El juicio político a Donald Trump y la evidencia de la gran división que afecta a Estados Unidos

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El juicio político a Donald Trump y la evidencia de la gran división que afecta a Estados Unidos

La mitad de los estadounidenses quiere que el presidente Trump sea juzgado. Pero en el país profundo, base del trumpismo, el mandatario recoge el más fuerte apoyo.

Por: Paula Lugones

Con el voto en la Cámara de Representantes favorable al impeachment, Donald Trump seguirá los pasos de sus antecesores Andrew Johnson y de Bill Clinton y, seguramente, terminará como ellos: absuelto. ¿Cómo sigue este proceso? ¿Para qué tanto esfuerzo si se sabe cuál será el resultado? ¿Puede beneficiar finalmente al presidente?

Después de horas y horas de escuchar un desfile de testigos y leer más de 600 páginas de informes, a los demócratas no les quedan dudas: Trump abusó de su poder y obstruyó al Congreso cuando quiso investigar sobre el Ucaniagate. Para la oposición quedó demostrado que el presidente pidió a su par ucraniano, Volodmyr Zelensky, que investigara los negocios en aquél país del precandidato demócrata Joe Biden y su hijo para ensuciar la campaña. Para presionarlo, congeló una partida militar de 400 millones de dólares para Kiev, que estaba en trámite en el congreso. O sea, hubo un “quid pro quo”, una especie de “favor a cambio de otro”, que habría colocado a un país extranjero en posición de influir en la campaña estadounidense y un peligro para la seguridad nacional.

Todo esto que suena tan claro y contundente en el vocabulario demócrata es negado por los republicanos: el ucraniano nunca llegó a investigar a Biden y la partida militar fue aprobada. Para ellos todo se trata de una caza de brujas para intentar perjudicarlo en las elecciones presidenciales de noviembre del año que viene.

Con ese argumento, los republicanos iniciarán la batalla en el Senado, que es el paso que viene. La Cámara alta, presidida por el jefe de la Corte Suprema, John Roberts, será la encargada de sentenciar si el presidente es culpable o inocente de abuso de poder y obstrucción al Congreso.

Pero en el Senado el panorama asoma totalmente opuesto a lo que se vio hasta ahora. Allí los republicanos tienen la mayoría de 53 a 47 bancas y para destituir al presidente se precisan dos tercios de los votos. Nada indica que los senadores republicanos vayan a dar vuelta masivamente su apoyo al presidente, que sigue sostenido a pesar de que muchos no lo toleran y, en privado, dicen que no representa sus valores.

Todos los republicanos votarán prolijamente a favor del presidente y Trump quedará absuelto. No sólo porque el magnate es el mejor candidato que tienen y el que más mide para las elecciones. Además, en el interior del país –donde el trumpismo tiene sus bases— muy pocos están a favor del impeachment y muchos de los legisladores renuevan sus bancas. ¿Cómo salvarían su pellejo si votan en contra del presidente?

Además, los republicanos apuestan a que el impeachment en el Senado potencie las chances del presidente de cara a las elecciones. A diferencia de lo que sucedió en Diputados, ellos tendrán ahora a las autoridades de los comités a favor y pondrán las reglas y manejarán los tiempos y testigos. Eso, en prime time televisivo, es oro en polvo en un año electoral.

Los demócratas lo saben, pero así y todo decidieron lanzar el impeachment. Consideran que es una obligación moral y que así ponen un límite constitucional al presidente. Pero es probable que Trump no solo sea absuelto sino también favorecido políticamente por este proceso.

No solo sus simpatizantes están más furiosos y movilizados más que nunca con el impeachment, sino que su base se está expandiendo. Desde que el proceso comenzó, hace más de dos meses, 600.000 nuevos donantes han contribuido al Partido Republicano. Solo la semana pasada, la campaña de Trump y el partido republicano juntaron más de 10 millones de dólares en pequeñas donaciones, algo que hasta ahora era una característica de los demócratas.

El comité nacional demócrata, por su parte, no tuvo ganancias sustanciales estos tiempos y atraviesa una interna con más de 10 precandidatos.

Lo fundamental: la economía sigue firme, con desempleo a niveles bajos y consumo creciente. Pese a la guerra comercial con China, la Reserva Federal despejó nubarrones y mantuvo la tasa. La mitad de la población quiere un impeachment, la otra no, según las encuestas. La popularidad de Trump también permanece inalterable (un 44%) y es probable que aumente si lo absuelven. Los estadounidenses ven al Congreso –que cuenta con el mayor desprestigio del país—enredado en discusiones leguleyas y no en cuestiones importantes como salud, educación o impuestos. Quizás los demócratas se hayan dañado a sí mismos más de lo que han herido a Trump. (La Nación)

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