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La migración latina que amenaza a los vagos argentinos

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11:15 – (Por Rubén Lasagno) – El fenómeno migratorio latinoamericano provenientes de países con problemas políticos y/o sociales de magnitud, donde el desempleo, la escasez de alimentos, la falta de ayuda social, la inflación y la inestabilidad e inseguridad promueven migraciones lentas (Colombia) o masivas (Venezuela) hacia países del continente, entre ellos Argentina y Chile, traen aparejado algunos problemas para nuestros país por una cuestión de infraestructura y porque en el fondo el problema social y económico de la Argentina, no es mucho mejor a los países de donde provienen.

Pero hay un fenómeno social y otro sociológico que se generan con estas migraciones. Los migrantes más jóvenes de esos países vienen dotados de capacidades profesionales, técnicas y laborales en muchos casos óptimas y con una decisión de vida de trabajar fuertemente para elevar su bienestar, lograr un buen pasar que le ayude a muchos enviar dinero a sus familias y en ese marco, lenta pero inexorablemente van ocupando lugares de trabajo los cuales ganan en base a la confianza, la dedicación que le ponen, el esfuerzo y el respeto con el cual se manejan.

Chile es un precursor en esta parte del continente en esto de ofrecer trabajo a la mano de obra extranjera. No es raro encontrar, al menos en la zona Magallánica, empleados de origen colombiano, venezolanos y portorriqueños. Y no son pocos los comercios que los emplean, diferenciándose de muchos chilenos por el buen nivel de atención que dispensan, el respeto que tienen con el cliente y la buena disposición a la hora de atender al público, algo que en algunos rubros los chilenos han olvidado comparándose mucho con las malas costumbres argentinas.

En nuestro país esas migraciones, si se magnifican, comenzarán a desplazar de los puestos laborales a muchos jóvenes, que tienen más complexión a la vagancia que al trabajo. Y esto lo digo con respeto y total objetividad. Los últimos 15 años, el país profundizó un sistema prebendario y subsidiado de vida para los jóvenes, a cambio de nada. El kirchnerismo fue el cultor de los vagos en la Argentina. Sustituyó el trabajo con la militancia rentada, el abono a los actos, el regalo de plata y electrodoméstico como forma de distribuir “bienestar” entre los sectores más carenciados y los no tanto, produciendo una generación de chicos y chicas a quienes les es más fácil pertenecer a La Cámpora, Kolina, Barrios de Pie, la izquierda o transformarse en “dirigentes sociales” para asegurarse un sueldo, el acceso algún negociado o aliarse con algún diputado o senador para rapiñar plata del Estado, que durante tanto tiempo se dilapidó y se sigue dilapidando, en beneficiar a quienes no trabajan.

Gran parte de estas últimas dos generaciones no está acostumbrada (ni predispuesta) a trabajar para ganarse la vida o al menos hacer el menor esfuerzo para vivir. La “política” les enseñó a vivir sin trabajar y se sabe que naturalmente, los lugares que uno no ocupa lo ocupa otro. También esta infección social de la prebenda, los planes y la compra de voluntades, el kirchnerismo y la izquierda la prolongan ahora sobre sectores de los inmigrantes, ya que no resulta raro, desde hace unos meses, encontrar a paraguayos, peruanos y senegaleses involucrados en acciones contra la democracia, sin saber para qué están en las marchas o tirando piedra contra el Congreso.

En poco tiempo más muchos de los colombianos y venezolanos (especialmente) que llegan diariamente al país a trazar un futuro para sus familias, comenzarán a verse como en Chile en el comercio, la industria, las labores manuales, profesionales y técnicas, porque hay muchos argentinos que no quieren trabajar. Nadie que tenga sus horas ocupadas puede marchar diariamente por las calles de Buenos Aires todos los días de la semana al mediodía. Ellos lo hacen porque el Estado les paga un subsidio y sus “líderes” son resentidos destituyentes que están enquistados en el kirchnerismo residual y la izquierda retrógrada de la Argentina, para quienes cualquier motivo les viene bien para sembrar el caos y la destrucción, sin capacidad ni autoridad moral para discutir nada en el Congreso, ni siquiera en la calle.

Cuando esto ocurra, es decir, los empleos comiencen a ser ocupados por los extranjeros que quieran trabajar, aparecerán los sindicatos; los mismos culpables de generar colectivos de protestas en defensa propia y de sus dirigentes, no en beneficio del afiliado (generalmente) y quienes se quejan porque gobiernos nacionales como el actual “impiden la llegada de hermanos latinoamericanos, derecho consagrado por la Constitución”, como dijo alguna vez el ultrakirchnerista Grabois, serán los primeros en quejarse de que estas olas migratorias desplazan a los argentinos de los lugares de trabajo. Como “la gata flora”, pero sin recapacitar que la franja de vagos e inoperantes quienes prefieren vivir del subsidio y la política, son patrocinados por ellos mismos.

La “ideología” de los Grabois, el kirchnerismo y la izquierda retrógrada de la Argentina, es que todo tiene que estar bajo la órbita del Estado. Ellos pretenden que cada uno dependa de los dineros públicos y “combaten el capital”, mientras se hacen de millonarias cajas para aumentar sus respectivas fortunas personales. En ese marco, claro está, todos son rehenes de quienes tienen el poder, es decir ellos en el caso de la década pasada y ahora son la herramienta fundamental para condicionar a los gobiernos como el de Macri o cualquier otro que no sea “del palo”.

En la provincia lo vemos con la masiva integración de favores políticos que hizo Néstor, Acevedo y profundizó Daniel Peralta y continuó Alicia Kirchner llenando la administración pública de gente sin preparación, especialmente en el área de Educación, donde les abrió las puertas a favores políticos, militancia y todo tipo de ingresos irregulares, para cumplir funciones no docentes, de manera que hoy se golpean las cabezas en las escuelas, sin tener nada que hacer, no respetando nada ni a nadie, porque sindicalizados en ATE se han transformado en una pseudo fuerza interna en las escuelas, capaz de pelearle de igual a igual la autoridad a un directivo del establecimiento, ante la falta de decisión y autoridad del Consejo Provincial de Educación o lo que es peor, de su complicidad.

Un hecho similar pasa con los municipios. Plagados de empleados, sobredimensionados hasta la exasperación, los municipales pueblan pequeñas oficinas y sobrecargan los edificios. Una gran parte de ellos no trabaja o trabaja poco o no tienen una función asignada. Ni hablar de los, por ejemplo, más de 300 ñoquis que tienen municipios como Río Gallegos. El gremio, resulta entonces ser un lugar de “resistencia” y “presión”, no solo para lograr conquistas laborales lógicas y merecidas (como los sueldos y sus actualizaciones, por ejemplo), sino que la han transformado en una herramienta para no trabajar. Cualquier colectivo les queda bien para plantear un paro. Bajo la excusa de “los compañeros lo decidieron en asamblea”, pasan más tiempo sin trabajar que en actividad. Y lógicamente en un sistema político, en un país y una provincia tan sobrepasada y destruida como el actual, siempre habrá un motivo para justificar un paro, un quite de colaboración o cualquier medida que se pretenda inventar. Ni hablar con la minería, por ejemplo, donde se emplea el 85% de mano de obra extraprovincial en el caso de Santa Cruz y de ese porcentaje el 60% es extranjera (Chilenos, peruanos y bolivianos).

Concluyendo: no nos asombremos si en poco tiempo vemos que los migrantes latinos comienzan a ocupar puestos que los Argentinos despreciamos. El trabajo en cualquier país, que no sea el nuestro, es la clave fundamental de la superación personal y el avance y crecimiento de la República. Acá lo transformamos en otra cosa. Tenemos una cultura del mínimo esfuerzo, al menos por parte de una sociedad que en vez de producir y generarse un futuro, vive atado a las falacias de los generadores del caos, la violencia, la desestabilización y el delito. Marchan todos los días, se organizan para atacar las instituciones y alientan la anarquía en un país donde los jueces no tienen huevos para mantenerlos detenidos y hacerles pagar a los partidos políticos que lucen las banderas rojas y negras, los destrozos cuyo costo se dividen entre todos los argentinos, por culpa de un puñado de inadaptados, delincuentes y patoteros, que atacan con la violencia porque no tienen argumentos para discutir políticas.

Argentina va en camino de cambiar su matriz laboral. En no mucho tiempo lo vamos a comenzar a ver con mayor fuerza. Y allí escucharemos a los mismos vagos que no trabajan, reclamar por el trabajo que les falta y del cual nunca se preocuparon. Pero ya será tarde. Una sociedad deberá reconvertirse y elegir entre ser retrógrado y esclavo de los energúmenos o salir adelante, aún con mano de obra extranjera, si es que los propios Argentinos (o al menos una parte) le escapan al trabajo, a la ley y a la organización social imprescindible para construir un país en serio (Agencia OPI Santa Cruz)

6 Comentarios

  1. Acá en Comodoro está lleno de Venezolanos, trabajando , los de la CCC andan llorando miseria diciendo que no les alcanza la ayuda ( de laburar ni hablemos ) llamás por telefono a una empresa en Bs As y te atiende amablemente una venezolana , los Bolivianos ( salvo algunos ) , coparon taxis, remisses , verdulerias, obras en construccion , etc . En Bs As los mozos , copados por Colombianos , el problema es que en algun momento la ayuda social debe de ser retirada, no puede ser que haya gente que hace 10 años la cobra , sin siquiera demostrar que buscó trabajo. Lamentablemente este pais, se levantó con los tanos, Yugoeslavos, Gallegos , cuando estaba la bisagra parra que los Argentinos sigan, apareció Perón y les hizo creer que sin trabajar , tendrías tu supervivencia asegurada. Ahora quizás los migrantes, hagan de este pais lo que hicieron los de los 30/40 , ya que los argentinos veo que no vamos a lograr ningún progreso.

  2. Magistral reseña del panorama argentino. En El Chaltén se ha promovido y amparado la instalación de vagos provinciales o importados -por ejemplo- de lo peor del “conurbano profundo”; obviamente, al no tener cabida -por inútiles- en el ámbito privado, ocupan plazas innecesarias en la administración pública. Sólo se destacan en el aspecto reproductivo por lo que, además, son una carga para el sistema de salud y el educativo, ambos tan gratuitos como deficientes.
    Por ende, es notable que – fundamentalmente- el personal de limpieza en la hotelería y otros rubros sea de origen paraguayo o colombiano y ganan muy bien, claro está, trabajando eficientemente.

  3. Lamentablemente al argentino en los últimos años ( 15/ 20 ) se le enseñó que se podía sobrevivir sin laburar o haciendo alguna changuita para redondear el plan, la ayuda universal, mal llamadas cooperativas, aparecieron los panfleteros, los paseadores de perros, los encargados de edificios, aparte los porteros, vigilancia privada, antes no existía, todas profesiones sin estudio y han degradado al nivel de capacitación al mínimo, sin esfuerzo, total es estado los banca, y el que logra ingresar a la administración pública, ya sea nacional provincial municipal, se salva para toda la vida, se jubila rápido, cobra sin hacer un carajo, y pum para arriba si accede a algún bolsito. Bajo estas normas la Argentina seguirá cuesta abajo, y otra COSA SI NO ACHICAN EL GASTO PUBLICO SEGUIRA LA INFLACION Y EL DOLAR SEGUIRA PUM PARA ARRIBA

  4. La migración paulatina, organizada y consensuada es natural en muchos países, y ocurre no solo con los argentinos que emigran a todas partes del mundo sino también españoles, franceses, alemanes, escandinavos, etc. La migración en masa y por problemas políticos es otra cosa ya que es forzada y no natural y en muchos casos es mas simple ayudar al país emigrante y asi evitar la emigración, siempre y cuando ese país quiera la ayuda.

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