No fue debate; solo una parodia donde cada uno mostró lo que es y el kirchnerismo que no ha perdido las formas

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No fue debate; solo una parodia donde cada uno mostró lo que es y el kirchnerismo que no ha perdido las formas

12:30 – (Por Rubén Lasagno) – Un debate tiene la finalidad de esclarecer al auditorio. Cuando el debate es completo permite intercambio de ideas, propuestas, preguntas y respuestas. Nada de eso ocurrió el domingo. El supuesto “debate” político de los candidatos fue patético y no fue debate. Solo una apuesta expositiva de un grupo de personas donde había uno (Macri) explicando desde la gestión, otros (Centurión, Del Caño, Espert y Lavagna) improvisando desde la teoría y la situación contrafactual, con poco o ningún apego a la realidad que vivimos los argentinos. El otro, Alberto Fernández, se dedicó a lo que sabe: atacar con infundios y sin memoria (y mucho menos propuestas de qué hacer) al presidente, apuntándolo con el dedito al mejor estilo CFK y elucubrando una serie de “soluciones” que nunca aplicó el kirchnerismo cuando tuvo la oportunidad por 12 años y lo más tragi-comico, llamando reiteradamente a Macri “mentiroso”; justo Alberto, el rey de la mentira y el panquequismo político, alguien que ni siquiera pudo resistir una estocada de Macri cuando le recordó que lo mismo que en el debate decía de él como presidente, lo había dicho de Cristina Fernández hasta hace pocos meses

En pocas palabras le desnudó el alma al candidato títere a quien su vicepresidenta le hacía poner la cara (en ese preciso momento) en televisión para atajar penales inatajables, mientras ella seguía escondida detrás de su libro, haciendo las delicias de la impunidad asegurada en El Calafate, donde el hiperkirchnerista intendente Javier Belloni le tendía la alfombra roja (ahora más que nunca) para que la multiprocesada senadora, jefa de una asociación ilícita, traidora a la Patria y con cuatro pedidos de prisión preventiva, explayara sus mentiras sin obstáculo y a su antojo, en la seguridad de que los medios provinciales jamás osarían criticarla y los nacionales, muchos de ellos doblegados por dólares con olor a humedad, resaltarían sus palabras como oráculos sin agregar una línea sobre las mentiras de sus dichos ni la infamia de sus olvidos.

El único rescatable por su postura, sus ideas claras y las pocas propuestas que aparecieron en el “debate”, fue José Luis Espert. Macri pudo cuerpear la cuestión económica fundamentalmente porque el principal detractor, Alberto Fernández, no tenía ningún argumento de peso para atacarlo, porque desde hace tres años y aún meses previos a su vuelta al kirchnerismo, fue el constructor de la idea pública de que la actual situación económica es un desagio (depreciación) político de la herencia recibida de la corrupción cristinista, su falta de gestión, el populismo y el patético manejo institucional de la ex presidenta, fueron las causales del desastre nacional, sin contar los cientos de centímetros de diarios que gastó criticando a su mentora en esta nueva reencarnación kirchnerista, por haber enlazado a la Argentina en negocios de corrupción con el gobierno fraudulento de Chávez y el criminal Maduro, a cuyo régimen no dudó (en ese momento) de calificar de dictadura.

Nada de esto dijo el domingo, ni lo dirá nunca. El mayor mentiroso y fraudulento, es el propio candidato que se propone como presidente de los argentinos. Su inhabilidad para responder, hizo que previo al debate “arreglaran” condiciones de un “no debate”, porque allí nada se debatió. Fue una farsa, una puesta en escena que no sirvió para nada. El próximo domingo habrá otro igual con un tema excluyente, que como el económico fue incómodo para Macri hace dos días, lo será para Fernández el próximo fin de semana: la corrupción.

¿Qué puede decir Alberto Fernández que no haya dicho de la corrupción K?. La respuesta es: nada. Alberto Fernández es la persona que más conoce a los Kirchner en el gobierno, vivió y compartió el poder codo a codo con Cristina hasta que lo echó. Luego, sangrando por la herida, se dedicó a destruirla en todos los frentes, desnudando las mentiras de la ex presidenta, arrastrándola por el piso por los actos de corrupción explícitos de sus gobiernos con la obra pública, los bolsos llenos de dólares que llegaban a su domicilio de Juncal y Uruguay, culpándola de la confabulación y posterior encubrimiento de la muerte de Nisman y apuntándola como la responsable de traición a la Patria con el invento del Memorandum con Irán con el fin de encubrir a los responsables del atentado a la AMIA.

Alberto Fernández no podrá hablar el domingo sin desnudar sus propias contradicciones y mentiras. Una fuente muy confiable del entorno kirchnerista le aseguró a quien esto escribe que el propio candidato ha declinado su participación en el “debate” del próximo domingo. Sin embargo, una fuerte corriente de empuje liderada por CFK lo está obligando a presentarse. A riesgo de perder irremediablemente, impulsan a Fernández a no generar debilidad en la campaña. Se dice que el candidato (quien había dicho que no quería debatir el domingo anterior) podría excusarse públicamente de no asistir el domingo alegando una serie de “defectos” del debate pasado y poniéndose “por encima” de algo que él promueve como “inútil y superado”, cuando en realidad la verdad es que le falta valor para enfrentarse a las verdades de que podría ser objeto y no solo de parte de Macri, sino de la mayoría de los demás candidatos.

La línea más política del kirchnerismo, en tanto, supone que su ausencia sería una lápida a la candidatura para el día 27, por cuanto sacando el electorado duro del FPV, perdería la mayoría de quienes el 11 de agosto votaron por su persona para castigar a Macri.

Esto no lo dicen los medios K ni los medios M. OPI ha podido reconstruir esta idea la cual se está discutiendo muy seriamente dentro del ámbito político del kirchnerismo. Con el correr de los días veremos cuál es la decisión de Alberto Fernández, en lo que puede ser su consagración o su tumba política. (Agencia OPI Santa Cruz)

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