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Malestar en las grandes cadenas de comercio minorista por la reapertura de paritarias

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12:00 Dicen que no pueden absorber el incremento adicional del 20% en los salarios acordado con el gremio mercantil; argumentan que la baja del consumo afectó la rentabilidad

Por: Alfredo Sainz
En medio de la profunda recesión que enfrenta el consumo, el último aumento acordado para los empleados de comercio desató una interna entre los empresarios del rubro. Las grandes cadenas minoristas de venta de electrodomésticos aseguran que no están en condiciones de absorber el incremento adicional del 20% acordado por la Cámara Argentina de Comercio y Servicios y el gremio que lidera Armando Cavalieri (que se suma al 25% negociado originalmente), y alertaron sobre el impacto que podría tener la medida en sus operaciones.

«Es absurdo pagar 45% de aumento paritario anual en un sector donde los volúmenes de venta han caído a partir de julio alrededor de 40%, y en noviembre ya superan el 50%. Esto sucede sobre un escenario de devaluación del 100% que no pudo ser trasladada a precios. Agrava fuertemente esta situación un contexto financiero donde las tasas superan el 80%, hay ausencia de planes de cuotas accesibles al consumidor y los plazos de pago de las tarjetas de crédito -18 días hábiles- generan un costo financiero enorme», señalaron a LA NACION fuentes del sector.

Concretamente, las grandes cadenas del rubro advirtieron que el último aumento salarial fue acordado sin haber consultado previamente a las empresas. «La Cámara de Comercio toma esta decisión inconsulta porque es una entidad que no representa a los comerciantes», explicaron.

Los grandes supermercados también cargaron contra el acuerdo paritario cerrado hace unos días. «El convenio que acaba de cerrar Faecys (la Federación de Empleados de Comercio y Servicios) es temerario, porque no toma en cuenta el impacto que puede llegar a tener en el nivel de empleo», advirtió Juan Vasco Martínez, director ejecutivo de la Asociación de Supermercados Unidos (ASU).
Lo que está en juego no es precisamente una cifra menor. Para las grandes cadenas minoristas -que en promedio cuentan con 15.000 empleados por empresa-, el último aumento negociado del 20% implica un desembolso adicional de entre $50 y $70 millones mensuales.

«El acuerdo nos pone en una situación extremadamente grave, y lamentablemente puede repercutir en el nivel de empleo», advirtió Vasco Martínez. Los grandes supermercados se cuentan entre los mayores empleadores de la Argentina, y solo contando las cadenas líderes suman cerca de 100.000 trabajadores en relación de dependencia.

Ante las críticas de las grandes cadenas, en la Cámara Argentina de Comercio y Servicios afirmaron que los acuerdos no pueden ser desconocidos por las empresas. «Nadie del sector empresario puede desconocer el aumento», señaló Mario Grinman, secretario de la entidad. «El aumento es razonable si consideramos que la inflación proyectada para este año, según la encuesta de economistas que realiza el Banco Central, es del 47,9%», dijo Grinman.

Grinman explicó que en la CAC entienden «perfectamente la angustia del empresario que no pueda afrontar esta situación, y por eso se incluyeron alguna cláusulas, como el tratamiento diferenciado para aquellas empresas que inicien procedimientos de crisis antes del 1º de abril de 2019».
Preocupante escenario

Detrás del malestar empresario por la reapertura de las paritarias se encuentra el preocupante panorama que muestra el consumo masivo. De acuerdo con los números del Indec que se conocieron la última semana, las ventas de heladeras registraron una caída del 17,6% en el tercer trimestre del año, mientras que en secarropas, lavavajillas y secavajillas la baja llegó al 28,6%. Aun las categorías que hasta hace poco eran las estrellas del consumo ahora muestran números en rojo, como en el caso de los teléfonos celulares, que cerraron el tercer trimestre con una baja de casi 20% en sus ventas en unidades.

El panorama en las góndolas de los supermercados es igual de preocupante, aunque las bajas, por la dinámica propia de la venta de alimentos y bebidas y la menor elasticidad en la demanda, son más reducidas en términos porcentuales. En octubre, las ventas de productos de la canasta básica (alimentos, bebidas, artículos de tocador y de limpieza) volvieron a mostrar una fuerte baja, con lo cual todas las proyecciones indican que 2018 terminará con un retroceso de entre 1,5 y 2% en el consumo. (La Nación)

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