Chile: la economía da señales de recuperación pese a la incertidumbre política

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El gobierno de Sebastián Piñera y la oposición llegaron a un acuerdo sobre cómo encarar una reforma de la Constitución

Acuerdos por reformas sociales, mayor orden público y la firma de la Fase 1 entre EE.UU y China juegan a favor. La nueva Constitución y las elecciones populares, las dificultades de una situación compleja.

Por: José María del Pino

El inicio del mes de diciembre marcó un punto crítico para la Bolsa de Santiago, cuando su índice IPSA llegó a 4.492 puntos, el más bajo desde el estallido social. La visión general era pesimista y el Ministro de Hacienda, Ignacio Briones, señalaba que “todos tenemos que trabajar para que esta crisis sea transitoria”.

Pese a existir aún algunos focos de conflicto violento en algunas ciudades, están cada vez más circunscritos y han reducido su frecuencia. En rigor, Santiago ha vuelto a ser, en buena parte de su extensión, una ciudad tranquila, como es conocida a nivel continental. Y la sensación de mayor control público también ha hecho retomar la confianza de los mercados. La Bolsa ha vuelto a cotizar cercana a los 4.900 puntos, los índices que manejaba antes del 18 de octubre pasado, el día en que se detonó el estallido social.

Otro flanco abierto de la economía chilena había sido la depreciación de su moneda. Cuando comenzó el conflicto, el valor de la divisa chilena frente al dólar era de 713 pesos, llegando a históricos 828 pesos el 28 de noviembre, la mayor depreciación que ha experimentado en su historia reciente. Ese día, el Banco Central anunció la intervención más grande de la que tenga registro la economía chilena: liberaría 20.000 millones de dólares al mercado para bajar el valor de la divisa norteamericana frente al peso chileno.

Esta mañana, el dólar rozaba los 750 pesos, sumando un 10% de apreciación desde la intervención del Banco. La consejera del ente rector bancario, Rossana Costa, señaló al diario económico Pulso que “el Banco Central había puesto el foco en la volatilidad y en el nivel de cambio. La volatilidad estaba siendo extrema, con saltos disruptivos importantes lo que le restaba valor informativo al precio en determinados momentos y por lo tanto el Banco Central actuó para reducir la volatilidad y creemos que eso se logró con la intervención”.

La tercera noticia positiva para Chile viene del exterior. El país transandino, principal productor de cobre del mundo, había sido golpeado fuertemente por la guerra comercial entre Estados Unidos y China, lo que había bajado la demanda por el metal anaranjado desde el país oriental, su mayor comprador. La firma de la Fase Uno del acuerdo comercial entre ambos países ha reactivado la confianza de los mercados, por lo que se ha producido un aumento en la demanda por cobre, elevando su precio en la Bolsa de Londres a 2,9 dólares la libra. Esto implicará una mayor recaudación fiscal por concepto de impuestos a las mineras (royalty).

Los avances de los acuerdos políticos y el mejor escenario externo hacen prever que la recesión que pronostican las autoridades (que ya se tradujo en decrecimiento en los meses de octubre y noviembre) podría ser más corta de lo esperado. Si bien sigue existiendo el escenario de “recesión técnica”, es decir que se completen dos trimestres de decrecimiento, la economía podría crecer sobre el 1% durante 2020, empujado por una reactivación en el segundo semestre. Sin embargo, está lejos de lo pronosticado por el FMI antes de la crisis. “Si para el próximo año se estimaba que el PIB per cápita de Chile llegase a 27.150 dólares, ahora el aumento será sólo a 24.650”, afirma Nicolás Birkner de la consultora CorpResearch.

Para el economista Igal Magendzo, el fenómeno es curioso y no es una certeza respecto al comportamiento futuro de la economía chilena. En conversación con Clarín, señaló que “llama la atención la normalización de precios de activos hasta los niveles previos al 18 de octubre, siendo que se han instalado varias fuentes de incertidumbre que antes no existían o no visualizamos”.

Para Magendzo, esas incertidumbres son cuatro: “El malestar no se ha extinguido y los actos de violencia, que aunque son mucho menores en número y daño causado, bien podrían resurgir; una elevada probabilidad de que dentro de los próximos 2 años estaremos escribiendo una nueva Constitución; enfrentaremos un gran número de elecciones en los próximos 2 años con resultados que son más inciertos que antes y con mayor chance para candidatos populistas; y el endeudamiento público aumentará significativamente en los próximos años, con los fondos soberanos que serán menores, lo mismo que las reservas internacionales, lo que nos convierte en un país más vulnerable”.

De hecho, el economista de la consultora Pacific Research asegura que “el crecimiento serán muy bajo el 2020 si no negativo con una caída de la inversión”, evidenciando las discrepancias e incertidumbres que aún imperan en el país tras el estallido social. (Clarín)

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