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Sancho & Sanfelice: de la opulencia a la caída

Sancho & Sanfelice: de la opulencia a la caída – Foto: OPI Santa Cruz/Francisco Muñoz

13:15 -(Por Rubén lasagno) – Esta nota no tiene ninguna significación informativa, es más bien ilustrativa. El fin de la observación que hacemos aquí, tiene como objeto remarcar la diferencia entre “el antes y el después” de un modelo, de un sistema pensado, urdido y ejecutado, para quedarse con fondos del Estado.

El “antes”, una época de plata fácil, de impunidad, aquella década ganada para pocos y perdida para la mayoría, que se caracterizó en Santa Cruz por tener una impresionante cobertura política, empresarial y judicial y hasta admiración social por algunos cuatro de copas, quienes hasta antes del 2003 eran simples empleados públicos o desacreditados empresarios en pausa o quebrados, los cuales emergieron en diez años como potentados con negocios, campos, comercios de todo tipo, empresas y cientos de estancias, como Lázaro Báez y toda su familia (solo un ejemplo, no es el único), junto a un entorno que se movía como pez en el agua en una sociedad hipócrita donde pocos los criticaban, quienes lo hacían murmuraban por lo bajo y los que denunciábamos públicamente éramos radicalizados que seguramente envidiábamos su éxito.

El “después” es lo que remarcamos hoy: el abandono a los apurones y en días feriados de una poderosa base de negocios sucios, turbios y cueva de apretadores y corruptos, como el edificio de calle Roca 496 donde funcionaba Negocios Inmobiliarios SA, bajo el título ficticio de “Inmobiliaria Sancho & Sanfelice”, lugar en cuyo interior los fajos de billetes estaban tirados por cualquier parte el día del primer allanamiento y reducto de testaferros del poder y oficina del vago progenitor-millonario devenido en político a la fuerza, local que debió ser abandonado por orden judicial, acatando el desalojo impuesto por el Juez Bonadío.

En la puerta del local donde funcionaba la inmobiliaria, solo quedó un ordinario cartelito escrito a mano y a las apuradas y con una letra infantilizada que reza: “Señores clientes. Nos trasladamos a Maipú Nº 2255 esq. Oscar Smith. Sepa disculpar las molestias”. C´est fini.

El domicilio de Maipú 2255 esq. Oscar Smith es una modestísima casa de barrio cuya propiedad es de Osvaldo Sanfelice, donde funciona la emisora FM del Sol de Carlos Sancho, radio flojita de papeles que solo se dedica a retransmitir Radio 10 de Cristóbal López.

Sancho & Sanfelice: de la opulencia a la caída – Foto: OPI Santa Cruz/Francisco Muñoz

Esa casa fue allanada por orden de Bonadío y el garaje de la propiedad que se ubica sobre calle Smith, fue un lugar clave donde se encontró abundante documentación comprometedora de los negocios turbios que manejó esta organización delictiva, liderada por la ex presidenta de la nación Cristina Fernández y su hijo Máximo. La documentación encontrada allí, permitió detener luego del contador Manzanares.

Así terminó la otrora “unidad de negocios”, Sancho Sanfelice, lugar de reunión del poder financiero y político de Santa Cruz en la última década, hoy víctima de sus propios pecados.

Sus responsables investigados, imputados, embargados están en algunos casos en el límite fronterizo entre la libertad y la cárcel. Un amigo de Carlos Sancho, le confió a nuestro cronista que el ex hombre fuerte de la provincia, aquel “todo terreno” utilizado por Néstor Kirchner desde el 2003 para manejar sus negocios, tierras, compra-venta de casas y alquileres, “vive enfermo” ante la posibilidad de caer detenido como le sucedió a Víctor Manzanares, por ser coautor de la trama de desvío de fondos, al ofrecer su cuenta personal para que los locadores de los bienes embargados, pusieran allí la renta mensual que debía recibir la justicia. Sancho, describió la fuente, se encuentra en un estado anímico desastroso y todo hace pensar que si es detenido, podría llegar a contar hasta lo impensable con tal de verse liberado de la cárcel. El conocido ejemplo “van a tener que pegarle para que pare de hablar”, aplicaría perfectamente con Sancho que se encuentra embargado por 10 millones de pesos pero (por el momento) sin prisión preventiva. Lo peor: fue denunciado por uno de sus propios inquilinos.

En Río Gallegos los íconos del poder devenidos en ruinas, se puede apreciar en ciertos lugares de la ciudad, que por más de diez años enrostraban la impunidad al ciudadano de a pie a cada paso, en cada cuadra, esquina o barrio.

El enorme complejo abandonado de Austral Construcciones SA de la Autovía, donde máquinas oxidadas, canibalizadas, con gomas desinfladas y enormes galpones que albergan silencio, recuerdan las ruinas intactas de Pripyat, ciudad en la cual de un momento a otro, las familias abandonaron dejando hasta los peluches de los chicos y sus efectos personales a causa de la radiación; el mismo destino tuvieron los obradores de Austral y la empresa de medios de Lázaro “Magna consultora”, hoy cerrada y abandonada; la casona de Maipú y 25 de Mayo que alguna vez ocuparon Néstor y Cristina, antes de irse de esta capital; el diario El Periódico, de Rudy Ulloa y tantos comercios, empresas y estructuras que murieron tras el paso del poder hegemónico que por años alimentó con fondos públicos una fachada hueca, solo relacionada con la corrupción y el aprovechamiento indebido de los dineros de los argentinos.

Todo poder cae a impulsos del mal que ha hecho. Cada falta que ha cometido se convierte, tarde o temprano, en un ariete que contribuye a derribarlo”, esta frase la formuló Concepción Arenal, una escritora y socióloga española, que describió como nadie el paso de la opulencia al ocaso. Algo reflejado en ese mustio cartelito colocado en la puerta de la ex inmobiliaria de Sancho y Sanfelice, que hoy atienden a su reducida clientela, en una modesta casita del barrio Belgrano. (Agencia OPI Santa Cruz)

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