El “Plan PJ” que llevó Miguel Pichetto al Gobierno: contener díscolos y “neutralizar” gobernadores

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El “Plan PJ” que llevó Miguel Pichetto al Gobierno: contener díscolos y “neutralizar” gobernadores

08:30 – El senador busca ser una puerta para sumar -o evitar la fuga- de sectores peronistas. El riesgo de la “boleta corta” y la pelea por el Senado.

Por: Pablo Ibañez 

Marcelo Orrego negó, más veces que el apóstol Pedro, ser el delegado de Mauricio Macri en San Juan. Fue, en esa provincia, candidato a gobernador con marca propia, y a principios de mes juntó unos nada despreciables 34 puntos detrás de Sergio Uñac.

Orrego amenazó con no incorporar su sello, Partido Producción y Trabajo, al oficialismo de Juntos por el Cambio, la neo marca cambiemita en San Juan. Hasta que lo llamó Miguel Pichetto, el flamante candidato a vice de Macri.

Pichetto le habló de contener matices y generar un espacio para sectores de ADN peronista. Orrego, que conoce a Pichetto de sus tiempos como asesor del senador Roberto Basualdo, encontró un atajo para no migrar. Ahora suena como candidato a diputado.

El expediente Orrego es una medalla que se cuelga Pichetto y encaja en un dispositivo que el senador promete y la Casa Rosada espera: que su inclusión en la fórmula oficialista sirva para incorporar peronismo.

El senador apareció el jueves en la reunión de Gabinete nacional y este viernes se reunirá con Rogelio Frigerio y la mesa política de la Casa Rosada para acordar mecánicas y territorios de operación. Por lo pronto, además de la charla con Orrego, hizo otros llamados. Uno de ellos, a Julio Zamora, intendente de Tigre embarcado en una pelea con Sergio Massa, quien quiere cortarle la posibilidad de reelección como parte de su acuerdo con el kirchnerismo.

Esta semana empezó un armado contrareloj con el objetivo de lanzar una agrupación PJ que se integre a Cambiemos, que se presentaría en un acto la semana que viene.

Humberto Roggero, operador píchettista que tejió para Alternativa Federal y Roberto Lavagna en las últimas semanas, ahora estará al frente de esa costura.

Frigerio, escoltado por su vice Sebastián García De Luca, resolvió este martes un intríngulis picante: Germán Alfaro, intendente que logró su reelección de San Miguel del Tucumán, parecía en fuga del dispositivo Macri.

 – Me pintaban en todas las paredes “Alfaro es Macri” -se quejó el alcalde ante Frigerio.

 – ¿Y eso es un insulto? – lo midió el ministro.

Alfaro, al final, anotó el Partido de la Justicia Social (PJS) en la alianza oficial, negó que haya evaluado sumarse a Alternativa Federal y queda, por delante, la cinchada de los nombres: la Casa Rosada le ofreció el tope de la lista a Domingo Amaya y Alfaro pide primarias que, avisan en Balcarce, no le darán.

El dato cierto es que Alfaro, como intendente de San Miguel, aportó gran parte de los 20 puntos que sacó Vamos Tucumán, el sello cambiemita, el último domingo.

Cuando Aflaro entró, el martes, al despacho de Frigerio, en la TV titilaban los videographs anunciando que Pichetto sería el vice de Macri. El senador no jugó en ese armado, pero Alfaro será, quizá, tentado por Pichetto.

El senador rionegrino definió una hoja de ruta dual. Por un lado,  para “contener” peronistas díscolos dentro de Cambiemos. Por el otro, intentar sumar referentes del PJ pero, más que nada, tratar de “neutralizar” a peronistas con peso territorial.

Pichetto anticipó que se irá del bloque que todavía preside y, en paralelo, maniobra para tratar de que un grupo de senadores se muevan en su misma sintonía. El cordobés Carlos Caserio podría quedar como jefe de bancada.

Ahí se verán los hilos de un procedimiento posterior: varios senadores zigzagean para mejorar sus chances de negociación de cara al cierre de listas de 22 de junio. Pichetto opera sobre un grupo de compañeros de bancada y cree que si no se se le suman, al menos lo “ayudarán” solapadamente.

Es un juego donde no está claro quién gana y quién pierde, como con las boletas cortas que anotaron varios gobernadores: Juan Schiaretti (Córdoba), Gerardo Zamora (Santiago del Estero), Mariano Arcioni (Chubut), Alberto Weretilneck (Rio Negro), Omar Gutiérrez (Neuquén) y Hugo Passalacqua (Misiones).

La Casa Rosada celebra como un mérito propio la “libertad de acción” de los gobernadores porque, en efecto, la mayoría de esas provincais en 2015 formaron parte del Frente para la Victoria (FpV) y fueron colgado de la fórmula Scioli-Zannini.

Es más un retroceso del PJ que un avance de Cambiemos. En un mano a mano, el tropiezo de uno cuenta como victoria del otro.

No hay una sola explicación pero para algunos jefes territoriales, como Zamora y Carlos Rovira -el poder real en Misiones-, ir con boleta corta les puede servir para sumar más legisladores: por sus frentes propios y por el PJ que “controlan” o están asociados.

Zamora -que el martes reciibó a Cristina Kirchner en su provincia- ya lo hizo antes con los senadores: tiene los dos de la mayoría y el de la minoría.

El decreto anti-colectoras que Mauricio Macri firmó en abril impide que los gobernadores cuelguen sus boletas cortas de fórmulas presidenciales. De ese modo, Schiaretti permitió la “libertad de accón” que le pidieron intendentes y legisladores.

Con Weretilneck la situación es otra: recién la semana próxima resovlerá si es candidato o no. Fue socio de Pichetto, confió que la muñeca del senador le serviría para que la Corte le habilite ir por la reelección pero eso no ocurrió y la relación se enfrió. (Clarín)

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