En Chile ya se discute el mecanismo con que se reformará la Constitución

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Para reemplazar la Carta Magna heredada de Pinochet, el gobierno propone un congreso constituyente y un plebiscito

Por: Víctor García

En Chile no hay dudas: una nueva Constitución reemplazará a la que rige desde la dictadura de Augusto Pinochet, creada en 1980. Entre el consenso mayoritario del espectro político y la apertura forzada del gobierno de Sebastián Piñera para bajar la presión del estallido social, la discusión ahora se trasladó al mecanismo que se utilizará para la creación de la nueva Carta Magna.

En la antesala de un paro nacional convocado para hoy que promete una masiva adhesión de más de 120 organizaciones, el gobierno confirmó su disposición para iniciar el proceso y anunció su propuesta constitucional, uno de los temas más demandados de las manifestaciones que ya se han prolongado por tres semanas y que han generado una crisis con un saldo de 20 muertos.

“Hemos acordado iniciar el camino para avanzar hacia una nueva Constitución. Entendemos que es un trabajo que tenemos que hacer pensando en el país”, dijo el ministro del Interior, Gonzalo Blumel, tras una reunión de tres horas de las autoridades con los líderes de los partidos oficialistas de centroderecha.

En esa cumbre, efectuada en la casa del mandatario chileno, se gestó el mecanismo con que el gobierno pretende realizar la nueva ley fundamental: congreso constituyente y plebiscito reafirmatorio. El primero consistiría en que un grupo de diputados y senadores, previamente escogidos, se encarguen de realizar los cambios constitucionales.

“Creemos que el mejor camino es trabajar sobre la base de un congreso constituyente, que en primer lugar cuente con amplia participación de la ciudadanía y, en segundo lugar, que pueda tener un plebiscito ratificatorio”, añadió el ministro. “Cualquier cambio constitucional, requiere de acuerdos amplios y profundos, y por ello tenemos que convocar a todos los sectores, con humildad, pero también con la capacidad de dialogar”, completó.

A partir de esa intervención, desde la oposición surgieron críticas al diseño constitucional del gobierno. Las principales se vincularon con la decisión de La Moneda de prescindir de una asamblea constituyente, aquel órgano colegiado conformado por un grupo de ciudadanos elegidos por sufragio popular para discutir y diseñar exclusivamente un nuevo texto y orden constitucional. “Cuando se pretende que la realice gente que no es electa o una convención que no es totalmente electa, que estén ahí los actuales parlamentarios o notables o como lo quieran llamar, se está amañando un proceso. Históricamente eso es un tremendo error”, comentó el diputado Tomás Hirsch, del Partido Humanista, que integra el Frente Amplio.

“El país hoy requiere una asamblea constituyente electa en forma democrática por toda la ciudadanía, donde esté representada la diversidad del país (…) tiene que ser un proceso democrático. Cualquier otro va a ser rechazado por la mayoría de los chilenos”, añadió Hirsch.

Al mediodía, la vocera de gobierno Karla Rubilar entró en escena y se refirió a esa decisión. “Nosotros creemos firmemente en que el Congreso es el camino de avanzar en una unión que permita un gran acuerdo, nuestro camino no es la Asamblea Constituyente, pero entendemos que el Congreso y el proceso de una nueva Constitución deben ser con participación activa”.

“Creemos que hay que acercar posiciones. La señal que ha dado el gobierno al hablar de nueva Constitución es para acercar posiciones, pero les pedimos a quienes no ceden a un mecanismo en particular que estén a la altura, para acercar, unir y permitir llegar a acuerdos. Muchas veces cuando uno se mantiene en su postura, sin moverse un ápice, todo se mantiene igual”, comentó la funcionaria desde el Palacio de La Moneda.

Para Enrique Navarro Beltrán, profesor de Derecho Constitucional de la Universidad de Chile, la idea del gobierno tiene un vacío: “Esta figura del congreso constituyente no se encuentra aún precisada. Desde ya, tendrá que precisarse si es el actual Parlamento el que lo tendría que realizar o se elige uno especial para ello”, señaló el académico a LA NACION.

Desde el oficialismo, también hubo un cúmulo de reacciones que mezclaron apoyo a la idea del congreso constituyente y a la búsqueda de nuevas fórmulas. El debate, sin embargo, se centró en el tema de la asamblea constituyente.

“He leído toda la experiencia comparada y no estoy de acuerdo en demonizar el concepto de asamblea constituyente como cuestión general, pero sí me parece que la experiencia boliviana, la ecuatoriana y la venezolana son bastante lamentables”, dijo Mario Desbordes, presidente del partido oficialista Renovación Nacional.

“Lo que va a haber ahora es un proceso para conversar sobre cómo se transita hacia una nueva Constitución, cuáles son los mecanismos, cómo hacemos ahora para que la ciudadanía participe de la mayor manera posible. Es en lo que tenemos que ponernos de acuerdo de la manera más amplia posible y en eso estamos trabajando”, cerró el representante de centroderecha. (La Nación)

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