La catástrofe económica venezolana, un colapso que se supera a sí mismo

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09:00 – Con el PBI en caída libre e hiperinflación, el Banco Mundial advirtió que es «la peor crisis en la historia moderna de la región»

Por: Daniel Lozano

El Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional ( FMI ) no se andan por las ramas económicas para definir el derrumbe venezolano . «La peor crisis en la historia moderna de la región», asegura el primero; «una enorme crisis humanitaria y socioeconómica», concluye el segundo, a pesar de las continuas desmentidas del gobierno de Nicolás Maduro , empeñado en airear una «felicidad suprema» más parecida a la antesala del infierno.

El declive revolucionario es de tal dimensión que el BM pronostica que el PBI del país con mayores reservas de petróleo del planeta, las primeras de gas del continente y los mayores yacimientos de oro encontrados en los últimos tiempos se contraerá en 2019 un 25% adicional pese a que la caída en 2018 ya batió récords: 17,7%. El FMI teme que pueda llegar incluso más allá, hasta el 30%.

«Nada podía preparar a la región para la escalada de la crisis económica, social y humanitaria en Venezuela», añadieron los expertos del BM. El diagnóstico se produce en medio del colapso eléctrico, que comenzó el 7 de marzo y todavía hoy golpea duramente a los venezolanos, que sufrieron un nuevo apagón nacional desde la noche del martes.

Los cortes constantes persisten pese a que el gobierno anunció la puesta en marcha de un plan de racionamiento que revela dónde se concentran los miedos chavistas: el Gran Caracas no sufrirá cortes controlados, frente al resto del país. En cambio, las zonas más al oeste, como Maracaibo (segunda ciudad entre las más pobladas), solo dispondrán de cuatro a seis horas de energía eléctrica.

Con la recesión de este año, Venezuela se colocaría al frente del ranking histórico de peores depresiones económicas, igualando a la guerra civil siria. El 51% del PBI perdido durante los seis primeros años de Maduro en el Palacio de Miraflores más lo vaticinado en la actualidad por el BM queda muy por encima del crack de 1929 en Estados Unidos, la crisis de Grecia, la Guerra Civil española o la República de Weimar, según los estudios del economista estadounidense Steve Hanke.

Profesor de la Universidad John Hopkins, en Baltimore, Hanke también sitúa a Venezuela en la primera posición del ranking de los países más desdichados.

Las estadísticas que maneja la Asamblea Nacional (dominada por la oposición) llevan a su país hasta el «top 5» de los mayores colapsos de la historia, en dura lucha con el Irak de la guerra con Irán del siglo pasado y con la Libia que condujo a la ruina el dictador Muammar Khadafy tras la Primavera Árabe y la guerra fratricida con los rebeldes.

Muy atrás queda ya la Cuba del Período Especial, que perdió un 30% de su PBI tras la caída del Muro de Berlín, en 1989.

La misma sensación de desastre nacional es un sentimiento compartido por los ciudadanos, que ya protagonizan una nueva huida por sus fronteras. Más de cuatro millones de venezolanos han abandonado el país porque sienten que la realidad es incluso peor que los augurios.

Asdrúbal Oliveros, director de Ecoanalítica, les da la razón. «Es un año dramático», vaticina ante el empuje de la hiperinflación, que cerró 2018 con un incremento de 1.370.000%. La Asamblea Nacional ratificó ayer que a pesar de la caída del consumo por el colapso eléctrico, la inflación interanual se sitúa en 1.623.656%.

Calculadora

Otro economista, Urbi Garay, estimó la devaluación del bolívar, que amenaza superar el número de dígitos de las calculadoras convencionales: «En noviembre de 2006, el bolívar se cotizaba a 3200 por dólar, precio parecido al de hoy. De no habérsele quitado al bolívar tres ceros [2008] y cinco ceros [2018], la cotización actual sería de 320.000 millones de bolívares por un dólar».

Un pozo muy profundo al que se suma la vertiginosa caída de la producción petrolera, una vez superado el listón del millón de barriles. En marzo solo se produjeron 740.000 barriles por día, cuando en 1998, al llegar Hugo Chávez al poder, la producción alcanzaba sus máximos históricos, con 3,5 millones de barriles, y se encaminaba a los cinco millones.

Y todo eso en un país que no sufre ni catástrofes naturales ni guerras de ningún tipo, más allá de la propaganda chavista. Henkel García, director de Econométrica, explicó a LA NACION cómo el chavismo creó una ilusión de consumo en 2012 y 2013 para ganar las elecciones presidenciales en medio de la enfermedad y muerte del caudillo bolivariano, para así «generar un bienestar para tomar hegemónicamente el país».

La revolución bolivariana inyectó en esos años «de manera irresponsable todos los petrodólares y nos endeudó de manera masiva, a pesar de que lo dicta la Constitución, para que la gente se sintiera bien a través del consumo», sentencia el experto. (La Nación)

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