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Denunciaron penalmente por abuso sexual al cura Gustavo Zanchetta, un amigo del papa Francisco

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10:00 – Era obispo de Orán. Sospechan que el pontífice lo protegió.

Por: Julio Algañaraz

Tras la “investigación preliminar” a principios de enero y la suspensión del sacerdote argentino Gustavo Zanchetta como asesor de la APSA (la caja fuerte del Vaticano que administra más de 5.000 casas y departamentos), la Congregación para los Obispos, a cargo del cardenal canadiense Marc Ouellet, tomó las acusaciones contra el exobispo de la ciudad salteña de Orán por abusos sexuales a seminaristas.

El resultado de la instrucción pasará después a la Congregación para la Doctrina de la Fe, que deberá emitir sentencia.

El escándalo está garantizado porque se sospecha que el mismo papa Francisco protegió a Zanchetta, lo cual la Santa Sede niega con firmeza asegurando que se enteró recién en diciembre de las supuestas andanzas non sanctas.

La Congregación para los Obispos nombró al arzobispo de Tucumán, monseñor Carlos Alberto Sánchez, para llevar a cabo la investigación in situ de los abusos que le atribuyen a Zanchetta. La medida fue muy cuestionada: algunos sacerdotes sostienen que entre ambos hay una estrecha amistad, algo que Sánchez rechaza.

En las últimas horas surgió una noticia que agrava el caso: la denuncia penal contra el obispo Zanchetta por abuso sexual, formalizada en la fiscalía de Orán por un damnificado que pertenecía a su congregación. Aportó información para la investigación a cargo de dos fiscales.

Según el diario El Tribuno de Salta, inmediatamente se dispusieron diligencias para esclarecer las acusaciones, y no se descarta que puedan sumarse denuncias contra el exobispo. Las actuaciones se llevan a cabo con la mayor reserva para proteger el éxito de la investigación.

La Fiscalía Penal de Violencia Familiar y de Género de Orán, a cargo de María Filtrín, actúa de oficio desde enero y la denuncia penal refuerza su trabajo. Ya ha obtenido testimonios y documentaciones.

En Roma estas novedades provenientes de Salta alimentan la tensión por las características del caso Zanchetta y la cercanía de la reunión cumbre que el Papa celebrará en el Vaticano con los presidentes de todas las Conferencias Episcopales del mundo, entre el 21 y 24 de febrero, para procurar las mejores medidas destinadas a combatir los abusos sexuales del clero y las coberturas que tantos superiores, especialmente obispos, prestan a los culpables.

Los abusos sexuales de los curas a menores y adultos seminaristas han generado una histórica crisis en la Iglesia Católica.

Zanchetta mantiene una vieja relación de amistad con Francisco. Fue uno de los primeros obispos que nombró al empezar su papado: lo mandó de la diócesis de Quilmes, donde muchos no lo querían, a Orán.

En tierra salteña duró 4 años. De improviso, en julio de 2017 anunció su renuncia por “problemas de salud”.

No se despidió personalmente de nadie, ni siquiera de sus colaboradores inmediatos. Tampoco se sabía dónde estaba, hasta que lo ubicaron en Corrientes, alojado en casa del obispo local, un amigo. El Papa le había aceptado la dimisión en el tiempo récord de 3 días.

Poco tiempo después se conoció que se había trasladado a Madrid. De su enfermedad no se habló nunca más. Hacia fin de 2017 llegó al Vaticano y Francisco le creó un cargo que no existía: asesor de la APSA, la Administración del Patrimonio de la Santa Sede.

El 4 de enero de este año el portavoz interino del Papa informó que Zanchetta había sido suspendido por las denuncias que se divulgaron en diciembre, publicadas por El Tribuno.

El vocero desmintió que la existencia de anteriores informaciones hubieran sido congeladas. Pero la agencia de noticias norteamericana Associated Press difundió en febrero un informe-bomba de la investigación de un equipo en Salta que desmentía al Vaticano.

A este artículo hay que sumarle la entrevista que el 20 de enero Silvia Noviasky le hizo en El Tribuno a quien era vicario de Orán en tiempos del obispo Zanchetta: el padre Juan José Manzano, 1 de los 3 sacerdotes que lo denunciaron por abusos sexuales y de poder.

Manzano aseguró que ya en 2015 habían presentado ante la nunciatura en Buenos Aires (la embajada del Papa) elementos que daban cuenta de los desmanes económicos y abusos del acusado. Incluyendo fotos de Zanchetta “en actitudes obscenas”.

Esas pruebas (entre las cuales también había cartas de seminaristas aparentemente abusados) «desembocaron en la salida de Zanchetta”, dice la nota.

Al obispo lo denunciaron 3 curas que durante su gestión ocuparon cargos importantes: 2 de ellos eran vicarios generales y el tercero, vicario episcopal y rector del seminario: “Hoy ninguno ostenta un alto cargo. Fueron asignados a parroquias barriales e, incluso, a otros pueblos”, agrega.

El sucesor de Zanchetta fue el actual obispo, monseñor Luis Scozzina, quien nombró párroco en el barrio Patrón Costa al ex vicario general Juan José Manzano. El cura le contó a El Tribuno sobre la cercanía del Papa con Zanchetta: «Era como su hijo espiritual». Según Manzano, Francisco fue “una víctima más”.

Agrega que no sabe qué le llegó al Papa y que las pruebas las recibió en su momento Vincenzo Turturro, el secretario de la nunciatura que actuó “fabulosamente” porque “el Papa mandó llamar a Zanchetta”.

De acuerdo con Manzano, el entonces obispo se justificó ante el pontífice diciendo que le habían hackeado el celular y querían «dañar la imagen del Papa”.

Sostiene que Zanchetta volvió a Orán “muy mejorado” pero luego de un tiempo “los vicarios vieron nuevas actitudes llamativas”, porque visitaba seminarios y “promovía un estilo mundano de los jóvenes. El rector del seminario comenzó a investigar y advirtió acosos y conductas inadecuadas”.

Manzano relata que en mayo-junio de 2017 la nunciatura de Buenos Aires pidió informes que cada 1 de los 3 sacerdotes elaboró “con pruebas, con testimonios más contundentes”.

Fue esta segunda acusación, dice, la que motivó que Zanchetta volviera a Roma y le dijera al Papa que debía renunciar porque no controlaba al clero.

De todas formas, el cura Manzano defiende la decisión de Francisco de quitar a Zanchetta de Orán y llevarlo al Vaticano con «un cargo que nunca existió”. Afirma que el obispo estaba bajo tratamiento psicológico.

Según publicó El Tribuno, el testimonio de Manzano «pone en crisis la credibilidad del Papa en su lucha contra los abusos”.

Para Manzano, sin embargo, “hasta el Santo Padre es víctima de ese tipo sociópata, manipulador”, que traicionó a su padre espiritual: “Eran muy amigos ─dice─. Se confesaba con él”. (Clarín)

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