de que aquello fue inventado y lo de Cabandié es cierto.

Pero el punto ni siquiera es éste. El punto, es que el hecho existió y mostró el perfil fascistoide de alguien que carece de estatura moral para coaccionar y pedir que el otro gran demócrata, el candidato Martín Inzaurralde, despida a una empleada porque le ocasionó un problema, mientras cumplía con su deber.

Esta patota integrada por quienes se creen jóvenes reformistas, pero que son boludos con chapa, constituyen el grupo de los que atropellan al ciudadano pintarrajeando las paredes de la ciudad de Río Gallegos, que usan la fuerzas de choque de la UOCRA para que los vecinos no lo puedan evitar, los que cajonean leyes y proyectos a favor de la gente y en contra de intereses empresarios, son los que manejan la ANSES a su antojo y definen dónde va la plata de los jubilados, los que entregan netbook que después les quitan a los chicos, los que prometen y generan clientelismos; son los que nos roban (entre otras cosas) la esperanza de que algo mejor podemos construir sobre la clase política abyecta de los 80 y los 90, que no ha mejorado en nada desde el 2000 en adelante.

Cabandié, a quien se le puede reconocer el sufrimiento de ser hijo de víctimas de las dictaduras, es un caradura sin igual. Un tipo que le enrostra a la empelada municipal “haber luchado contra la dictadura y los hijos de puta de este país”, debería ponerse al menos colorado de colgarse al hombro una cruzada inexistente en la actualidad, de una guerra que cuando desgarraba al país, él usaba pañales. Un típico producto de la “militancia K”, de los que creen que son “El Ché” pero ni les crece la barba, de los que creen que el país nació con ellos. Parte del relato esquizofrénico de Néstor y Cristina que promovieron el revisionismo histórico tuerto, para quienes la patria nació en el 2003 y todo lo anterior es execrable, aún cuando los dos presidentes, fueron parte y arte de todas las decisiones que una vez en el gobierno, se constituyeron en blanco de sus luchas: YPF, Aerolíneas, Ciccone, Ferrocarriles, etc.

Es preocupante que estos tipos, quienes ya no son jóvenes sino boludos importantes, sigan pensando que hacen la revolución; una construcción calenturienta del relato que genera el gobierno en quienes, como Cabandié, vienen de un pasado tortuoso, para convertirlos en mártir de nada y proponerlo como un luchador social al que le asisten derechos que solo a él se le ocurren y se autoarroga, dejando escapar conductas como éstas, que provocan la desnudez del fascista reprimido que lleva dobladito en pliegues, dentro de su espíritu revolucionario trucho, al punto de usar el término “correctivo”, con la misma facilidad que la usaban las dictaduras, cuando pretendían “enderezar” a la juventud pelilarga que en los 70 osaba pensar distinto y expresarlo.

Está en nuestra capacidad y derecho de ciudadano aplicarle un “correctivo” a estos demagogos incorregibles de la política nacional, el próximo 27. Materializar sus palabras y castigarlos en las urnas. Deshacernos de los mentirosos, farsantes y oportunistas. Sepultarlos con el voto negativo a estos vividores de la democracia. Promover que lleguen los más honestos a las legislaturas o al Congreso de la nación y denunciar hasta el hartazgo a politiqueros que, subidos al caballo de su historia personal o familiar, pretenden vendernos que como sociedad le debemos algo, cuando en realidad, quienes debieran agradecer que los han puesto ahí, son los mismos que se creen elegidos por condiciones de las que carecen. (Agencia OPI Santa Cruz)

Santa Cruz

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