Inicio Columna Cuando una lapicera mata más que una pistola

Cuando una lapicera mata más que una pistola

942
4


(Por: Rubén Lasagno) – La hoplofobia es el temor a las armas, pero el populismo cleptocrático y el progresismo oblicuo que fundió la Argentina en la década pasada, acuñó un nuevo concepto que podemos definir a partir de un neologismo: la “penofobia” o el temor a las lapiceras, el cual desarrollamos muy bien luego de sufrir las consecuencias de quienes desde un escritorio en la Casa Rosada o en algún ministerio, firmaban licitaciones sobrefacturadas, retornos, sobreprecios para las coimas, subsidios para los amigos y dejaban a la sociedad al garete, librada a la inseguridad y al destino irremediable de la tragedia, como la sucedida en Once, donde 52 personas murieron por culpa de una sarta de energúmenos, cuyo máximo responsable, Julio de Vido, ayer fue condenado a 5 años y 8 meses de prisión, condena benévola si pensamos que 52 familias quedaron destrozadas por las ambiciones inhumanas de este tipo que con su lapicera mató a tantos con una sola firma y encima su condena tiene que ver con el fraude a la administración pública, lo cual reafirma el concepto de que matar en Argentina es prácticamente gratis.

Cuando tantos se horrorizan por la visión de un arma, a veces me pregunto por qué no lo hacen cuando ven alguna Mont Blanc en manos de jefes de Estados, ministros o jefes de gabinete, quienes como los césares de la Roma antigua ponen día a día una inapelable sentencia sobre muchos de nosotros, al condenar a buena parte de la sociedad a que menos policías haya en las calles para cuidarnos y los chorros nos maten con total tranquilidad, que se bajen los presupuestos en áreas de control de calidad, que se recorten fondos y se aumente la pobreza, que no se autoricen mayores gastos hospitalarios y de salud pública o que se aprueben aumentos de los servicios de manera desproporcionada, brutales como los del gas y la luz o se congelen por decreto los sueldos y se achiquen las posibilidades de vivir dignamente.

Entonces, permítaseme sufrir de “penofobia”, ese miedo incontrolable que me da cuando brillantes lapiceras en manos de un De Vido, Lázaro, López, CFK, Boudou, Zanini, Alicia Kirchner etc, aparecían firmando retornos, subsidios con coimas incluidas, licitaciones de obra pública con el 20% a retirar en bolsos por Centeno y la banda y después nos enteramos que se cayeron 13 puentes en Tucumán, que decenas de familias argentinas quedan destrozadas en la ruta nacional Nº 3 y en otras similares del país, que la droga nos inundó porque firmaron el levantamiento de los controles en aeropuertos, se anularon los radares, pintaron de blanco los puertos argentinos y sacaron a la Gendarmería de las fronteras para que el tráfico de estupefacientes no se interrumpiera.

Todo este desquicio se logró con la firma de una lapicera, no con el uso de un arma. Pero entonces, es momento de reflexionar dónde recala el verdadero peligro, si en la cosa material, objetivamente hablando, o en la mano humana que la empuña?.

Cinco años y ocho meses para un depredador social es muy poca pena. Y la justicia, también es culpable de manejar la lapicera como un arma, liberando a las lacras sociales sin castigo y devolviéndolas a la sociedad como fieras a un corral con aves indefensas. El poder propone y dispone de un manejo arbitrario de la lapicera y nos genera “penofobia”, cuando vemos que un Ministro que no acierta una como Javier Iguacel, firma un convenio con las productoras de gas para pagarle alegremente 10 mil millones de pesos y distribuir la carga “equitativamente” entre los habitantes del país, que ya pagaron sus boletas pero este “extra” se le ocurrió a un gobierno cuyos números no le cierran, al menos con la gente adentro.

Y después del escándalo que se armó con judicialización, amparos y protestas de todo tipo, el gobierno decidió dar marcha atrás con el cargo a los consumidores y firmo otra resolución donde decide que “lo pagará el Estado”, es decir, lo mismo pero con otro nombre, por cuanto ¿A nadie se le ocurre preguntar de dónde va a salir la plata?. Solo que ahora, en esta nueva negociación, el gobierno extiende por dos años más el pago e incrementa la deuda en casi 10 mil millones de pesos, que implica más pobreza, recesión, menos inversión pública, etc. Y todo eso, lo hacen con una lapicera, no con un arma.

La Argentina sigue inmersa en el relato; antes fue K, ahora es M. Lo verdaderamente trascendente en todo esto, es que en todos los casos estamos atados al manejo de una lapicera, noble instrumento que sirve para escribir poesías o truchar subsidios que cuestan 52 muertos en un andén.

No todas las armas tienen forma de pistola, las hay aparentemente inofensivas y amigables; solo que su peligrosidad, como un arma, reside en la mano que la empuña, quienes finalmente, deciden sobre nuestra vida y la muerte. (Agencia OPI Santa Cruz)

4 Comentarios

  1. Ciertamente, no todas las herramientas que se usan para matar tienen forma de pistola. El poder político-económico que muchos dirigentes a menudo utilizan para delinquir, tiene lo que ellos llaman con total desparpajo «efectos colaterales», pero que son las personas que inocentemente pagan con sus vidas. Es vital para la sociedad que estos personajes, una vez demostrada su culpabilidad, paguen la sentencia impuesta hasta el último día. Cinco años para semejante catástrofe parece poco, pero si la justicia lo estipula, será así. ¿Será así?
    También creo que la Argentina tiene introducido hoy como caballo de troya en el país, al FMI, que no se arma con una pistola, sino con el poder económico que a modo de bomba neutrónica tiene el poder de dejar a la mitad de la población en la indigencia. Eso pienso.

  2. Discúlpeme Lasagno, hace mucho que lo sigo y lo respeto. Vivo en la Pcia. de Bs.As. Ud. es una persona inteligente y estoy segura que sabe que el ajuste en dólares pedido por las empresas es debido a una ley de 1992 cuando nuestro patriota riojano (no lo voy a nombrar) se le ocurrió privatizar todo y el Congreso le dió la venia. Lo que se debe hacer ahora es dar marcha atrás con esa ley y todo en su lugar. Al ritmo que trabaja Diputados nos llevará un tiempito pero puede ser que lo logremos. Saludos

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here