El Gobierno prepara un ejército de 150.000 fiscales electorales

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En el tramo final de la campaña, Mauricio Macri juega a fondo y busca juntar una multitud en el Obelisco

El ministro Dietrich coordina el operativo de fiscalización “total” de la votación del 27 de octubre; el objetivo es evitar “picardías” e “infiltrados”, que adjudican al kirchnerismo

Por: Jaime Rosemberg

En cada caravana del “Sí se puede”. En cada provincia. A través de la web, el WhatsApp o el boca en boca.

Convencido sobre la necesidad de recuperar terreno y votos en una elección que se presenta cuesta arriba, el gobierno de Mauricio Macri acelera los preparativos para reparar errores cometidos en las PASO y fiscalizar de manera “total” los comicios del próximo 27.

El operativo, coordinado por el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, confía en conformar un ejército de 150.000 fiscales en todo el país, para evitar las “picardías” que adjudican al kirchnerismo y recuperar votos que, esperan, alcancen para poner a la fórmula de Juntos por el Cambio en el ballottage.

“Tenemos que ir a fiscalizar y cuidar cada voto”, dijo ayer un enfervorizado Macri en la plaza principal de Río Cuarto, rodeado de dirigentes radicales. Cumpliendo con esa consigna, la mesa nacional de fiscalización, que también integran los ministerios del Interior y Seguridad y dirigentes de cada una de las provincias, trabajan de manera acelerada para no dejar flancos en el control de la elección y enfrentan al “aparato” del Frente de Todos.

Desde la organización se muestran sorprendidos por el nivel de participación que muestran los voluntarios que se acercan a anotarse. “En cada actividad del Presidente se genera mucha participación y se anotan cientos de voluntarios. Estamos viendo de asignarles tareas a todos, porque todos los días se suma más gente que quiere comprometerse”, afirma Dietrich a LA NACION.

El ministro, que se considera un mero “organizador” de las distintas mesas de fiscalización provinciales, delega la responsabilidad distrital en un responsable del voluntariado por provincia, que actúa en conjunto con el coordinador provincial y un integrante de la mesa nacional de Juntos por el Cambio.

Desde el comando fiscalizador, que también integran el secretario de Asuntos Institucionales, Adrián Pérez, y el viceministro del Interior, Sebastián de Luca, reconocen que la fiscalización en las PASO fue deficitaria. Dan como ejemplo que en Rosario faltaron fiscales del oficialismo en un 40% de las mesas. Santa Fe, pero también Córdoba, Mendoza, el territorio bonaerense y hasta en la ciudad de Buenos Aires (en estos tres últimos gobernados por Cambiemos) son otros distritos en los que, dicen, “se puede mejorar mucho” en la fiscalización.

La sensación de haberse “dormido” en las PASO dio lugar a la necesidad de ajustar clavijas. “Hay un sistema hecho para robar, con las boletas, la distribución y los fiscales amigos”, afirma un referente oficialista. Valora como positiva la declaración de la Cámara Nacional Electoral, que la semana pasada reglamentó el sistema de reemplazos de autoridades de mesa, luego de que la UCR y Pro detectaran que 10.605 autoridades de mesa no estaban empadronadas en los lugares en los que se desempeñaron, y que otras 12.000 eran afiliadas a partidos políticos, en especial el PJ, algo prohibido por la ley.

Según cálculos de la mesa de fiscalización, el mayor control del proceso electoral podría traer a la fórmula Macri-Pichetto una suba de entre el 2 y el 3,5% de votos en todo el país.

Para evitar fiscales “infiltrados” como hubo en elecciones anteriores (en las que el proceso estuvo a cargo del equipo de comunicación coordinado por leales al jefe de Gabinete, Marcos Peña), la selección de los fiscales atraviesa varios exámenes previos, sobre todo para quienes se anotan a través del sitio de Juntos por el Cambio. Allí, y bajo el lema “fiscalizar es defender la libertad”, el voluntario debe anotar no solo sus datos personales, sino su disponibilidad para fiscalizar en otro distrito. Atraviesan, además, charlas de capacitación para “estar bien preparado para defender el voto”.

En Cambiemos niegan las acusaciones del apoderado del PJ, Jorge Landau, quien ayer denunció públicamente un pago de $5000 y una promesa de otros $5000 en caso de triunfar para autoridades de mesa.

“Es una marea de gente que no para”, se enfervorizan cerca de Dietrich en referencia a la sucesión de simpatizantes llenando planillas, dispuestos a “cuidar el voto” en las elecciones del domingo 27. “Nuestros fiscales van a estar afilados”, coinciden desde el gobierno de Horacio Rodríguez Larreta, aunque nadie asegura que estos esfuerzos servirán para evitar que se repita la derrota. (La Nación)

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