Sorpresas y malas juntas: Los kirchneristas y los nuevos kirchnerizados

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Vidal como Massa no saben cómo jugar. El petrolero confunde y divide al kirchnerismo aceptando coquetear con el radicalismo

12:30 – (Por Rubén Lasagno) – Para competir el 11 de agosto, el kirchnerismo local agrupó a la actual gobernadora Alicia Kirchner, remontó a la atmósfera política a Eugenio Quiroga ex diputado y hoy dueño del multimedio K comprado para la campaña 2019 y como diputados nacionales van Pablo González y Paola Vessvesian, dos que no quieren perder el tren y seguir en el poder, desde otro lugar.

Entre los candidatos a diputados provinciales del oficialismo figuran: Pablo Grasso, un todo terreno que va desde la intendencia de Río Gallegos, a Vicegobernador o a diputado. Cualquier cosa con tal de seguir en el tren. De la misma forma lo hace Rocío García, Martín Chávez y María Esther Labado, ésta última después de haber medrado como senadora y generar más sospechas que beneficios para Caleta Olivia, pretende ser premiada, esta vez con la diputación provincia. Nadie queda afuera ni se pierde, todos se reciclan.

La frutilla del postre es Matías Mazú, actual diputado provincial, jefe de bloque del FPV, el cual va por otro mandato. Obvio, como intendente de Río Turbio no puede volver por la cantidad de causas que tiene abierta por malversación de fondos públicos y por otro lado necesita seguir con los fueros para no ir preso. Es decir, el motivo para ser nuevamente diputado, es de absoluta supervivencia.

Kirchnerizados

El empresario Mihael Harasic, radical, uno de la “reserva” del radicalismo local y provincial, el que tenía un cierto perfil “renovador” dentro del partido centenario, después de los grandes sacudones que le dio Eduardo Costa (su enemigo interno) perdiendo tres veces consecutivas contra el kirchnerismo, eligió alinearse con lo peor de la política provincial. Se anotó como candidato a Vicegobernador del dirigente sindical petrolero Claudio Vidal un outsider que entró directamente al kirchnerismo y fue limitado por la interna del partido, cuando lo vieron tan decidido a pisar cabezas para cumplir con sus planes.

Harasic comete dos errores: uno, ser kirchnerista antes que radical; pues el empresario antes de probar electoralmente ir por dentro de su partido y generar un microclima que tal vez en las próximas elecciones le habría permitido crecer como «ala renovadora», le resta más que sumarle. Lo pone directamente y sin paso previo, en las filas del oficialismo. Segundo, ir como soporte de Claudio Vidal no le da ninguna ventaja, por el contrario, le quita expectativas a su sueño. Ningún independiente y/o radical pondría un voto a su candidato a Gobernador y por ende, eso lo arrastrará a él.

En tanto Pedro Mansilla un peronista moderado, Secretario General del SOEM (Sindicato empleados municipales de Río Gallegos), quien pintaba para colarse en algún partido realmente “peronista” o con mayor tinte de “peronismo puro”, acompañará como candidato a diputado por el pueblo a Javier Belloni, intendente de El Calafate y actual candidato a Gobernador por el kirchnerismo (junto a Alicia Kirchner y Claudio Vidal), demostrando que su perfil de “moderado” colisiona con su elección. Se sumó definitivamente al kirchnerismo, un partido (o espacio político) que no puede ser de elección de alguien que proponga o pretenda un cambio. No olvidemos que fue el kirchnerismo quien apaleó a los municipales en las épocas de Carlos Sancho, Mansilla quien se enfrentó fuertemente con los gobiernos K y los intendentes de ese partido en la capital. ¿Cómo recordará Mansilla ahora, aquella brutal represión a sus compañeros, sin criticar y denostar al partido al cual pertenece? ¿Cuántos que creían en Mansilla lo seguirán internamente (en su sindicato) en esta nueva aventura K?.

Tanto Harasic como Mansilla, demolieron en la primera instancia que tuvieron, su futuro político, si es que alguna vez pensaron en él. Posiblemente alguno de ellos gane, arrastrado por el aparato K; lo difícil para ellos, será explicarle a los de sus partidos de base y aquellos que pensaron en ellos como “diferentes”, cómo coexisten sus convicciones (ambos siempre criticaron al kirchnerismo) con esta realidad donde, como Sergio Massa, parecen hacer de la capitulación sus más íntimos objetivos de cambio, solo para ir por un carguito en la provincia. (Agencia OPI Santa Cruz)

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