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En octubre, una familia tipo necesitó $24.241 para no caer en la pobreza

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12:00 El alza de precios en los alimentos impactó de lleno en la canasta básica total, que tuvo una suba de 7,5% respecto de septiembre, dos puntos por encima de la inflación

Por: Sofía Diamante
La aceleración de la inflación y, particularmente, el aumento de los precios de los alimentos impactaron de lleno en la canasta básica total (CBT), que en octubre aumentó un 7,5% en comparación con septiembre. En concreto, una familia tipo, compuesta por dos adultos y dos menores, necesitó el mes pasado $24.241,17 para no caer por debajo de la línea de pobreza, según publicó ayer el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).

La CBT, que incluye alimentos y servicios necesarios para no ser considerado pobre, aumentó $1683 con respecto a los $22.558,17 que valía en septiembre.

En el acumulado al décimo mes del año, la canasta básica total tuvo un aumento de 45,4%, bastante superior al 39,5% de inflación acumulada en el mismo periodo.
«Si en lo que va del año los salarios perdieron contra la inflación, cuando se mide contra la canasta básica resignaron aún más poder de compra. La situación es más complicada», indicó Lorenzo Sigaut Gravina, director de la consultora Ecolatina, que señaló que la caída en el poder adquisitivo impactará en el nivel de pobreza.

Cuando se mide la canasta básica alimentaria (CBA), que incluye la cantidad mínima de alimentos necesarios para la subsistencia y para no caer por debajo de la línea de la indigencia, un mismo grupo familiar necesitó ingresos por lo menos de $9735,42.

La CBA tuvo un alza también del 7,5% en octubre en comparación con septiembre y en el año acumuló una suba de 46,5%.

Para Jorge Colina, del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa), «el dato era esperable porque cuando salió el dato de inflación de octubre, el rubro alimentos era uno de los que más habían aumentado. Para este mes y el que viene se espera que haya un descenso de la inflación, lo que aplacará la suba de estos productos», agregó.

En la medición interanual de la CBT y la CBA se observaron incrementos del 54,6% y 51,5%, respectivamente, también superiores a la inflación interanual de octubre, de 45,9%.

La diferencia entre los valores de inflación y de la canasta básica total se explican porque el último indicador solo toma el incremento de los precios correspondientes a alimentos y servicios básicos como gas, luz, agua y transporte, mientras que el IPC contempla, además, la variación de precios en otros rubros, como salud, educación, prendas de vestir o entretenimiento.

«El mes pasado, al igual que en septiembre, el sector de alimentos y bebidas no alcohólicas aumentó más que la media de inflación. En octubre, por ejemplo, alimentos aumentó 5,9%, versus el 5,4% de inflación y versus el 7,5% de la CBT», dijo Sigaut Gravina.
«Alimentos aumenta más porque se trata de bienes transables: se pueden exportar e importar libremente. Entonces, tras una devaluación, los precios de estos productos son los que más suben e impactan en la línea de la pobreza», agregó.

Por su parte, Fausto Spotorno, director del Centro de Estudios Económicos de Orlando Ferreres, explicó que los alimentos son bienes inelásticos: su demanda se mueve poco ante una variación de precios. «Cuando hay inflación, los alimentos son los primeros en ajustar sus precios», dijo, y agregó: «A la larga, los precios relativos se equiparan».

Más pobres

Colina, especialista en temas demográficos, indicó que la pobreza aumentará uno o dos puntos porcentuales por el incremento de la canasta básica total. «Las personas pobres tienen ingresos informales, que no ajustan por inflación», indicó, y señaló: «Además, la asignación universal por hijo recién ajustará el mes que viene».

En el primer semestre del año, la pobreza había registrado una baja de 1,3 puntos con relación al mismo período del año pasado y había alcanzado una tasa de 27,3%, según el Indec. Sin embargo, ese mismo dato evidenció un aumento con respecto al 25,7% que había mostrado durante el segundo semestre de 2017.

La indigencia, por su parte, había reflejado una caída anual del 4,9%, pero -no obstante- subió una décima con relación a los últimos seis meses. Si se proyectan los datos de los 31 aglomerados que mide el Indec a todo el país (incluidas zonas rurales), hay en la Argentina 12,2 millones de pobres y 2,1 millones de indigentes.

Los datos de fin de año mostrarán -coinciden los analistas- que la pobreza es más elevada producto de los impactos de los aumentos de precios, sumados a las volatilidades del tipo de cambio, la baja creación de empleo y que algunas paritarias todavía no se cerraron. (La Nación)

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