Incongruencia: dejan libre a extranjeros indocumentados con armas, balas, droga y dinero robado y meten preso a un joven por dos paquetes de salchichas

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Ya probamos con la mano blanda y no funcionó ¿Qué tal si hacemos algo distinto?

13:00 – Cuando hablamos de “Justicia” está claro que no nos referimos al “dar a cada uno lo que le corresponde” sino a la libre interpretación de las leyes y arbitraria decisión de los jueces de aplicarlas a su antojo en el amplio margen que le permiten los códigos los cuales les dan (en algunos casos) la posibilidad de aplicar penas de 2 a 8 años y eligen 2 y morigerada, para castigar un delito que para otro merecería la pena máxima o viceversa. Este ejemplo, general y solo con el fin de ilustrar la dicotomía entre leyes y justicia, tiene como fin reflejar el concepto subjetivo que tienen los jueces, para decidir lo bueno, lo malo y lo feo, actuando en consecuencia y a su buen (o mal) entender.

El 27 de diciembre de 2018 en Pico Truncado la policía detuvo un auto para control rutinario y descubrieron que no poseía los papeles en regla y al revisarlo encontraron que en el interior del auto conducido por un ciudadano de nacionalidad dominicana y una mujer, había una pistola Bersa Thunder calibre 9 mm con numeración limada, 14 cartuchos del mismo calibre y una vaina servida, una manopla, un machete, una picana eléctrica, cuchillos y envoltorios con marihuana, $ 8.500 en efectivo y cinco celulares. Llevados al juzgado local, les pidieron fijar domicilio y quedaron en libertad.

Finalizando la semana pasada en Caleta Olivia un joven intentaba llevarse dos paquetes de salchichas del supermercado Carrefour de esa ciudad, las cuales les fueron encontradas entre sus ropas por un valor de $ 327,00. Llamada la policía, hizo el procedimiento de rigor por el delito de hurto, fue llevado ante el juez y éste lo dejó detenido.

El robo o el hurto, independientemente del monto o el valor de la cosa que sea objeto de un delito, constituye un delito en si mismo y le corresponde una pena. Ahora bien, nadie puede eximir a un juez o a un tribunal, de el criterio de razonabilidad que debe prevalecer en la aplicación de las normas y mucho más aún, en la interpretación, contexto y encuadramiento del delito, no solo del sujeto (en teoría todos deberíamos ser igual ante la ley) sino y fundamentalmente de los motivos, las circunstancias y la oportunidad en que el ilícito se produce.

No parece ser muy coherente que un Juez de Pico Truncado deje libre a dos extranjeros indocumentados que llevan en un auto trucho una parafernalia de elementos para cometer delitos. Lo obvio de la situación me exime (y también al juez) de hacer “interpretaciones” y sacar conclusiones controvertidas. Está claro que en el hecho de Pico Truncado convergen varios delitos en uno que agravan considerablemente a los involucrados, además de ser extranjeros, probablemente con antecedentes en su país de origen y sin embargo, el proceso (si es que se instruyó) sigue con los imputados libres y por estas horas vaya a saber dónde estarán.

En el segundo caso, el juez tal vez actúa correctamente deteniendo a quien hurtó en el comercio, pero no podemos dejar de comparar ambas situaciones y de allí deducir que alguien no hizo las cosas bien: o el juez que dejó detenido al chico que se robó las salchichas exageró o el de Pico Truncado que dejó libre a los extranjeros en flagrante delito, actuó de manera negligente.

En cualquier ámbito, cuando uno evalúa un hecho, no lo puede hacer escindido del contexto. En estos dos casos, pareciera que los jueces no actúan con la justicia como norte, sino con sus propios “valores y enfoques” con el que entienden esa justicia y arbitrariamente ajustan sus acciones a visiones personales no siempre apegadas a la lógica y el criterio. Lo peor es que, indirectamente, tomando decisiones sobre la seguridad de todos nosotros. (Agencia OPI Santa Cruz)

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