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Morir en los yacimientos mineros de Santa Cruz

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14:30 – Ayer murió otro operario en la minera Triton de Gobernador Gregores; es el segundo trabajador que muere en ese yacimiento. Pero no es el primero, ni el último en la provincia. La historia de muertes y silencios en Santa Cruz es algo que se remonta al momento mismo que las multinacionales aparecieron en la provincia mediantes convenios para explotar yacimientos de oro y plata.

En este escenario trágico y triste se conjugan varios y claros actores. Entre los actores responsables están: las empresas mineras, la provincia, el sindicato (AOMA) y la justicia.

Históricamente en Santa Cruz, al menos desde que OPI está en la web, los accidentes mineros (excepto el de Río Turbio en junio del 2004) no se conocieron hasta que se produjo alguna filtración desde adentro mismo del yacimiento. Hoy las redes sociales aceleran esos procesos, pero hace unos años, eran los propios operarios quienes se comunicaban telefónicamente con la Redacción y planteaban la novedad. Nunca era la empresa, ni la provincia, quienes disparaban la noticia y ponían en conocimiento de la opinión pública el incidente ocurrido, las consecuencias, las personas involucradas y mucho menos señalaban responsables por esas consecuencias.

AOMA, sindicato que nuclea al personal de minería, acompañó siempre con su silencio a las empresas y al gobierno, solo actuando de manera distinta cuando antes del accidente se localizaba un conflicto de intereses con la empresa, entonces allí si su Secretario General salía a plantear cuestionamientos a la seguridad, denuncias, dudas o reclamos, pero rara vez ocurrió. En general, el sindicato ha salido después que todo a pasado para hacer formal algunas cuestiones que son parte de su discurso institucional, pero no tenemos conocimiento que en estos casos haya iniciado una acción judicial en contra de las mineras.

Anoche el titular de AOMA, Javier Castro, envió un mensaje por redes sociales dando la noticia del deceso del trabajador Carlos Peralta, el cual Castro evita nombrar, diciendo en el audio que da la noticia 12 horas despuésporque no somos irresponsables e irrespetuosos” dijo, señalando que hay “morbosidad” y mucha gente “enferma” como “para hablar de estas cosas”. Y dijo “Ojalá los que hablan estupideces y mandan a los sitios de internet tanta morbosidad y tanto odio, entiendan de qué se trata el trabajo minero”.

Todo lo que dice allí Castro no tiene nada que ver con la comunicación, al menos de los medios responsables. Obviamente si se refiere a las redes sociales, el dirigente debería diferenciar las cosas. El derecho a informar no es morboso ni la ejecuta gente enferma, es un derecho elemental de contar lo que está ocurriendo en la realidad provincial.

OPI a lo largo de estos años es el único medio que ha seguido pormenorizadamente los hechos ocurridos en los yacimientos, donde hubo muertes por accidentes, negligencia e inseguridad, suicidios, fallecimientos en situaciones realmente sospechosas y en todos los casos, el manual de estilo de las mineras, la provincia y el gremio dictan actuar todos de la misma manera: informar tarde, poco, con un escueto comunicado oficial, ninguna ampliación posterior, en lo posible excluyendo nombres y responsables, sin el mínimo intento por aclarar los decesos, remitiéndose a la nebulosa explicación “la investigación está en manos de la justicia quien hace las pericias para determinar lo sucedido”. A partir de allí, nunca nada más se sabrá sobre el caso. Así fue y así es hoy en Santa Cruz.

Vamos a mencionar solo algunos casos más resonantes para ejemplificar lo señalado. De ninguno de los que citaremos a continuación se supo nada más que lo informado por OPI. No hubo información aclaratoria, no se supo si hubo autopsia, resultados, de qué fallecieron, cómo y mucho menos por responsabilidad de quién. En general, como las mineras contratan personas fuera de la provincia y el país, en muchos casos, los cuerpos son devueltos a sus familiares en el lugar de origen y nunca más se tienen noticias en Santa Cruz, de la evolución o involución de las investigaciones y el cierre de algún caso que hayamos relatado en estos años.

El 12 de marzo de 2011, describíamos: “producto de la caída en una de las chimeneas de ventilación del yacimiento San José-Huevos Verdes de Minera Santa Cruz, murió el operario Mario Fernández, chileno, domiciliado en Las Heras, al caer de 16 metros en el caño de respiración de las galerías subterráneas de veta Frea cuando que el operario al realizar un acople de mangueras en una máquina, retrocedió y cayó al vacío”. Posterior al deceso, nunca más hubo novedades de lo ocurrido.

El 27 de agosto de 2011 anunciábamos “una mujer de 22 años que desempeñaba tareas de maestranza y hotelería en el yacimiento San José Huevos Verdes, fue encontrada sin vida en el lugar de descanso. Débora Solanas de 22 años, oriunda de Salta y con domicilio en Perito Moreno (Santa Cruz), fue encontrada muerta a las 05:30 hs en la gamela del yacimiento minero San José-Huevos Verdes (minera Santa Cruz). Nunca se supo qué pasó, cuál fue el final de la causa, quién actuó, quién investigó y lo ocurrido con esta extraña muerte en la minera San José”. A pesar de lo extraño y complejo de lo ocurrido, nadie dio una explicación pública ni volvió a tocar el tema.

El 20 de enero de 2012 informábamos “Un minero del yacimiento de oro Cerro Vanguardia SA, murió al desplomarse una pared y quedar sepultado en un área denominada “Nivel 60 del sector Manga Centro”. La información extraoficial (porque oficialmente la empresa no dio detalles en su comunicado) hablaba de un problema de falla en la seguridad de las labores de apuntalamiento. El trabajador, oriundo de la provincia de Jujuy se llamaba Marcos Dante Apaza y pereció en momento en que realizaba las tareas denominadas “de tojeo”. Igual a los casos anteriores, nunca más se supo nada respecto de este incidente.

El 6 de febrero de 2013 OPI informó de la intoxicación de 60 operarios, algunos de gravedad, por intoxicación en el yacimiento San José- Huevos Verdes. La información daba cuenta que el elemento transmisor sería el agua, la alimentación u otro origen desconocido. No se determinó si hubo alguna víctima fatal de tal situación. Tampoco se informó sobre responsabilidades o posibles culpables de haber producido la intoxicación.

El 1º de julio de 2013, escribíamos: “Un trabajador minero murió en el yacimiento San José-Huevos Verdes, en proximidad de Perito Moreno el operario Fulgencio Coria de 41 años de edad, jujeño y padre de 3 hijos. Es la tercera muerte en dos años y al menos dos de ellas comprobado que se trató de fallas en la seguridad y una por causas que nunca se han revelado”. Como en los casos anteriores, allí terminó todo, sin mayores aclaraciones por parte de la minera, el estado y el sindicato.

Es una constante en Santa Cruz, que todo aquello ocurrido dentro de una locación de las multinacionales, queda allí. Las mineras funcionan como estados paralelos donde todo lo que pasa es resuelto en ese ámbito. Pareciera ser que la justicia es auxiliar de las empresas y el periodismo que pretende informar es morboso, estúpido e irrespetuoso. Cualquier cosa es válida si se trata de esconder la verdad y denunciar a los responsables de cada desastre, donde la vida de personas se pierden y los hechos alrededor de una verdadera corporación de poder, se silencian y se quitan del conocimiento público. (Agencia OPI Santa Cruz)

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