Evo Morales se adjudica el triunfo tras un conteo marcado por sospechas de fraude

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Evo Morales se adjudica el triunfo tras un conteo marcado por sospechas de fraude

El escrutinio oficial le da el 47,07% de los votos, contra el 36,51% de Carlos Mesa. Así, supera los 10 puntos de ventaja para evitar un balotaje.

Por: Carolina Brunstein

El lento recuento de votos llegó este jueves a la noche al 99,9% y le dio a Evo Morales la ventaja necesaria para considerarse ganador en primera vuelta de las elecciones presidenciales en Bolivia. Pero todo el proceso quedó inmerso en una profunda desconfianza. La oposición sigue firme en su denuncia de fraude y en varias ciudades se mantienen las protestas en reclamo de la realización de un balotaje entre el mandatario y el líder opositor Carlos Mesa.

Para echar más leña al conflicto, anoche el Tribunal Supremo Electoral anunció que deberá repetir la votación el 3 de noviembre en cinco mesas del departamento de Pando, donde se presentaron impugnaciones. Eso demorará aún más el anuncio definitivo del resultado de las elecciones.

En medio de un clima crispado, con protestas y paros cívicos en varias ciudades -que en algunos casos terminaron con violencia y represión policial- y una creciente presión de la comunidad internacional, Morales salió este jueves a la mañana a proclamar su victoria y lanzó fuertes acusaciones contra su rival de centroderecha.

El conteo, a esa hora -poco después de las 7 de la mañana- había llegado al 98,42% y ya le daba los 10 puntos de ventaja sobre Mesa para evitar la segunda vuelta.

“Ya ganamos en la primera vuelta, falta por computar 1.58%, pero ya ganamos con el voto rural”, dijo el mandatario en una conferencia de prensa. Hasta la noche del miércoles, la distancia entre Morales y el ex presidente Mesa era de poco más de 9 puntos, pero se fue ampliando poco a poco a medida que avanzaba el escrutinio. Esto alimentó las sospechas de fraude, ya que el domingo a la noche los conteos rápidos realizados tanto por el TSE como por una empresa privada mostraban una diferencia de entre 5 y 7 puntos, lo que obligaba a una segunda vuelta entre los dos candidatos más votados.

A última hora del jueves, con el 99,97% del escrutinio, Evo Morales tenía el 47,07% de los votos, contra el 36,51% de Carlos Mesa.

El presidente, que gobierna desde enero de 2006 y busca su cuarto mandato, luego de una polémica decisión judicial que le permitió postularse pese a que la Constitución solo permite dos períodos consecutivos, estaba confiado. “Nuestra victoria es indiscutible”, afirmó. Y reiteró su denuncia de que está en marcha un “golpe de Estado” de la derecha, como había advertido el miércoles.

Además, lanzó duras acusaciones contra Mesa por alentar las movilizaciones que derivaron en hechos de violencia en algunos puntos del país.

“Todo el pueblo boliviano sabía que (Mesa) era un cobarde, ahora se ha demostrado que no solamente era un cobarde, había sido un delincuente”, afirmó el mandatario. Y denunció que en las movilizaciones a favor de Mesa participan jóvenes que reciben dinero a cambio.

Mientras, en gran parte del país, se iniciaba una nueva jornada de protestas  para exigir que se realice una segunda vuelta. Al anochecer, en la Plaza Abaroa, en el barrio de Sopocachi, en La Paz, una multitud de jóvenes con banderas de Bolivia se manifestó frente a la sede del TSE, custodiada por un fuerte cordón policial, luego de los enfrentamientos registrados allí en las noches del martes y el miércoles. En Santa Cruz, un bastión opositor, y Cochabamba, militantes del oficialista Movimiento al Socialismo se enfrentaron con seguidores de Mesa. La policía los dispersó con gases lacrimógenos.

A la tarde, en un acto frente a miles de seguidores en Cochabamba, Evo celebró su victoria y proclamó: “La derecha no volverá”.

La oposición ya adelantó que no reconocerá estos resultados, especialmente después de que la misión de observadores de la Organización de Estados Americanos presentó el miércoles un durísimo informe en el que señaló una serie de irregularidades en el proceso electoral.

El organismo recomendó realizar una segunda vuelta, aún si se confirma la diferencia de más de 10 puntos, “debido al contexto y las problemáticas evidenciadas en este proceso electoral”.

Este jueves, la Unión Europea se sumó a esa posición. “La Unión Europea comparte la evaluación de la OEA… la mejor opción sería realizar una segunda vuelta para restablecer la confianza y asegurar el respeto pleno a las elecciones democráticas del pueblo boliviano”, señaló el bloque en un comunicado y llamó “a las partes a abstenerse de la violencia”.

A la presión internacional se sumaron Estados Unidos, Brasil, Argentina y Colombia, que en un comunicado difundido por la cancillería colombiana anticiparon que “sólo reconocerán resultados que reflejen la voluntad del pueblo boliviano”.

“Llamamos al Gobierno de Bolivia a restaurar la credibilidad del su sistema electoral a través de la convocatoria a una segunda vuelta, que sea libre, justa y transparente”, agregó el texto.

En tanto, Mesa anunció la conformación de una nueva plataforma opositora, en la que una cantidad de líderes opositores se unieron para exigir una segunda vuelta, “administrada de forma imparcial”.

El ex presidente anunció la creación de la Coordinadora de Defensa de la Democracia, junto con líderes de otros partidos de derecha y de centro, y convocó a la “ciudadanía y a organizaciones sociales a mantenerse movilizada pacíficamente hasta lograr el respeto de la voluntad popular”. (Clarín)

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