El paquete “antidelito” en Brasil enfrenta a Jair Bolsonaro con el ministro Sergio Moro

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La figura de un juez distinto al de instrucción fue creada por el Congreso. El titular de Justicia había recomendado su veto, pero el presidente la sancionó.

Por: Guido Nejamkis

La sanción en Brasil del llamado “paquete antidelito” por parte del presidente Jair Bolsonaro, que incluyó la creación de un juez de garantías, dejó en veredas opuestas al mandatario brasileño y a su popular ministro de Justicia y Seguridad Pública, Sergio Moro, quien se manifestó contrario a esa figura y recomendó su veto al jefe de Estado.

El proyecto de ley antidelito aprobado por el Congreso hace dos semanas deshidrató parte de las banderas de mano dura para combatir el crimen en Brasil defendidas por el ex juez Moro.

Entre las propuestas de Moro que el Congreso eliminó se encontraba la polémica cláusula llamada “excluyente de ilícito”, que habilitaría a los jueces a reducir penas a un agente policial -o incluso dejar de aplicarlas- en caso de que cometieran excesos al cumplir un deber legal bajo efectos de “miedo, sorpresa o violenta emoción”.

La cláusula era vista por numerosos parlamentarios como una licencia para matar y cayó durante el trámite legislativo, luego que el presidente de la Cámara de Diputados, Rodrigo Maia, la calificara como “peligrosa”.

El Congreso también eliminó la propuesta de Moro de introducir en el código penal el denominado “plea bargain”, que permitiría a acusados declararse culpables y recibir a cambio una pena menor y creó, en cambio, una figura ácidamente bautizada como “anti-Moro”, la del juez de garantías, que estará a cargo de la fase de investigación de las causas y luego la dejará en manos de un magistrado de instrucción que juzgará el proceso.

Tras la aprobación del paquete antidelito, el Ministerio de Justicia emitió un parecer dirigido al presidente recomendando el veto a esa figura, definida en la ley sancionada por Bolsonaro como el “responsable por el control de la legalidad de la investigación penal y por la salvaguardia de los derechos individuales”.

Su creación, de hecho, se basó en el argumento de que era necesario evitar la parcialidad en los juicios, un recado de los numerosos enemigos que Moro tiene en la política brasileña desde los tiempos en que el ahora ministro era el principal juez del Lava Jato.

Esos políticos han apoyado la tesis de que Moro fue imparcial al juzgar y condenar al ex mandatario Luiz Inácio Lula da Silva, reforzada tras la divulgación por el sitio The intercept de supuestos mensajes obtenidos a través de la invasión delictiva a teléfonos celulares de autoridades que indicaron una colusión entre el entonces magistrado y los fiscales.

Moro recomendó a Bolsonaro vetar 38 dispositivos de la nueva ley, lo que incluye párrafos, incisos y artículos, pero Bolsonaro vetó sólo nueve.

“En la elaboración de leyes, quien da la última palabra siempre es el Congreso. No puedo siempre decir NO al parlamento, ya que estaría cerrando las puertas a cualquier entendimiento”, dijo Bolsonaro. El mandatario, también, felicitó a Moro por los avances logrados y lo consoló a su manera, indicando que fueron posibles mediante algunos retrocesos.

El ministro de Justicia, en tanto, reconoció que el proyecto sancionado no es el de sus sueños, aunque también observó avances. “Siempre me posicioné contra algunos agregados hechos por la Cámara de Diputados en el texto original, como el del juez de garantías. Pese a eso, vamos para adelante”, escribió Moro en Twitter.

Las posiciones divergentes entre el presidente de Brasil y el ministro con mayor popularidad de su gobierno volvieron a levantar preguntas sobre la resiliencia del ex juez en el Poder Ejecutivo y algunos analistas recordaron que la supuesta “carta blanca” otorgada por el mandatario a Moro era apenas retórica. Bolsonaro, sin embargo, dijo que Moro es adorado en Brasil y aseguró que su tasa de concordancia con la mayoría de sus ministros era del 95%.

Insólitamente, el cuestionado ministro de Educación, Abraham Weintraub, retuitió el mensaje crítico hacia Bolsonaro del youtuber conservador Nando Moura, quien acusó al mandatario de “traicionar a Sergio Moro y a todo el pueblo de Brasil”.

Weintraub, quien dedica parte de su tiempo a atacar en redes sociales el legado del patrono de la educación brasileña, el pedagogo Paulo Freire, luego borró el mensaje anti Bolsonaro y explicó que se había tratado de un error. (Clarín)

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