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Lázaro, Martín, Leandro, el “yo te dije”, oro en barras y gastos sin límites ni impedimentos

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10:45 – (Por Rubén Lasagno) – Las últimas informaciones aportadas por Clarín, con obvio acceso a las causas de Lázaro Báez, no hacen más que reafirmar lo que desde OPI hemos dicho en varias oportunidades en estos últimos dos años y aplicaría la advertencia “yo te dije”, por las veces que desde este mismo espacio nos preguntamos de dónde saca la plata la familia Báez para darse los lujos mundanos de los cuales siguen disfrutando en esta provincia.

De acuerdo a Clarín Lázaro Baéz “maneja la chequera desde la cárcel”, ordena depósitos, retiros, pagos y todos se sorprenden de la facilidad con la cual la familia “invierte” y vive a pesar de los embargos.

Venimos informando que los hijos de Báez han enviado a terceras personas a Chile a cambiar dólares y Euros a un precio irrisorio, que los cambian en plaza a muchos menos del valor original y hemos informado cómo procedieron al pago de los ex seremos de Austral Construcciones, por parte de la señora Zulma Medina, ex apoderada de la empresa constructora. Hasta hoy parecía que la justicia no se pregeuntaba de dónde salía ese dinero.

El 10 de noviembre de 2017, en uno de nuestros informes escribíamos: El testimonio de Rodríguez es fundamental para descubrir que los responsables administrativos de A.C. quienes andan con las valijas llenas de efectivo en su interior, pagando sueldos y quincenas al personal, en la inmobiliaria Aike de calle Roca y Perito Moreno, lugar donde fueron convocados para el pago más de una docena de vigiladores a quienes les debían salarios y otros que fueron despedidos la semana pasada “mis compañeros fueron llamados a esa inmobiliaria, un lugar que durante los allanamientos se llevó mucha documentación de Austral. Ahí llegaron con un maletín y les pagaron. Muchos de ellos firmaron en disconformidad, porque no estuvieron de acuerdo cuánto y cómo les pagaron”, remarcó el entrevistado, quien seguramente no tendría ningún problema es testimoniar si un juez o fiscal lo llama; iría munido de su documentación, fotos y pruebas… pero nadie nunca lo convocó para declarar lo que públicamente a través nuestro dijo en notas gráficas y videos.

En los últimos días ingresó al TOF 4 . indicaba ayer Clarín – un informe de los veedores informantes del Grupo Austral que remarca que se cancelaron los salarios de 31 personas empleadas en Austral Agro, y que los fondos “fueron entregados en efectivo al momento de vencimiento de las liquidaciones y aportados en su totalidad por el accionista Lázaro Báez”.

Como verá el lector, se da el mismo mecanismo que el año pasado describimos a través del testimonio de un ex trabajador de Austral, en una nota que titulamos: El circuito negro de Austral Construcciones SA.

De acuerdo a la nota del diario Clarín los veedores explicaron que el 70% del paquete accionario corresponde al titular del holding y el 30% restante al mayor de sus hijos varones, Martín Báez. Y según el documento al que accedió Clarín, especifican que “el origen de los fondos para el pago de sueldos provino por cuenta y orden del accionista mayoritario”.

El monto inyectado a la empresa declarada inactiva por IGJ, según el informe, es de aproximadamente 1 millones de pesos y está bajo la responsabilidad de uno de sus hijos, Leandro.

Aparentemente al “veedor del TOF” le llevó un tiempo darse cuenta que “NO fue Báez quien movió los fondos”, claro, Báez está preso; entonces, pudo determinar que se trató del accionista mayoritario, que es precisamente: su hijo. Convengamos que tardó bastante en deducir algo tan simple. Cabe decir que con mucho menos o ningún conocimiento del derecho, de las investigaciones financieras y las causas judiciales, hace mucho tiempo nos dimos cuenta que dejando libre a Martín Báez y Leandro o su hija, la justicia le daba a Lázaro, le hándicap necesario para manejar libremente y desde su celda cualquier operación y acomodar los números.

Si una de las causales para la prisión preventiva es el “entorpecimiento”, ¿Cómo se llama esto que hacen Martín, Leandro y Luciana? ¿O hay una acuerdo previo de la justicia con Lázaro que está tan callado?

¿Cómo explican el TOF, Casanello, el fiscal y los que intervienen en esta causa de lavado de dinero que aquí en Río Gallegos, siga activa la buena vida de la familia, que los hermanos “fierreros” preparen sus autos de carrera con grandes asados de por medio en los talleres de calle Guer Aike, que Luciana y su marido Marcos Müller se trasladen en vehículos importados (0KM) de más de un millón y medio de pesos (habría que ver a nombre de quién están y si no circulan con “tarjeta azul”) y que en la provincia (incluyendo El Calafate) hayan aparecido tantos “empresarios exitosos” del negocio inmobiliario, todos amigos de los hijos de Báez, quienes hacen ostentación de una riqueza que, lógicamente, no es natural en la vida económica y comercial de ninguno de ellos?.

Ahora se sabe que Leandro Báez había pedido autorización al TOF 4 para que lo autorice a vender 12.000 animales, dice Clarín y existen pruebas de encuentros secretos entre Cristina Kirchner y Lázaro Báez donde nadie puede poner en duda cuál fue el nudo de la conversación.

Ahora el TOF, ante la inminencia de los campos sobrecargados de animales (¿?), plantea permitir la venta del ganado de los Báez y según Clarín el Tribunal habilitó una cuenta en el Banco Nación para que la empresa perciba dinero de dos proveedores: una firma lanera y un frigorífico. Recientemente Leandro Báez aportó al banco las facturas de las operaciones, para justificar las transferencias. Ahora resta clarificar cómo Lázaro movió desde la cárcel.

Recuerda el diario que el año pasado Lázaro Báez endosaba cheques desde la cárcel correspondientes a alquileres que percibe Austral Construcciones por una serie de propiedades en Capital Federal. Por mes representaban más de 800.000 pesos, que nunca se bancarizaron.

En definitiva, el “yo te lo dije” nuestro, funciona al ciento por ciento y está clara la medida de “dejar hacer” que ha tenido la justicia hasta este momento y se explica por qué hay tanta gente “suelta” en esta causa, que ordena y administra lo que Lázaro, por estar preso, no puede. Esto no es nuevo, siempre lo supimos y lo dijimos desde nuestro espacio; como reza el dicho: “si tiene cuatro patas, bigote, cola y hace miau: es gato”.

Lo que brilla es oro

El periodista Daniel Santoro, publica en Clarín hoy que con el asesoramiento primero del ex dueño de SGI o “La Rosadita” Federico Elaskar y luego del abogado Daniel Pérez Gadín se crearon empresas offshore como Fromental Corp que tenían una cuenta en el Lombard Odier. En los registros de esa cuenta se confirmó que Baéz había comprado lingotes de oro por un valor de casi 21 millones de dólares al 30 de marzo de 2012. Esta operatoria comenzó después de la muerte de Néstor en octubre del 2010. En el registro de esa empresa fantasma panameña se lee también que Báez compró acciones de YPF por casi 3.800.000 dólares. Las acciones las tenía al 30 de marzo del 2012, es decir 15 días antes de que Cristina Kirchner mandó el proyecto de ley para reestatizar las acciones de Repsol en la petrolera estatal.

En su resolución, Casanello señala que el origen de estos 60 millones de dólares fue el pago de sobreprecios y sobornos por las contratos de obra pública entregados a Báez, pero el juez mantiene su postura a favor de no indagar a Cristina en esta causa, que con Báez y los principales acusados ya fue elevada a juicio oral y público. Casanello mantiene una dura polémica con el titular de la Unidad de Información Financiera (UIF) Mariano Federici quien insiste en que la ex presidenta sea indagada como sospechosa en esta causa porque se trata de “un mismo procesado de lavado”. En fuentes judiciales se explicó que para Casanello “estas causas, la ruta del dinero K, direccionamiento de la obra pública, Los Sauces y Hotesur son capítulos de un mismo libro”. Para el juez, “en el capítulo de la ruta del dinero K sigue sin haber una prueba directa contra Cristina”. En el juzgado de Casanello esperan, mientras tanto, que la UIF les eleve un informe sobre el financista Ernesto Clarens de la financiera Invernes, quien operó con la gobernación de Santa Cruz, frente al insistente reclamo de la UIF, indica Santoro.

Concluyendo, alrededor de Báez todo es confusión y problemas para descubrir que el sistema de corrupción, aún en sus estertores, sigue funcionando. Nosotros, aquí en el pago chico, lo vemos a diario, pero el dicho popular “no hay peor ciego que el que no quiere ver”, aplica radicalmente en esta megacausa de la megacorrupción y megaafano de los Kirchner y los Báez, al estado nacional. (Agencia OPI Santa Cruz)

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