Inicio Columna ARA San Juan / Islas Malvinas, algo huele a podrido en la...

ARA San Juan / Islas Malvinas, algo huele a podrido en la Casa Rosada

84
0
Compartir


16:00 – (Por Javier Walter Sofía, exclusivo para OPI Santa Cruz) – Y no lo digo por el Presidente porque mal que les pese a muchos y a nuestros bolsillos es el único con derecho a estar allí por imperio del voto ciudadano.

Lo digo porque las últimas “relaciones” entre el submarino y las I. Malvinas se mire por donde se lo mire no aparecen como un “error” sino como algo intencional cuyo trasfondo debería alertar severamente al Jefe de Estado.

Argentina no quiere una Presidencia como la de María Estela Martínez, manipulada como un títere por asesores que la llevaban de las narices para el lado que ellos querían y que terminó como termino, con los Decretos de aniquilamiento que devenidos en terrorismo de estado hundieron al país en una de sus épocas más oscuras.

Cuidado Señor Presidente!, no permita que quienes lo rodean jueguen su propio juego; una de sus obligaciones es desinfectar de parásitos al Estado, pues esto que ha ocurrido en los últimos días demuestra que algo fétido se arrastra en la oscuridad de los rincones de la Casa Rosada.

No voy a empezar ahora con los eufemismos que los grandes medios empiezan a aplicar después que se mandaron la macana de publicar información sin verificar adornada por coloridas infografías y explicando lo que esa “mano negra” al fin después de 4 meses consiguió que sea reflejado por los multimedios más importantes del país y del mundo.

La relación entre el submarino y las I. Malvinas es una torpeza sin precedentes, una manipulación de la estructura del Gobierno Federal para incognitos fines y basada con mediocridad en una anotación manuscrita refrendada por una firma que parece no coincidir, pero que parece operar direccionada a generar un conflicto diplomático o algo peor.

Haber permitido y/o promovido la divulgación y posicionamiento público del documento de la Armada es de una gravedad inusitada, representa la inoperancia en controles y fiscalización institucionales, es imprudente y abre la puerta a consecuencias imprevisibles en los ámbitos nacional e internacional.

Desde el mismo día que se perdió el submarino una cascada de rumores en redes sociales y perfiles web tentaron que había sido hundido ex profeso por China, por Corea, por Reino Unido, por Estados Unidos y por Chile entre otros.

Esto estuvo acompañado de algunos reportes que aseguraban que “fuentes de defensa” indicaban que “era lo único de lo que se hablaba en ese momento”.

Curiosamente estos reportes tomaron fuerza nuevamente luego de la exposición en la H.C.D.N. que fue acompañada por el documento de la Armada, y que dio pie a inferir por la posición y características de las operaciones que el submarino había sido hundido por el Reino Unido después de estar a un tiro de piedra de las costas de las I. Malvinas.

Pero los documentos no se escribieron solos, ni se modificaron, firmaron, copiaron ni transfirieron solos; un reporte a Diputados no lo hace una sola persona y por mucho que se quiera convencer que todo fue un “error” tanto los escritos como los anexos y respaldos pasan por la vista de varios antes de representar al Poder Ejecutivo frente al Poder Legislativo.

Entonces ¿quién o quiénes son responsables de este desatino que encendió luces rojas en altos despachos del Reino Unido, la Comunidad Europea, las Naciones Unidas, los Estados Unidos y la Comunidad de Inteligencia internacional?.

La Armada parecería que solo aportó el papel, porque de inmediato salió a desmentir al Lic. Peña, y la Diplomacia Argentina tampoco porque parecería que la mira de afuera sin decir “esta boca es mía”.

La Justicia parece que tampoco fue porque en los general ni comenta el tema, y el Juzgado a cargo está a medio país de distancia, y los Legisladores parece que tampoco porque recién ayer después de 4 meses se empezaron a ocupar del tema.

Habría que preguntar al Lic. Peña cuál fue el análisis de trascendencia, la evaluación de coyuntura y la calidad de riesgo informativo que hizo antes, durante y después de su exposición en la H.C.D.N., tanto para su discurso como para los aportes documentales realizados y su divulgación masiva segura.

¿Entendió lo que estaba entregando y su trascendencia?, o ¿porque se lo entregaron a la Jueza estuvo bien que lo hicieran a Diputados?; y para el caso ¿no se habían molestado antes con la Jueza por divulgar informes reservados, y ahora hicieron lo mismo ellos?.

Y lo mismo para el Dr. Aguad que ahora expone “ese mensaje no existió”, y si fue así ¿para qué lo seleccionó como prueba documental Judicial y Legislativa?, porque todos esos papeles pasaron por sus manos primero ¿o no?, ¿o resulta que ahora todos los partes confidenciales emitidos por el submarino son “fantasía” o “no existieron”?, y en tal caso ¿para qué se tomaron la molestia de advertir que se podrían iniciar acciones contra la Jueza por su divulgación?.

Como sea después de la torpeza queda un mal sabor en la boca y en medio de un aire enrarecido que con mucho cuidado observan desde los cuatro puntos cardinales, en las I. Malvinas se ejerce un estricto control territorial del espacio aéreo y marítimo.

Y si alguien piensa que ese control se hace con un par de binoculares desde la costa lamento decirles que es mejor que se despierten de una vez, y basta mirar la imagen de la portada de este artículo donde el tránsito marítimo en torno a las I. Malvinas traza perfectamente la figura de su área de exclusión.

Vea cómo hacia el Este un gran semicírculo identifica con precisión las 200 Millas Náuticas cortando inclusive como una navaja una de las áreas de extracción pesquera hacia el Sureste (en verde claro).

Esto es porque la vigilancia electrónica, la asistencia satelital, la evaluación digital AIS, el patrullaje naval de superficie y submarino y la inteligencia estratégica, están en pleno funcionamiento allí.

Finalmente mientras el Dr. Aguad se da el lujo de hablar de “guerra” mientras hace tan solo unos días sentenciaba que el submarino “está hecho para que no lo encontremos”; curiosamente esto último es exactamente lo mismo que dijo Jaime Durán Barba el 22/11/17 a tan solo una semana de la desaparición de la nave (“el submarino es un artefacto diseñado para no ser ubicado”).

Pareciera un “discurso de instrucción” y tal vez lo sea, pero no es una verdad porque lo indetectable de un submarino no depende de su diseño solamente, sino de las prácticas navales, capacitación de comando, conocimiento de entorno submarino y tácticas y estrategias de batalla entre otras cosas.

¿Alguien quiere convencernos que el ARA San Juan está ejecutando estás operaciones para que no podamos encontrarlo, al igual que se intentó hacer pasar como un “error” posicionarlo en las costas de las I. Malvinas?.

El submarino es un conjunto, fraccionado o no, de más de 2000 toneladas estáticas de acero en algún lugar del fondo marino, así que a otro con esos cuentos chinos que el pueblo argentino no es estúpido.

Presidente Macri, la Historia lo está juzgando ahora mismo (Agencia OPI Santa Cruz).

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here