En julio, el país tuvo superávit comercial de US$951 millones

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07:00 – En el año acumula un saldo positivo de US$6540 millones; se cree que seguirá así en lo que resta del año

La balanza comercial argentina registró un superávit de US$951 millones el mes pasado y acumula un saldo favorable de US$6540 millones en los primeros siete meses del año, según los datos que difundió ayer el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). El superávit fue el resultado de exportaciones que sumaron US$5856 millones e importaciones por US$4905 millones, señala el informe oficial.

En el acumulado enero-julio, en tanto, las exportaciones sumaron US$36.608 millones y las importaciones, US$30.068 millones, con un saldo positivo de US$6540 millones. «Este saldo comercial positivo permite avizorar un aporte positivo del sector externo a las cuentas nacionales para lo que resta de 2019», agrega.

El dato más destacado de julio, según coincidieron analistas privados, fue que el crecimiento interanual de las exportaciones de 8,3% fue impulsado por el alza de los volúmenes, del 20,2%, frente a una caída de 9,9% de los precios, lo que permite esperar que el saldo de la balanza siga siendo positivo por el resto del año.

La contracara es que del lado de las compras al exterior, en julio cayeron 20,6% respecto de igual mes del año anterior, producto de una baja de los precios de 6,9% y de las cantidades de 14,8%.

En julio, las exportaciones de productos primarios y de manufacturas de origen agropecuario (MOA) registraron un crecimiento interanual de 56,2% y 9,5%, respectivamente. «A pesar de que los precios internacionales no son los mejores para el complejo sojero, la demanda china tracciona las exportaciones de oleaginosas (fundamentalmente de poroto)», evaluó la consultora Abeceb.

A su vez, las exportaciones de manufacturas de origen industrial (MOI) cayeron 17,8%, mientras que las ventas de combustibles y energía se redujeron 6,3%.

«El superávit comercial fue producto de un aumento en las exportaciones, que se explicó principalmente por un incremento en las ventas de semillas y frutos oleaginosos, cereales, grasas y aceites; residuos y desperdicios de las industrias alimentarias; carne y despojos comestibles», enumeró el Indec, frente a una caída en las importaciones de vehículos terrestres, partes y accesorios; combustibles minerales; aceites minerales y productos de su destilación; reactores nucleares, calderas, máquinas, aparatos y artefactos mecánicos, entre otros.

En julio, las importaciones de bienes de capital cayeron 25,3%; las de bienes intermedios declinaron 8,3%, y las compras externas de combustibles y lubricantes se redujeron 40,4%. También bajaron las importaciones de piezas y accesorios para bienes de capital (4,6%), las de bienes de consumo (24,9%) y las de automóviles (49,3%).

«Para lo que resta del año estimamos que seguiría esta racha positiva. Si antes de la reciente crisis cambiaria y financiera, con su correlato negativo en la actividad, estimábamos que el superávit podría rozar los dos dígitos al cierre del año, al momento descontamos que lo superará ampliamente. En este contexto, proyectamos un resultado positivo cercano a US$12.500 millones, producto fundamentalmente de la contracción importadora (cercana al 20% interanual), pero también por un avance exportador (suba de 8%), algo no menor en este contexto global proteccionista y donde nuestro principal socio comercial [en referencia a Brasil] sigue anémico», analizaron en la consultora Ecolatina. (La Nación)

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