“Gatillo fácil”: un gendarme baleó a un estudiante que eludió un control en moto

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“Gatillo fácil”: un gendarme baleó a un estudiante que eludió un control en moto
02/12 – 10:30 – Martín Arabia (23) quedó internado en terapia intensiva. Aún no se sabe por qué le dispararon, pero ya hay dos agentes de Gendarmería detenidos. Buscan cámaras de seguridad.

Martín Arabia (23) había ido a comer un asado con sus amigos a una parrilla sobre la avenida Hipólito Yrigoyen, en Burzaco. Estaba en moto y tenía que volver temprano a su casa de Longchamps porque al otro día tenía ir a trabajar al taller mecánico de su suegro. Pero en lugar de finalizar la jornada durmiendo, en la madrugada de ayer terminó tendido en el piso en medio de un charco de su propia sangre, malherido y a los gritos: “Me estoy muriendo, me estoy muriendo”. Es que un gendarme, por motivos que aún no están claros, le disparó a quemarropa un balazo de goma que le generó una contusión en un riñón, le rompió una costilla y lastimó su pulmón izquierdo.

Martín es fanático de los autos, estudió Ingeniería en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora y trabaja con el padre de su novia en un taller. En la noche del miércoles salió en moto para reunirse con amigos. “Fueron a comer y después a la plaza de Burzaco. Estaban sentados en el piso, algunos habían llegado en moto y otros en auto. En un momento, según me contaron, se les acercó un grupo de gendarmes y les pidieron que se fueran”, le relató a Clarín Micaela, novia de la víctima, desde la puerta del Hospital Meléndez de Adrogué. El joven está internado allí en terapia intensiva.

“Mi novio estaba en su moto. Arrancó y tomó por Humberto Primo. Uno de sus amigos iba adelante. Cuando llegaron a Yrigoyen vieron a dos gendarmes, poco antes de la una de la mañana. El otro chico escuchó unas explosiones y se dio cuenta de que Martín ya no estaba atrás suyo. Entonces volvió y lo encontró herido”, agregó Micaela.

Lo que pasó en el medio todavía está bajo investigación. Dos testigos y el amigo de Martín declararon que los gendarmes nunca dieron la voz de alto ni salieron a perseguirlos. Sólo hubo disparos y una pelea posterior al balazo, que filmaron con un celular. Allí se ve a un gendarme todavía con su escopeta en una mano, a Martín tendido en el piso gritando y a otros agentes rodeándolo.

Según el relato oficial, parte de los 240 gendarmes que el Ministerio de Seguridad de la Nación envió al partido de Almirante Brown realizaban esa noche un “operativo de interceptación”. Según dijeron, la víctima habría intentado evitar el retén y entonces el gendarme le disparó un balazo de goma. El chico “lo pateó desde la moto”, aseguraron. En el Ministerio de Seguridad no quisieron dar información oficial sobre el hecho “hasta que estén listas las investigaciones correspondientes”. Desde la cartera de la ministra Patricia Bullrich tampoco se comunicaron con ningún integrante de la familia Arabia, a pesar de que se trata de un claro caso de “gatillo fácil”.

En el entorno de la víctima aseguran que el gendarme -quien está detenido, junto a uno de sus colegas- disparó sin motivo alguno. Ayer Martín permanecía en terapia intensiva después de haber sido operado durante cuatro horas. “Tiene un hematoma en el riñón izquierdo y se le hizo una cirugía exploratoria para determinar el daño. Tiene una contusión en un pulmón, causada por una costilla rota”, explicaron en el Hospital Meléndez. Si bien aún se espera el resultado de las pericias, por el daño que causó el disparo los médicos creen que “tuvo que haber sido a corta distancia”: “No le tiró a más de un metro”, sostuvieron.

Indignada, Micaela apuntó: “Además fue por la espalda. No importa qué pasó, no era para que dispararan”.

Ante la consulta de Clarín, fuentes de Gendarmería explicaron extraoficialmente: “En estas situaciones se pone todo a disposición de la Justicia, tanto los efectivos como las armas. Las pruebas las recolecta otra Fuerza para que la investigación sea más prolija”. Y aclararon que, en paralelo al expediente judicial, se inició un “proceso administrativo”.

Alberto, el padre de Martín, no podía aguantar las lágrimas ayer. “Que la Justicia investigue y que lo perdone Dios, porque yo no le puedo perdonar a este tipo lo que le hizo a mi hijo”, dijo a los canales de televisión.

En la zona donde ocurrió el episodio no hay cámaras de seguridad. Pero hay negocios que podrían tener dispositivos privados que ayuden a esclarecer lo que pasó. (Clarín)

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