Oscar Centeno hoy: la nueva vida del chofer de las coimas

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El chofer Centeno dio detalles de las coimas y confirmó la autoría de los cuadernos

09:00 – Vive en una casa segura y custodiada y sigue escribiendo cuadernos. Cambio de look y religión.

El ex chofer de Roberto Baratta que desnudó el escándalo de corrupción bajó de peso y se cambió el color de pelo para que no lo reconozcan. Viaje secreto a Salta y el alivio de ser un arrepentido.

Por: Lucía Salinas

Con varios kilos menos, un nuevo color de pelo, la barba crecida, y el uso compulsivo de gorros y boinas para intentar pasar desapercibido, Oscar Centeno busca rehacer su vida luego de convertirse en el protagonista que dejó al desnudo la mayor trama de corrupción de la era K. Hace unos meses fue trasladado a una segunda casa segura alejada de la Capital Federal, un domicilio oculto, bajo el más absoluto resguardo, en el que vive luego de ingresar al programa de Imputados y Testigos Protegidos.

Pasó un año desde que su vida cambió por completo y se tiene que mover bajo un estricto dispositivo de seguridad. Meticuloso y obsesivo, aunque parezca increíble, el ex chofer de Roberto Baratta continúa escribiendo su día a día en cuadernos. También piensa en publicar dos libros, y en medio de la reconstrucción de su vida familiar, le pide a las autoridades volver a trabajar: quiere recuperar su remís.

En agosto del año pasado, se convirtió en el primer arrepentido de la causa de los Cuadernos de las Coimas y a un año de ese acontecimiento asegura “no arrepentirse” de la decisión tomada. Una hermana de él, muy religiosa se convirtió en su principal sostén.

Resguardado, Centeno sigue una vida rutinaria y casi sin variaciones. Los días, dicen en su entorno, pasan sin demasiadas alteraciones y pese a encontrarse excarcelado, aún siente que no es libre. Aunque busca imprimirle cierta normalidad a su vida, quienes lo rodean y hablan frecuentemente con él, le reiteran que eso ya no es posible. Al menos, no en esta primera etapa con la investigación en proceso.

Hace un año, Centeno llegó a la fiscalía de Carlos Stornelli con esposas en sus muñecas tapadas con un sweater. Ante el representante del Ministerio Público Fiscal, admitió que aquellos ocho cuadernos -la mayoría de marca Gloria- habían sido escritos por él, ratificó el contenido de los mismos y después de idas y vueltas, admitió que los originales fueron quemados en la parrilla de su casa. Aseguró ante la Justicia que fue por temor, algo que dice ya no sentir.

Su tono de voz es monocorde, es calmo en sus expresiones y sencillo en sus planteos, tal como lo describen quienes más dialogan con él. El ex chofer asegura una y otra vez ante sus confidentes que se siente “aliviado” de haberse arrepentido, es decir de ser un imputado colaborador en la causa de los Cuaderno de las Coimas. Con el correr del tiempo, quienes lo visitan señalaron que lo notan, además de aliviado, de mejor ánimo e incluso más conversador.

Para la Justicia, que monitorea su situación, este cambio conductual tiene dos factores determinantes. En primer lugar, Centeno está acompañado por su pareja que oficia de sostén emocional. Pero además, recibe la visita de una de sus hermanas muy religiosa quien lo encamina y contiene mucho, según sus confidentes. Ese contacto con su hermana lo aferró a la fe y lo llevó a leer la Biblia para encontrar algo de paz. Centeno, cada vez que puede, le repite a sus interlocutores que está muy convencido de lo que hizo.

En esta etapa donde se muestra más sereno y donde dialoga más, el ex chofer se anima a hacer algunos chistes, pocos, pero era algo nada habitual en sus conversaciones. Esto lo observaron algunos funcionarios judiciales en las últimas visitas que Centeno realizó a Comodoro Py, como la última que ocurrió hace veinte días. Sus bromas más habituales hacen referencia a su numeroso grupo familiar. Tiene quince hijos y 30 nietos. Estos últimos son su máxima preocupación, asegura. “No tengo dinero para enviarles regalos cuando cumplen años”, le dijo Centeno hace muy poco a una persona de su máxima confianza. Tiene una lista con la fecha de cumpleaños de cada uno de sus hijos y nietos aunque pueda recitarla de memoria.

La economía familiar es una de sus principales inquietudes. En la actualidad cuenta con una subvención mensual como parte del programa de imputados protegidos, pero el sustento del Estado es esencialmente garantizarle la vivienda, la seguridad para él y para su entorno familiar. El hijo menor del ex chofer cuenta con una discapacidad y su inquietud es que tenga sus necesidades y asistencia, como la escolarización, cubiertas.

Junto con la ayuda económica que recibe, cobra una pensión del Ejército al que perteneció, pero asegura que esto representa un magro ingreso mensual: no supera los $ 30.000. Es “prolijo con sus finanzas”, cuentan a Clarín desde su entorno, y fiel a su estilo, Centeno anota gasto por gasto en un cuaderno.

Todo cambió desde agosto de 2018. Ya pasó por dos casas y siempre, a pesar de estar en un lugar más amplio, debe someterse a ciertas restricciones para moverse. Esta última vivienda donde permanece ahora, cuenta con una parrilla. Entonces, recordó hace poco en una reunión en los Tribunales Federales de un “favor” que Baratta le concedía todos los viernes cuando terminaban los recorridos por Capital Federal para recaudar dinero. “Me daba siempre dinero en mano cuando lo dejaba al finalizar todo, y me decía que era para el asado del fin de semana”. Esbozó una sonrisa cuando lo relató.

Ya no recorre las calles porteñas con su auto. Los días del ex chofer ahora tienen poca actividad. Vive alejado de la intensidad de la ciudad que, por su anterior trabajo de chofer, conoce casi de memoria. Se encuentra custodiado las 24 horas por personal del grupo Los Lobos, una fuerza formada exclusivamente para el cuidado de quienes integran el programa de personas protegidas.

Centeno, excarcelado, está limitado en varios aspectos: por ahora no puede reinsertarse al mercado laboral abiertamente, no puede salir libremente, ni moverse sin el preaviso al programa y sin el resguardo de la custodia. El cuidado se extiende a parte de su familia.

Escribir continúa siendo su tarea más metódica y permanente. Volcar en cuadernos historias, anécdotas, situaciones vividas, sigue siendo lo que más tiempo le demanda en esta nueva etapa y en la que más energía invierte. Lleva varios cuadernos finalizados y entre risas, a veces le dice a quienes lo visitan, que se ilusiona con publicar varios de ellos. Pero su primer objetivo no sería convertir en un libro más detalles vinculados a los cuadernos de las coimas, sino una suerte de biografía familiar.

Hace poco, Centeno recibió autorización para viajar a su pueblo natal. Bajo un importante dispositivo de seguridad, fue trasladado a Salta donde se encontró después de mucho tiempo con su mamá. Ella le reveló parte de su historia familiar desconocida para él, historia con la que aseguró, pudo reconciliarse y es lo que está escribiendo en la actualidad. Asegura, sin embargo, que tiene mucho más que contar de aquellos recorridos por Capital Federal con ex funcionarios y eso lo está volcando entre otros datos, en los cuadernos que continúa acumulando.

Ya no sigue de forma obsesiva los avances en la investigación, pero volvió a mostrarse preocupado cuando se imaginó en un juicio oral con todas las personas imputadas tras la revelación del diario La Nación de sus ocho cuadernos. “Doctor, ¿van a mandar la causa juicio?”, fue una de las últimas preguntas que le realizó a su abogado por teléfono con cierta preocupación. Fue luego de que escuchara en la radio la noticia de que Bonadio estaba próximo a elevar al expediente y eso volvió a generarle cierta ansiedad.

Tras un año del arranque de la causa, viene pidiendo reiteradamente ante la defensoría oficial y el programa del ministerio de Justicia volver a trabajar. En lo posible, dice, quiere volver a manejar su remís. La última vez que lo solicitó, le explicó a la Justicia el por qué: “me encanta ser chofer, siempre me gustó”. Nunca imaginó que ese mismo trabajo lo conduciría a un cambio rotundo de su vida, de su look y a enfrentar cargos por corrupción ante la Justicia.

Habla poco de aquel 1 de agosto de 2018. Sólo reitera, cuando le consultan, que no tenía dimensión de lo que iba a suceder ni el impacto político que iban a generar aquellos ocho cuadernos en los que registró entregas de dinero, reuniones, viajes, horarios, fechas, recorridos con bolsos y valijas.

Desde aquel momento pasaron doce meses. Ese mismo día ingresó al programa de Imputados y Testigos Protegidos que depende del ministerio de Justicia de la Nación. Su domicilio se volvió un misterio incluso, para su defensor oficial Gustavo Kollmann.

Una de las veces que un equipo de la defensoría se reunió con Centeno, fue digno de una escena de película. Todos fueron trasladados en un vehículo del programa oficial. Se tomaron diferentes caminos, algunos de tierra para evitar tener referencias del recorrido. Después de varios minutos por un camino sinuoso, llegaron a un descampado, donde había una fábrica abandonada. Allí, se dieron cuenta de que venía Centeno cuando una caravana de camionetas se aproximó al lugar. La charla con pequeñas banquetas duró poco más de una hora. Se garantizaron de que Centeno estuviera bien, y éste, a su vez, se sacó varias dudas sobre el expediente que entonces no tenía el avance actual, a un paso de ser elevada a juicio oral. (Clarín)

3 Comentarios

  1. Si querés saber más sobre la CORRUPCIÓN EN CAMBIEMOS podés abrir marioexpone.blogspot.com son dos artículos cortitos pero para muestra bastan estos dos botones.- Mario.-

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