Inicio Política Dolarización: datos sensibles para el Gobierno y los bancos

Dolarización: datos sensibles para el Gobierno y los bancos

259
0

09:30 – El mercado sigue luchando por estabilizarse dentro del nuevo marco definido a partir de la eliminación de la suba mensual de 1,5% para la banda cambiaria.

Por: Daniel Fernández Canedo

La compra de dólares por parte de los particulares llegó a US$ 1.000 millones en marzo mostrando una reducción de 60% con relación al monto del mismo período del año anterior.

La menor compra de divisas respecto del comienzo de 2018 genera una sensación contrapuesta: alivio por la merma y cierta inquietud porque se mantiene a pesar de que las tasas de pesos están altas.

Bajó la demanda para atesoramiento y para los viajes al exterior pero la mirada de los funcionarios sigue puesta en un posible cambio de las carteras de inversión ante la incertidumbre del año electoral.

El presidente del Banco Central, Guido Sandleris, fijo la posición oficial: «A comienzos del año pasado, antes de la crisis cambiaria, el 83% de los activos de los hogares estaban en dólares. Hoy ese número es 93%. Queda poco para dolarizar».

Los datos son claros y consolidarían la idea de que buena parte de la dolarización esperada ya se hizo, y que serían pocos los pesos que quedan para seguir comprando divisas ante el postulado de que las empresas y la gente los necesitan para hacer las transacciones de todos los días.

La fotografía de ese costado financiero del país deja en claro, una vez más, que los argentinos usan los pesos para ir al supermercado y pagar los impuestos pero, a la hora de ahorrar, la cabeza la ponen en el dólar.

Los bancos, por su parte, siguen notando y reclamando que el uso del dinero en efectivo es muy alto con relación al de los países vecinos y se intensifica en tiempos de inflación y tasas altas.

Según las estadísticas del sistema financiero, las extracciones de efectivo rondan los $400.000 millones mensuales y en el año representan unos US$120.000 millones, equivalente al 30% del PBI.

Es evidente que la gente prefiere el efectivo ante la generalización de los descuentos por pago en los comercios, cerrando el difundido círculo de que 40% de la economía sigue trabajando en negro y que el efectivo manda cuando las tasas de interés están por las nubes.

Tanto el Gobierno como los banqueros destacan que los depósitos a plazo fijo realizados por ahorristas considerados minoristas (certificados menores a un millón de pesos) tuvieron una suba de 4% real en marzo y demostraron mayor estabilidad que los de los mayoristas.

Esos datos, según la visión de los funcionarios, consolidan la idea de que el grueso de la dolarización ya se produjo y que la estabilización de los depósitos en el sistema, apuntalada por las tasas altas (46% anual para plazo fijo), sólo tiene su talón de Aquiles en la expectativa que generen las encuestas electorales.

Mientras tanto, el mercado cambiario sigue luchando por estabilizarse dentro del nuevo marco definido a partir de la eliminación de una suba mensual de 1,5% para la banda cambiaria, que quedó fija entre $39,76 y $51,45.

El dólar mayorista bajó respecto del lunes a $42,40 y se alejó del récord de $43,83 que tocó el 5 de abril, en un mercado que sigue sintiendo la oferta de los exportadores de granos.

El dato relevante del martes fue que el Tesoro logró colocar Letes en divisas por US$ 750 millones pagando más (la tasa fue de 5,47% anual) con vencimiento 29 de noviembre, con posterioridad a una eventual segunda vuelta electoral que se realizaría el 24 de noviembre.

Volviendo al tema de la dolarización, otra de las conclusiones de Sandleris, y que avalan los banqueros, es que las compras potenciales de divisas, desde ahora hasta fin de año, podrían representar unos US$ 7.600 millones, un monto financiable por los dólares del campo y del FMI.

Así, dentro y fuera del Gobierno se consolida la idea de que la estabilidad cambiaria hasta las elecciones es el principal aporte para «bajar la fiebre» que están generando la inflación (el 4,7% de suba del costo de vida en marzo ya proyecta 3,6% para abril) y las expectativas electorales. A eso se adiciona la suba del riesgo país.

El martes volvieron a bajar los bonos argentinos afuera e hicieron subir otro escalón a la tasa de riesgo país, que llegó a 866 puntos, el mayor nivel desde 2006.

Los mercados, que están muy lejos de actuar con justicia, pasaron de largo la noticia de que el Tesoro sobrecumplió la meta fiscal en el primer trimestre del año en el camino hacia el déficit cero.

A primera vista, las expectativas que despertó una encuesta sobre que Cristina Kirchner superaría por ocho puntos a Mauricio Macri si hubiese balotaje, a pesar de que aún se desconoce si la ex presidenta será candidata pesa más que los datos económicos clave.

En el Gobierno, en estos días, mascullan con bronca que, a pesar de bajar el déficit fiscal, tener superávit comercial, reducir el déficit del balance de pagos, exportar energía y haber recibido un préstamo por US$ 57.000 millones del FMI, las expectativas económicas le jueguen en contra.

Tal vez porque todo eso, no logra compensar la trepada de una inflación indomable y la fuerte caída del salario real que aún impide la recuperación del consumo de una economía que viene acostu​mbrada a que en los años electorales la gente tenga más plata en los bolsillos. (Clarín)

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here