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Camping, mateada, birra y un “no se para qué estoy”, pero aquí estamos

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Camping, mateada, birra y un “no se para qué estoy”, pero aquí estamos

10:30 – (Por Rubén Lasagno) – La reunión del G20 en Argentina es un hecho que más allá de Macri, se inscribe en la historia del país que ha logrado reunir a los líderes del mundo, lo cual por sí mismo constituye un logro de la política exterior que ha desarrollado el gobierno nacional desde el 2016 y posiciona al país como líder sudamericano en la materia; no por casualidad Bolsonaro, el recientemente elegido presidente de Brasil incluyó a nuestro país en su primera gira cuando asuma el cargo.

Es decir, políticamente nuestro país, a pesar de todos los problemas existentes, es visto por los personajes que tienen y producen el 90% del producto bruto mundial y congregan el mayor poder económico y militar del mundo, como una opción para desplegar los encuentros más importantes que se producen en este nivel de política internacional donde no solo se habla de negocios y de estrategias económicas y libre comercio, sino se ponen en juego acciones de geopolítica, se reúnen los presidentes del mundo que no delegan esta instancia a ningún funcionario de segunda línea, sino que asisten ellos personalmente con el mayor interés por compartir este verdadero espacio de poder mundial.

Dicho esto, nadie en su sano juicio en la Argentina, puede estar en contra de un evento de este tipo. Más allá de la incomodidades que produce, es indudable que a todos los países de la región se les hace agua la boca por tener en su tierra al poder del mundo departiendo los destinos económicos y militares del próximo año. La mayor parte de la ciudadanía nacional a la que le preguntan qué les parece, afirma que es positivo y solo un reducido grupo de base en su mayoría kirchnerista y de izquierda, opinan lo contrario.

Lo ridículo es que quienes se oponen al G20 vienen de la matriz de una ex presidenta que se le caen las babas por estar ahí, por pertenecer y daría lo que fuera por ser ella la anfitriona. De hecho nunca se perdió una reunión, a la que tenemos acceso desde 1989 por decisión de Carlos Menem. Lamentablemente, fue ella y su marido quien nos sacó del mundo, poniéndonos a abrevar en aguas contaminadas con países laterales como Venezuela, Bolivia y Cuba. El “latinoamericanismo” mentiroso y rufián que enarbolaron Chávez/Maduro, Kirchner (Néstor y Cristina), Correa, Castro y Morales nos postergó por una década donde el mundo dejó de mirarnos, pero ellos (los “líderes”) hacían buenos negocios a espaldas de los pueblos.

Si bien donde va el G20 hay un folklore de protesta organizada por sectores que rechazan su realización en cada país en el cual se constituyen, en nuestro país se suman, como en ningún otro lado, las fuerzas de despliegue callejero compuesta por los planeros, los partidos de izquierda y el kirchnerismo que mueven “sus cuadros” para inundar de “protestas” las calles, algo que conocen muy bien y manejan al dedillo, entrenándose durante todo el año con piquetes, cortes de calles, de autopistas, impidiendo el tránsito de manera permanente y no permitiendo que Buenos Aires sea una ciudad normal durante todo el año. Esto se puede reducir a la siguiente frase: mientras la mayoría de los argentinos trabajan para sostener estos aparatos de “militontos” kirchneristas e izquierdosos asociados, ellos se dan el lujo de “marchar” en horarios en el que todos laburan y bajo cualquier excusa, con el objeto de hacerle menos fácil la vida a quienes después tienen el descaro de pedirles el voto.

Puede ser el G20, la fiebre “antimperialista”, en contra del FMI (gracias al cual se mantienen los planes sociales), por el pedido por los pobres del mundo o “los responsables de la matanza de los pueblos”, como organiza el PO local la marcha de hoy bajo el lema “el 30 ganemos la calle” o si nada de eso cuadra lo será por el eructo de la vaca que disminuye el ozono. Cualquier colectivo les queda bien para sacar las banderas rojas y mezclarse con lo peor de la década pasada a fin de instituir el caos como “herramienta de transformación de los pueblos” mientras el comerciante, el empleado de comercio, el monotributista, el kiosquero o el empresario, ponen su esfuerzo para mantener un país que agobia con impuestos, cargas y ajustes y reduce cada vez más no solo la capacidad de respuesta económica de los centros productivos, sino la ganas de seguir siendo el pato de la boda, sosteniendo al gobierno nacional que en vez de reducir los gastos los amplía para mantener estructuras de tipos como Grabois, Delía, Pérsico y tantos más, pagando una extorsión política, con el esfuerzo de todos los activos y los jubilados del país.

La imagen del centro porteño es patética. Decenas de carpas armadas por gente que no trabaja y cuando les preguntan para qué están ahí no saben, o que en gran parte son empleados públicos de municipios K del conurbano bonaerense o docentes de Baradel y Yasky, enviados para hacer número y generar “la gran protesta contra el G20, ergo: Mauricio Macri”, se han instalado cómodamente en enormes gazebos bajo el cual departen, ríen, toman cerveza, vino, matean, comen asado y de paso “protestan por algo”…

Una postal de la Argentina que nos dejó la decadencia menemista y profundizó hasta el paroxismo el populismo kirchnerista, es la que vemos haciendo el weekend extendido frente al Congreso y en todo el centro porteño. No son muchos, son los de siempre. Los que pueden vacacionar mientras la mayoría trabaja para sostenerlos. Es la clase “política” que tiene como dirigentes a Máximo y lo imita, lo copia fielmente. Es la basura pseudo-ideológica que nos dejó tantos años de vagancia y latrocinio. Son los que siguen levantando la bandera “guevarizada” de Santiago Maldonado tratando de usar el relato falaz del cual se olvidaron por un tiempo, pero que ahora en víspera de las elecciones pretenden revivir, ignorando que 52 peritos dijeron que se ahogó, que el ADN certificó que el cuerpo siempre estuvo en el mismo lugar hundido y que se cerró la causa porque nunca hubo intervención de terceros en su muerte.

Pero todos ellos necesitan una excusa y un “modelo” para asirse a un relato inventado y de paso, que el hermano pueda ser transformado en “referente” y poder llevarlo en una lista K en las próximas elecciones, como hicieron con el hijo de Julio López y algunos “nietos recuperados” por las abuelas. Pero en el caso de Maldonado no tienen nada, solo mentiras urdidas e inventadas para sostener un ataque político a Macri, argumento que se les cayó hace tiempo, pero sobre el cual insisten porque lo importante nunca fue ni será la verdad.

Y el gobierno nacional tiene la culpa de todo esto, porque actúa de manera culposa. Se hace responsable de posturas que ponen un pie en la pseudo ideología de grupos de operadores del caos y en vez de aplicar la ley, cede ante la presión de estas manifestaciones “anti sistema” y prefiere pagarle 200 mil pesos por mes al hermano de Santiago para sostener una mentira, que ir en auxilio de gente realmente necesitada y trabajadora a quien todos los días les va un poco peor.

Hoy, gracias al G20, descubrimos que en Buenos Aires puede exigírsele a estos grupos de inadaptados que manifiestan con capuchas y palos, que no concurran a la vía pública de manera intimidante porque serán detenidos. ¿Y antes qué? ¿Y mañana qué?. Pasado el G20 ¿Volverán los “Quebrachos” y sus émulos a producir desmanes e instalar el miedo entre la población, sin que el gobierno actúe para que se respete la ley?. Esto es pura responsabilidad del gobierno nacional y si hoy se puede contener y reprimir a estos delincuentes encapuchados que depositan 14 toneladas de piedras sobre la policía, quiere decir que siempre se pudo, pero no existe decisión política para hacerlo.

Por su parte, que estos días no existan estos energúmenos de cara tapada con palos y piedras en las calles porteñas rompiendo todo a su paso, es una prueba más de que estúpidos no son y el verdadero estúpido es el gobierno nacional que por miedo a actuar dentro del marco de la Constitución Argentina, reestableciendo el orden y la autoridad, les permite a los barrabravas que ganan las calles, atemorizar impunemente a todo el mundo sin un verdadero castigo como sufrirían en cualquier país civilizado del mundo. (Agencia OPI Santa Cruz)

5 Comentarios

  1. FELICITACIONES OPI SC X EL TEXTO DE ESTA NOTA !!!

    E X C E L E N T E

    » … o si nada de eso cuadra lo será por el eructo de la vaca que disminuye el ozono … »

    JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA

  2. Excelente!!!!!!!, a la yegua se le caen las medias por pertenecer y estar ahí!!! jajajajajajja que lindo!!!!! para lo único que es realmente buena es para ser jefa de una asociación ilícita.

  3. Cómo era de esperar, todo el mierdal salió a mostrar la hilacha. la jefa recluida en el calafate se come los mocos por desplazar su pollera por entre tanto poderoso presente. Pero la cachavacha tiene que conformarse con el mierdal le recuerde quien realmente es.

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