Mauricio Macri, en la “Marcha del millón”: “Tenemos que dar vuelta la elección”

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Mauricio Macri, en la “Marcha del millón”: “Tenemos que dar vuelta la elección”

El Presidente encabezó en el Obelisco un multitudinario acto, a ocho días de las elecciones generales. Lo acompañaron Vidal, Larreta y Pichetto.

En la recta final hacia las elecciones, el presidente Mauricio Macri encabezó acto con masiva concurrencia sobre la Avenida 9 de Julio y reforzó su llamado para “dar vuelta” el resultado que obtuvo en las primarias y pidió “no caer en espejismos” de “las mismas promesas vacías de aquellos que tantas veces nos defraudaron”.

“Vamos a seguir teniendo desafíos que enfrentar, pero no lo vamos a resolver volviendo a los mismos del pasado. No caigamos en espejismos, en las mismas promesas vacías de aquellos que tantas veces nos defraudaron con las mismas frustraciones de siempre, con los abusos que no queremos más, los privilegios defendidos con mentiras y patotas, no caigamos otra vez”, apeló.

Seguido, el candidato a renovar su mandato por el frente Juntos por el Cambio agregó: “No dejemos que las dificultades nos hagan duda de lo que logramos, que nos hagan abandonar nuestros sueños que son lo más sagrado que tenemos”.

“Estamos acá para decir que no nos vamos a quedar callados viendo como nos roban el futuro. No nos vamos a quedar callados por más que pensemos distinto. Ya lo vivimos muchas veces, con deditos, con atril, con canchereadas, con soberbia”, añadió.

Y remarcó: “No aceptamos que quienes destruyeron el país ahora nos digan con el dedo en alto que ellos son los que saben”.

​​Macri interactuó con los presentes con una serie de preguntas con las que buscó ponen en relieve que todos compartían la convicción de que “la honestidad es importante”, “la educación y el camino son el camino para progresar”, “integrados al mundo tenemos un futuro mejor”, “que el gobierno tiene que estar al servicio de los ciudadanos”, que la “justicia tiene que ser independiente”, que “hay que decirle ‘basta’ a la impunidad” y “combatir  a los narcos y a las mafias”, que “la plata de las obras tiene que ir a las obras y no a los bolsos de los funcionarios” y que “tenemos que ser libres para pensar y poder decirlo”.

​​Acompañado en el escenario por su esposa, Juliana Awada, y por su compañero de fórmula, el senador peronista Miguel Angel Pichetto, renovó su convocatoria a votar porque, insistió, la próxima elección tiene que ser la de mayor concurrencia desde la de 1983, en la que se impuso Raúl Alfonsín y determinó el regreso de la democracia.

“Tenemos que reconocer que somos una mayoría que muchas veces miró al silencio, a veces hasta con miedo, creyendo que la política era algo que había que mirar de lejos, que mejor no meterse porque nunca iba a cambiar. Y sin darnos cuenta fuimos regalando espacios, dejando el país en manos de unos pocos que se creyeron dueños del Estado y de lo público, que fueron por todo y hasta por nuestra libertad”, evaluó.

Pero luego Macri destacó que “por suerte fuimos despertando, juntándonos, alzando la voz y diciendo basta”. Y resaltó que “así se van formando las revoluciones, con pequeñas rebeliones de gente que se va juntando”.

“Esta es la rebeldía de la gente en paz y no queremos violencia, pero no estamos dispuestos a dejarnos llevar por encima una y otra vez”, advirtió.

Macri interrumpió su discurso durante breves episodios, en los que se escucharon los gritos de los presentes alrededor del escenario que se instaló en las inmediaciones del Obelisco. “Justicia, Justicia”, “Mauricio, querido, el pueblo está contigo”, “Que se vaya presa”, fueron algunas de las arengas de los seguidores.

El Jefe de Estado volvió a ensayar una autocrítica al indicar que “los problemas” que tuvo que afrontar su administración “fueron mucho más difíciles de lo que pensábamos y mucho más profundos de lo que imaginábamos”.

“Y resolverlos lleva tiempo y ustedes lo saben”, manifestó, aunque también repasó algunas de las diferencias que instaló durante su presidencia con los gobiernos anteriores. Entre ellas, destacó que demostraron que “podemos hacer obras en todos los rincones de la Argentina sin corrupción”, “dialogar” con los gobiernos provinciales y los sindicatos, y “hacer política social sin clientelismo”.

“Nunca hicimos política dándole todo a los amigos y nada a los adversarios”, afirmó.

Macri resaltó que los comicios del domingo 27 serán “la elección real” y volvió a diferenciar: “No es cualquier elección, es la que define nuestro presente y futuro por muchos años. Por eso quiero decirles a todos ustedes, a los que marcharon en todo el país, a los que miran por televisión, por celular, que hay que transformar esta energía en acción para convencer. Tenemos que salir a convencer a aquellos que todavía están dudando”.

El acto es una continuación de las marchas del “Sí se puede” que inició Mauricio Macri el mes pasado para tratar de “dar vuelta” el resultado que obtuvo en las elecciones primarias, en las que el candidato del Frente de Todos, Alberto Fernández​, se instaló como favorito.

El Presidente se comprometió a realizar 30 actos, cada uno en una ciudad distinta del país. La antesala de ese formato proselitista fue la movilización de autoconvocados a la Plaza de Mayo, a fines de agosto, para respaldar a Macri frente al duro revés que afrontó en las primarias y el cimbronazo financiero que se produjo luego de esos comicios y que complicó el frente económico.

“Quiero decirles que los escuché, que decidimos cambiar porque podemos ser mejores y no podemos abandonar, tenemos que seguir juntos, ahora más que nunca, porque tres años es poco para cambiar una historia”, manifestó Macri al saludar a sus seguidores desde el balcón de la Casa Rosada.

Semanas después, Macri inició la convocatoria formal para las marchas del “Sí se puede”. Y más allá de que recurrió a un discurso similar en cada uno de los lugares que visitó, también aprovechó para reforzar sus críticas contra Alberto Fernández y para ratificar sus chicanas, como la del “dedico acusador”, con la que buscó descalificar a su rival en la primera ronda del debate presidencial.

Esa suerte de caravana electoral arrancó con el acto que Macri encabezó el 28 de septiembre en el barrio porteño de Barrancas de Belgrano. En cada oportunidad, el Jefe de Estado se mostró acompañado por Awada, y por alguno de sus principales socios políticos, como Pichetto; el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta; la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal; y la titular de la Coalición Cívica, la diputada Elisa Carrió​, entre otros.

Macri trasladó la marcha del “Sí se puede” a Junín (Buenos Aires); Tránsito, Santiago Temple y Río Primero (Córdoba); Esperanza, Humboldt, Nuevo Torino y Rafaela (Santa Fe); Concepción del Uruguay y La Paz (Entre Ríos); Bahía Blanca (Buenos Aires); la capital de Mendoza; la capital de Tucumán; la capital de Salta; Paraná (Entre Ríos); Olavarría (Buenos Aires); Reconquista (Santa Fe);  Saenz Peña (Chaco); y la capital de Corrientes.

Y luego del acto en la Avenida 9 de Julio, Macri continuará con su recorrida hasta el cierre de la campaña, para el cual regresará al territorio cordobés. El aspirante a su reelección tiene previsto estar el lunes en la capital de Jujuy; el martes en Rosario, Santa Fe; el miércoles, en Mar del Plata y el jueves, antes del inicio de la veda, en Patio Olmos, Córdoba.

Hubo también algunas situaciones extraordinarias con las que el presidente interrumpió su arenga electoral. Algunos de esos episodios fueron el de la jubilada que perdió su calzado, y a la cual Macri le besó los pies llamándola “Cenicienta”, y el del nene de 6 años que desconcertó al Presidente con una inesperada respuesta.

En el marco de esos actos, el Jefe de Estado se ocupó de dejar en claro cuál es su postura frente a los reclamos para despenalizar el aborto. “Siempre a favor de las dos vidas”, sentenció Macri y repitió esa voluntad en distintas ciudades. (Clarín)

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