Advierten industriales del interior que peligra el empleo si la actividad no rebota

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09:00 – Industriales de distintos puntos del país advierten que si la caída del consumo se extiende más allá de marzo habrá un impacto “fuerte” en los niveles de empleo . Los consultados por LA NACION coincidieron en que las empresas están haciendo un “esfuerzo” para evitar despidos, aunque hay suspensiones y reducción de jornadas para tratar de sobrellevar la baja de producción y ventas que afecta a la mayoría de los sectores.

Por: Gabriel Origlia 

En varias provincias, las delegaciones de la Unión Industrial Argentina (UIA) estiman que la caída de la actividad superó el 3,4% calculado por la entidad para 2018 y advirtieron que en lo que va del año los números no mejoraron. En Córdoba, por ejemplo, el relevamiento de la UIC muestra que el 70% de la industria registra retracciones “significativas”, con picos de 50% en las automotrices y las autopartistas.

“Los despidos de las pymes son inferiores a la baja en el nivel de actividad; se retuvo empleo porque no se pueden pagar indemnizaciones y porque interesa defender la mano de obra, pero los costos son superiores a lo que permite la producción y se está generando una olla a presión”, dice a LA NACION Marcelo Uribarren, presidente de la UIC. Hace unos días, la entidad se reunió con el ministro Dante Sica y le planteó que, aunque “entiende” el programa del Gobierno, el sector requiere “soluciones financieras urgentes, moratorias de la AFIP y reactivación del consumo”.

“No hay mucho tiempo para esperar; hay sectores con más urgencias que otros. Las empresas ya hicimos el ajuste y estamos al límite. No se pueden buscar soluciones particulares porque hay problemas que son transversales a todos”, insiste.

En Santa Fe, 2018 cerró con 248 pymes con procedimientos preventivos de crisis, según datos de la Federación Industrial; en 2017 habían sido 20. En la delegación santafesina de la UIA, Gabriel Frontón explica que la caída de la actividad empezó en mayo pasado y no se detuvo. Según estadísticas de la entidad, la baja promedio fue de tres puntos interanuales con picos de 10 puntos en el complejo oleaginoso, que representa un quinto del sector industrial de la provincia.

Las excepciones fueron la industria frigorífica y la láctea, ambas impulsadas por las exportaciones, ya que el consumo interno también se retrajo, y la siderúrgica, que pese a la baja de diciembre terminó el año en positivo. “El reclamo es unánime: hay que alentar el nivel de consumo, porque la mayoría de las pymes van al mercado doméstico”, apunta Frontón.

En San Luis esperan el segundo trimestre después de un 2018 que terminó con una producción 5% por debajo de la de 2017. Diego Leal, representante de la industria provincial, enfatiza que en el caso del plástico -actividad preponderante en el distrito- la caída fue de 10%. “No hay suspensiones masivas ni despidos; sí cortes de horas extras y jornadas reducidas. Si desde abril no hay recuperación, seguramente se tomarán otro tipo de decisiones”. Señala que se requieren “medidas simultáneas”, ya que el alto costo del dinero dificulta conseguir capital de trabajo; la presión fiscal es “agobiante” y con una inflación de casi 50% “es casi imposible conducir empresas”.

Si bien los problemas macroeconómicos pegan en todas las zonas del país por igual, en el interior impactan algunos rubros, como los mayores costos logísticos. En San Juan, por ejemplo, calculan en 20% el impacto de ese ítem sobre el global de las pymes, mientras que en las ciudades más cercanas al puerto se estima en 10%. “La reactivación del Belgrano Cargas activó posibles negocios, pero todavía no se cerraron y los tiempos de la minería son menos urgentes que los de la industria manufacturera”, sostiene Iván Grgic, presidente de los industriales sanjuaninos.

La reducción de la producción en el distrito es similar a la media del país, pero el empresario subraya que algunas medidas provinciales “atenúan” la crisis; enumera el Repid (un fondo similar al Repro nacional para sostener el empleo), un fondo rotativo para las cámaras empresariales para préstamos a tasa cero y con bajos costos administrativos para determinados proyectos y un bono creado en octubre que se puede usar como crédito fiscal en casos de iniciativas innovadoras. La minería -que “perdió menos que el resto”- y la obra pública son los otros factores “paliativos”.

Julio Usandivaras, presidente de la Unión Industrial de Salta, comparte las preocupaciones de sus colegas y agrega una cuestión “estructural”, la necesidad de incentivar las inversiones en el interior: “Acá hay ocho empresas cada 1000 habitantes, en la región centro son 20 y en Buenos Aires, casi el doble. Sin actividad privada no hay trabajo ni consumo”, argumenta.

En Mendoza, la mitad de los ingresos dependen básicamente de regalías petroleras (alrededor del 23%) y turismo y comercio (rondan el 25%). Frente a esa situación, Mauricio Badaloni, presidente de la Unión Industrial provincial, señala que deben agudizarse los esfuerzos para “diversificar” la matriz productiva, por ejemplo, habilitando inversiones mineras. “Por una ley que denominamos ‘antiminera’, tenemos diferencias importantes con San Juan y Neuquén”.

“Si no hay un rebote en los próximos meses, habrá problemas serios con el empleo; el costo del financiamiento nos está penalizando, no hay recursos para reconversión o proyectos de eficiencia energética. La baja del mínimo no imponible a las contribuciones patronales solo alcanza al 16% de las pymes mendocinas y no a ‘todas’, como dicen en la Nación”, sintetizó. (La Nación)

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