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Juan Manzur vuelve a ganar, pese a la sangría de votos que le provocó José Alperovich

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Juan Manzur vuelve a ganar, pese a la sangría de votos que le provocó José Alperovich

08:15 – El mandatario reelecto le dedicó su triunfo a Alberto F. y a Cristina. La cantidad de boletas demoraba el escrutinio.

Por: Pablo Ibáñez

Juan Manzur ganó, liquidó su interna de entrecasa con José Alperovich y ofrendó al peronismo otro festejo fuerte para inyectar vitamina al teorema de unidad para la victoria. En octubre, reasumirá por otros cuatro años, la gobernación de Tucumán.

Hacia la medianoche, con un escrutinio muy lento, Manzur se imponía por una amplia diferencia. Detrás, en un pelotón lejano, se amontonaban la radical Silvia Elías de Pérez (Vamos Tucumán), el derechista Ricardo Bussi y el ex jefe tucumano Alperovich.

Dueño de otra victoria peronista, a las 22.20 Manzur apareció en el Salón Blanco de la Casa de Gobierno: dijo que ganó en toda la provincia y le dedicó el triunfo «a la fórmula del peronismo nacional» que integran Alberto Fernández y Cristina Kirchner. «Les mando un abrazo muy grande», señaló.

Con los datos en proceso, Cambiemos confiaba en retener San Miguel de Tucumán. Germán Alfaro, el peronista aliado del PRO que gobierna la capital se imponía por algunos puntos a Mario Leito, presidente del club Atlético, sponsoreado por Manzur.

En la madrugada de este lunes, con un escrutinio lento, el resultado último de San Miguel estaba en zona gris aunque parecía beneficiar a Vamos Tucumán, la marca local de Cambiemos. 

De confirmarse la tendencia, Alfaro  frenaría la sangría de ciudades capitales de Cambiemos que en lo que va del año perdió Córdoba, Santa Rosa y Paraná. Para la Casa Rosada sería oro en polvo. Con Elías de Pérez, el gobierno nacional conseguía quedar en el segundo lugar del podio.

En Tucumán, se repetía otro fenómeno criollo de este 2019: el triunfo de los oficialismos locales. Pero con Manzur tenía otra dimensión porque enfrentó lo que ninguno de los demás jefes peronistas: tuvo, delante, a un ex gobernador del PJ. Ese duelo tuvo, este domingo, un dictamen lapidario para Alperovich.

Cristina, entre la autopreservación y  el gesto unionista, desactivó las boletas del peronismo K en las provincias. En Tucumán no pudo (o no quiso): Alperovich se quedó en el ring y usó su nombre en base a la relación amigable de la senadora con Beatriz Rojkes, su esposa.

Late, hacia adelante, un interrogante sobre cómo seguirá esa relación. Alberto Fernández terció para «neutralizar» a Alperovich y recibió el último miércoles a Manzur en Buenos Aires, actitud que generó reproches en el Patria.

Fernández necesita cicatrizar la herida interperonista para que, en agosto y octubre, todo el peronismo empuje su boleta presidencial. No será fácil: la relación entre Manzur y Alperovich está rota desde mediados de 2018 luego de varios meses de chispazos.

«Alperovich no está en el PJ, armó su propio partido», apuntó el gobernador. En la previa, el senador habló de una posible PASO para definir la lista de candidatos a diputados que irán colgados de la fórmula Fernández-Fernández.

Alberto F., por lo pronto, decidió no viajar a Tucumán para el festejo del gobernador. Hubo, además de cautela política, una decisión de respetar la indicación de no volar.

El sistema electoral, los llamados «acoples», enturbiaron la elección: la cantidad de partidos y boletas complicaron el desarrollo y dificultaron, al final, el escrutinio.

En San Miguel hubo 47 boletas -21 de Manzur, 19 de Pérez- y en La Banda, 70 papeletas. Por eso, hubo ejércitos de fiscales en las mesas de votación, por cada partido, lo que trabó el inicio y también el desarrollo del comicio.

En Tucumán, la concurrencia suele ser muy alta, superior al 80%. Por eso, las complicaciones operativas hicieron que en muchos lugares, se siguiera votando hasta cerca de las 19. Consecuencia: se demoró el conteo en las mesas y luego la carga y difusión de datos.

La jornada agitada fue un reflejo de una campaña fervorosa. El poker de cuatro candidatos abrió varios escenarios y generó batallas múltiples: entre el perfil «mano dura» de Bussi a la postura «celeste» de Elías de Perez, sobre la identidad peronista y la marca K.

Fue un enchastre que incluyó hasta audios de conversaciones privadas de un competidor.

El domingo electoral también fue picante: denuncias de boletas truchas, un escrache a Alfaro en una escuela y la guerra psicológica entre los distintos sectores a través de falsas boca de urna.

La oposición se alió en un planteo: la movilización y la entrega de bolsones y dinero a los votantes. (Clarín)

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