Una sobrina del senador José Alperovich lo denunció por violación: “Al monstruo hay que ponerle nombre y apellido”

0
596
Una sobrina del senador José Alperovich lo denunció por violación: “Al monstruo hay que ponerle nombre y apellido”

Tiene 29 años y trabajaba con su tío en la campaña como pre candidato a gobernador de Tucumán. “Son todas mentiras”, se defendió el senador. La joven ya tiene custodia policial, por decisión de la Justicia.

Por: Mariana Iglesias

Una sobrina de José Alperovich denunció a su tío por abuso sexual. La mujer, de 29 años, trabajó junto al actual senador en la campaña para gobernador, candidatura que finalmente perdió contra Juan Manzur​. 

- Publicidad -

La denuncia por abuso sexual fue hecha este viernes tanto en los Tribunales penales de Tucumán como en Buenos Aires, en la Unidad Fiscal Especializada de Violencia contra las Mujeres (UFEM), ya que los abusos habrían ocurrido en las dos provincias.

La titular de la UFEM, Mariela Labozzetta, confirmó la denuncia y le dijo a Clarín que espera que un juez ordene las medidas de protección solicitadas por la joven: prohibición de acercamiento y custodia policial en su domicilio de Tucumán. Además, requieren que se le prohíba la salida del país “a los efectos de evitar una posible situación de fuga”.

Clarín llamó a Alperovich: “Son todas mentiras”, contestó el senador. Y dijo más: contó que la semana pasada hizo una denuncia por extorsión contra la sobrina. “Hable con mi abogado”, pidió Alperovich. El abogado es Mariano Cúneo Libarona: “Sí, hicimos la denuncia porque ella lo venía extorsionando”, dijo el abogado a Clarín.

Luego, desde Miami y a través de Twitter, el senador no sólo reveló el nombre de la joven, exponiendola, sino que también aseguró tener “numerosas pruebas y testigos que demuestran mi inocencia y la verdad”

Por su parte Ricardo Santoro, abogado de la joven que denunció a Alperovich, sostuvo sobre su representada: “Dice que se sacó una pesada carga, y que ahora se siente sobrepasada y con miedo”.

En diálogo con este diario, contó que ella pudo denunciar a su tío gracias al apoyo psicológico, médico y de su padre, quien es primo de Alperovich. “Yo simplemente la admiro, admiro que haya podido afrontar sus pesadillas y decidir no callar”, remarcó Santoro.

A través de un amigo, la joven envió un mensaje a Clarín: “Estoy muy conmovida por la enorme solidaridad que recibí desde distintos sectores. Pido que se respete mi privacidad. Todo lo que tengo para decir lo expresé en la carta abierta. Ahora esperaré que actúe la justicia y pido al Estado que resguarde mi seguridad”

El fiscal Santiago Vismara ordenó este viernes por la tarde imponerle una consigna policial a la sobrina de Alperovich. Es una de las medidas que ella había pedido.

Labozzetta, titular de la UFEM, mandó la denuncia a la Cámara de Apelaciones en lo Criminal y Correccional de la Nación para que allí vaya a sorteo y recaiga en un juez para que se haga cargo de la causa.

Desde el entorno de la joven contaron a Clarín que el primer abuso de Alperovich contra su sobrina fue a los seis días de trabajar juntos. Ella comenzó a acompañarlo en la campaña el 14 de diciembre de 2017 y el primer abuso ocurrió el 20. 

Dijeron también que la esposa de Alperovich, Beatriz Rojkés -una fonoaudióloga de 63 años que fue diputada y senadora-, nunca quiso que su marido tuviera secretaria, pero que permitió que la sobrina trabajara con él porque “era de la familia”.

​La joven acompañó su denuncia con una conmovedora carta que lleva el siguiente encabezado:​ “#NoNosCallamo​sMás: Durante un año y medio, mi tío José Alperovich violentó mi integridad física, psicológica y sexual”.

En el texto señala: “No escribo para convencer a nadie de nada. Estoy aquí contra la opresión del silencio y por la necesidad de recuperar mi vida, de sanar llamando a las cosas como son, sin suavizarlas ni teñirlas, poniéndole al monstruo nombre y apellido. Cuando no le ponés nombre, no existe”.

“El mío se llama Jose Jorge Alperovich, mi tío segundo y jefe, por quién fui violentada sexual, física y psicológicamente desde diciembre del 2017 hasta mayo de 2019 -prosigue-. Durante un año y medio sufrí violaciones a mi integridad física y sexual. El avasallamiento fue demoledor. Tanto que ni siquiera pude ponerlo en palabras. Él oscilaba libre y cómodamente en los tres escenarios ante los que me posicionaba: el familiar, el laboral y el del horror de la intimidad que me forzaba a vivir con él”.

También afirma en el texto: “Durante todo ese tiempo no tuve ni un respiro. Trabajé sin parar, sin vacaciones, sin feriados. Solo me liberaba cuando él viajaba. Pero cuando regresaba, volvía también la pesadilla. Hasta que se detuvo, hasta que las situaciones en las que el disponía quedarse solo conmigo para tocarme y penetrarme se volvieron situaciones ya de violencia y maltrato público, delante de personas. Pero ya no más por dentro, ya no más al hueso, ya no más solos”.

Sobre el final de la carta, plantea: “A mí esto me cuesta desde el día que empezó a pasar y en todos los sentidos. Solo quiero justicia. Recuperar mi vida. Tengo 29 años, soy libre, soy joven. Quiero volver a empezar poniendo cada cosa en su lugar. Responsabilidad de acciones, consecuencias para quien corresponde. Hasta ahora, sólo las cargo yo. Sacarme esta mochila que ya no puedo sostener más y entregársela a su dueño.

​La Justicia dispuso que tenga custodia policial

Fue la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N°10 de la Capital Federal la que decidió, antes de tomarle declaración testimonial, que la denunciante tenga una consigna policial para “resguardar su seguridad”.

La fiscalía, a cargo interinamente de Santiago Vismara, intervino después de que la Unidad Fiscal Especializada en Violencia contra las Mujeres (UFEM), a cargo de la fiscal federal Mariela Labozzetta, recibiera la denuncia y la remitiera a la Cámara del Crimen para el sorteo de rigor. (Clarín)

Dejar una respuesta

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí