Macri apuntó al silencio de Cristina y Fernández envió señales a los mercados

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Mauricio Macri: “No va a haber más cambios de Gabinete”

10:40 – El Presidente reconoció que fue sorprendido por el resultado de las primarias

Por: Jaime Rosemberg

Un boxeador que bailotea sobre el ring, confiado por la ventaja que ha alcanzado durante el combate, y solo se cuida de no cometer errores. A centímetros, un contendiente con magullones evidentes, que intenta alcanzarlo para conectar ese golpe de nocaut que le dé una victoria sorprendente en la que pocos creen.

Así se mostraron el candidato del Frente de Todos, Alberto Fernández, y el presidente Mauricio Macri en la tercera edición del ciclo «Democracia y desarrollo», organizado por el diario Clarín en el auditorio del Malba. Carpeta en mano, el Presidente pidió a sus oponentes -ganadores de las PASO por amplio margen- que expliquen «con claridad» cómo harán para cumplir con sus «propuestas», como el equilibrio fiscal, el apoyo al turismo o la integración en el Mercosur. Pero, por sobre todo, solicitó de manera directa que Cristina Kirchner «hable», para saber su pensamiento. «El Frente de Todos tiene integrantes importantes y los votos son, en su mayoría, de Cristina Kirchner. Es importante que escuchemos su visión. Hay algo que, desde el silencio, no da tranquilidad», desafió el Presidente ante sus entrevistados, los editores Eduardo van der Kooy, Ricardo Roa y Daniel Fernández Canedo.

Una hora antes, a Fernández lo habían consultado por la influencia de su compañera de fórmula en un eventual gobierno. «Ustedes vislumbran un problema entre Cristina y yo que no tiene sentido (…) el Presidente elige a sus ministros, eso le cabe solo a él, pero tomando en cuenta la coalición», dijo el candidato, que volvió al criticar de manera enfática algunos hitos del kirchnerismo, como el cepo al dólar, el programa 6,7,8 o la intervención de Guillermo Moreno al Indec. También dio una visión diferente sobre Venezuela. «Hay que ayudar a recuperarla, pero no correr detrás de los marines», afirmó, en referencia al gobierno de Donald Trump, con quien -aseguró- «tiene que haber una relación cortés, amable, respetuosa. No hay que pelearse con Trump, ni con Obama, ni con nadie», enfatizó.

La diferencia de más de 15 puntos en las PASO fue abordada de formas opuestas. Fernández evitó asumirse ya como ganador y dijo en la entrevista -a cargo de los periodistas Silvia Naishtat, Ignacio Miri y Fernando González- que es «solo un candidato» y que «hay que terminar con esta idea de que las transiciones son difíciles». Pero no se privó de decir que «en la sala» estaban sentados eventuales miembros de su gabinete, y confirmó que Martín Redrado «podría ser» uno de ellos.

Macri también contestó preguntas sobre su gabinete. «No, no va haber más cambios, estamos el equipo que estamos, le doy mucho valor al equipo», afirmó. ¿Y Marcos Peña? «Creo que siempre ha habido críticas al jefe de Gabinete, pero también es una forma de criticar al Presidente sin criticarlo, ¿no? Lo he tomado de esa manera y asumo las críticas», afirmó.

También se mostró optimista en relación con la posibilidad de revertir la historia. «El partido de Racing (que perdió por goleada con River) ya sucedió, ya se jugó, el nuestro se juega el 27 de octubre», dijo. «Las PASO las perdí por quince puntos en el 2015», continuó, aunque esa fue la diferencia que tuvo frente a Daniel Scioli sin contar los votos que Ernesto Sanz y Elisa Carrió sumaron a Cambiemos.

El miedo a los mercados

La crisis económica ocupó un lugar preponderante en ambas entrevistas, al igual que el «miedo» del mercado a una gestión kirchnerista. «La Argentina no tiene ninguna posibilidad de caer en default si soy presidente», dijo Fernández. Calificó los rumores de no pago de «fantasmas alentados por el Gobierno» y ratificó el pago a los nuevos bonistas «porque es una deuda contraída hace dos años por un gobierno democrático». Pronosticó un acuerdo con sindicatos y empresas, «porque este presente lo padecen todos» y dejó flotando la duda sobre «qué Argentina nos va a dejar» el gobierno de su rival.

Macri debió responder sobre la coyuntura y lo hizo en tono autocrítico. «Claramente fui demasiado ambicioso en las metas que nos pusimos, subestimando los problemas ocultos de la Argentina y subestimando la falta de consenso que todavía había, ahora hay un poco más», contestó sobre la inflación.

Ninguno de los dos optó por agredir de manera personal a su adversario. Todo lo contrario: hablaron de «diálogo» y de «buscar los consensos», aunque en diferente tono. «Está en una actitud de moderación, pero por ahora el único que habla es él», dijo Macri sobre su rival, en otro tiro por elevación para Cristina. «Que hablemos en un momento de transición es razonable», dijo Fernández en relación con sus diálogos con Macri.

Ambos prometieron terminar con la «grieta», tal vez habiendo escuchado al expresidente de Brasil Fernando Henrique Cardoso, quien en el inicio de la jornada pidió «cuidar la democracia (en el continente), porque no está garantizado que sea el sistema que va a permanecer». (La Nación)

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