Dudas en el peronismo sobre el rol que jugará Cristina Kirchner en el Senado

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Junto con Cristina y los gobernadores, Fernández pidió fortalecer la unidad peronista

Las versiones sobre el desembarco de Carlos Zannini como secretario administrativo agitan el fantasma de un regreso con “mano dura”; puja por el futuro bloque

Por: Gustavo Ybarra

Un “león herbívoro”, como el Perón de los 70, o la que forjó la frase del “vamos por todo”. Esa es la dicotomía que por estos días concentra la atención en los despachos peronistas, en los que tratan de anticipar cómo sería el eventual desembarco de Cristina Kirchner como vicepresidenta en el Senado.

Un experimentado senador peronista bautizó este fenómeno como “el enigma Cristina”, que se alimenta con versiones para todos los gustos sobre el papel que jugará la expresidenta en su eventual regreso al poder.

Los que consideran que “viene por todo” vieron reforzada su hipótesis con las últimas versiones que ubican a Carlos Zannini como parte del staff que acompañaría a Cristina Kirchner en la Cámara alta.

Según esas especulaciones, el controvertido Chino Zannini sería el futuro secretario administrativo, un cargo clave que maneja el presupuesto de la Cámara y tiene la lapicera para autorizar el personal de los senadores.

La aparición del exsecretario legal y técnica en el eventual equipo de la expresidenta no hizo más que aumentar el convencimiento de muchos peronistas, sobre todo de los que se resisten a someterse a su estilo de conducción, de que Cristina Kirchner será el poder en las sombras de un gobierno de Alberto Fernández.

Esta teoría se completa con otros dos nombres que, aseguran en algunos despachos del PJ, desembarcarán en el Senado y refuerzan la hipótesis del regreso del verticalismo K.

Uno es el de la exsenadora por Santa Cruz Virginia García. Secretaria del bloque del FPV desde que concluyó su mandato, la excuñada de Máximo Kirchner ocuparía la Secretaría Parlamentaria.

La tríada se completaría con Oscar Parrilli, actual candidato a senador por Neuquén, como presidente provisional del Senado. Más allá de que suele ser bastante inocuo y su principal función es reemplazar al presidente en las sesiones durante su ausencia, el cargo tiene un fuerte peso simbólico ya que es el segundo en la línea sucesoria presidencial.

Para ese lugar también suena el nombre de Anabel Fernández Sagasti. Integrante de La Cámpora y cristinista de pura cepa, la senadora por Mendoza recibiría así un premio a su lealtad y como consuelo por la derrota en la elección para gobernador de su provincia.

Puja por el bloque

Sin embargo, hay versiones que ubican a la mendocina al frente de un eventual interbloque que reuniría, a partir de diciembre, a las bancadas del Frente para la Victoria (FPV) y Justicialista, que responde a los gobernadores y a Fernández.

Ese cargo es pretendido por el cordobés Carlos Caserio, sucesor de Miguel Pichetto tras su partida al macrismo, que supo renegar en público de Cristina Kirchner y quien se volcó de manera decidida a hacer campaña en su provincia por Alberto Fernández.

“Si viene Zannini y pretenden dar la pelea por la conducción del interbloque es porque Cristina viene por todo”, reflexionó ante LA NACION un senador que mira de afuera la pulseada por el poder entre “albertistas” y “cristinistas”.

Sin embargo, no todos ven un regreso “recargado” de la expresidenta. Hay quienes sostienen que tendrá un rol de estadista, dedicándose a recorrer el mundo, y que no interferirá en el gobierno.

Esto señalan algunos legisladores que visitan el Instituto Patria. “Ella no va a interferir en las decisiones, aunque se va a reservar un rol de control del rumbo”, le dijo a este diario un veterano dirigente kirchnerista. En ese sentido, agregó, se conformará con reinventarse en su nuevo papel como responsable de haber conseguido la unidad del peronismo y su regreso al poder.

La misma idea manifestó un senador del Bloque Justicialista que siempre renegó de la conducción de la expresidenta. Sin embargo, este legislador sostiene que Cristina Kirchner asumirá este rol forzada por las mismas circunstancias por las que dejó de lado sus aspiraciones presidenciales en abril último. “Algún día te contaré cómo fue que la hicieron desistir de su intención”, promete, enigmático. (La Nación)

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