El dólar se volvió a escapar y el BCRA repite su receta: aspiradora y suba de tasas para tratar de controlarlo

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10:10 – Las monedas emergentes vuelven a padecer una presión devaluatoria frente al dólar estadounidese y, en este contexto, el peso argentino lidera una vez más (como en 2018) esa tendencia por varios cuerpos al desvalorizarse 4% en la jornada y 13% en lo que va del año.

Por: Javier Blanco

El problema es que el repetido conato de corrida pone particularmente en aprietos al Gobierno, porque diseñó (junto al FMI) un esquema para que el dólar tenga suficiente movilidad, pero pensando en desplazamientos acotados.

Y que, por los efectos que la corrida y su posterior plan de estabilización tuvo en la actividad, ahora directamente necesita que el dólar -virtualmente- se quede quieto para no disparar una nueva tanda de ajustes generales de tarifas y precios que recree en la opinión pública la sensación de naufragio que dejó la última corrida y eche por la borda sus últimas posibilidades de llegar a las elecciones competitivamente.

La estrategia oficial para calmar al mercado es la que repite desde que se lanzó en octubre: un estricto control de los agregados monetarios combinado con una dosis de premio alto que convenza a los tenedores de pesos a quedarse con ellos. La batalla la libró entre ayer y hoy, al absorber el equivalente al 8% de la base monetaria en apenas dos días y subir fuerte la tasa. Pero los resultados se hacen desear.

El billete cerró hoy a la venta al público a un promedio de $43,41, lo que constituye un nuevo récord nominal (dejando muy atrás los $42,05 de septiembre pasado), tras haber escalado de $40,75 a $42,50 en la plaza mayorista, pese a que, para tratar de moderar ese salto, el Banco Central (BCRA) fue un muy activo oferente de contratos en el mercado local de futuros, al tiempo que “propició” un aumento de 130 puntos en la tasa de interés de referencia (que pasó de 50,55% a 51,86% anual) y hasta quitó de circulación la mayor cantidad de pesos en casi cuatro meses.

Desde el BCRA sostienen que hay que “darle cierto tiempo a la restricción de liquidez” y confían que la combinación de aspiradora y tasa “vaya estabilizando el mercado de pesos y dolares”. Eso ocurrió días atrás, cuando el dólar ensayó una carrera corta similar a la de ahora en la que también aceleraba día tras días el ritmo de ajuste.

Pero, a diferencia de ese último episodio, ahora están bajo presión todas las monedas emergentes, que hoy volvieron a caer 1% en promedio, aunque resisten el vendaval con mucha más entereza que el peso, esmerilado además por la inflación local.

Los analistas discuten qué chances de ser exitosa tiene la receta oficial, en este contexto. “Para mí, el BCRA tendrá que jugar fuerte por varios días y no creo que le alcance con subir la tasa solamente: tendrá que meterse más fuerte con los futuros en un contexto en el que el Tesoro acompañe para vender los dólares que mantiene atesorado, dado que el FMI se lo permite”, aconseja Miguel Zielonka, director de la consultora Econviews.

El economista explicó a LA NACION que “a estos niveles de tasa y dólar, debiera sobrar la oferta de divisas, pero cuando los potenciales vendedores de dólares lo ven subiendo más de un peso por día, hasta que no se corte ese ciclo, no habrá tasa que alcance para convercerlo”, ahondó.

Para su colega Amílcar Collante, del Centro de Estudios del Sur (Cesur), el problema es que el dólar se mueve al alza acá ahora en un contexto en que también lo hace a nivel global, “y nosotros somos mucho más vulnerables que el resto”. Además, dice que este final de “veranito financiero llega cuando hay un fuerte salto en las expectativas de inflación” y que el “régimen adoptado por el Gobierno controla agergados pero deja espacios para saltos en tasa y dólar”.

“Hay un contrasentido en decir que tenés una banda de flotación que está muy arriba de los niveles que tiene el dólar y sobre reaccionar cuando salta un poco. Eso agrega confusión”, dice Collante, quien cree que al BCRA no le queda más que “seguir contrayendo la base monetaria y sobrecumpliendo objetivos de agregados” para mostrar que esta controlando la situación, porque, si no lo hace, el riesgo está hoy en los “mas de 1,15 billones de pesos en depósitos privados a plazo, especialmente los mayoristas, que rondan los 685.000 millones y subieron más 256.000 millones desde octubre.

“Estos son más volátiles y podrían refugiarse en el dólar, lo que tornaría la dinámica del mercado mucho más difícil de controlar”, agrega Collante. Por eso aconseja al Gobierno usar “todas las herramientas a su alcance” para evitar otra “espiralizacion de precios-dólar-precios”.

El economista y asesor financiero de pymes, Alejandro Bonavita, insiste en que estos episodios de saltos bruscos se vuelven complejos porque “la ancha zona de no intervención oficial limita mucho al BCRA, que solo dispone de la tasa y operaciones en futuro”.

Y concluye: “Hoy usó fuerte ambos instrumentos, pero en un país en que, por historia, ante cualquier turbulencia el dólar es el refugio tradicional, no alcanza”. (La Nación)

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