Reforma judicial: Alberto Fernández ajusta la letra chica para evitar un “revés” en la Corte Suprema de Justicia

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El presidente de la República Argentina, Alberto Fernández, inaugura en el Congreso de la Nación el 138º Período de Sesiones Ordinarias, en Buenos Aires, Argentina el 1 de Marzo de 2020 - FOTO: COMUNICACIÓN SENADO

En medio de la discusión por las jubilaciones judiciales, en la Casa Rosada creen que existirá un “celo especial” de los magistrados con las medidas del Gobierno. El equipo que trabaja en la redacción del proyecto.

“Está la música pero no la letra”. Un viejo refrán político, un simbolismo para decir que se conoce la idea general pero falta la instrumentación, encaja a la perfección con lo que ocurre con la reforma Judicial que prepara Alberto Fernández​.

El Presidente anunció, a modo de títulos, su intención de fusionar la Justicia Penal porteña con Comodoro Py y avanzar, en el mismo sentido, para enlazar el Contencioso Administrativo Federal con el Civil y Comercial también federal.

Los cargó con un condimento épico cuando habló de terminar con “concentración de procesos que el oligopolio de los jueces federales ha permitido”.

Supone, en una lectura lineal que asumen en el gobierno, “licuar” Comodoro Py, el fuero que integran doce magistrados y que han concentrado, en las últimas décadas, los temas vinculados con corrupción y desmanejo en el Estado.

Fernández sostiene, al igual que Cristina Kirchner​, la teoría de la “lawfare” y vincula la “persecución judicial” con el accionar de algunos magistrados de Comodoro Py. La reforma que anunció este domingo apunta, en esencia, a quitarle protagonismo a ese scrum judicial.

El formato, según anunció, es crear un nuevo fuero que abarque a los federales de Comodoro Py y a los jueves nacionales de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

El mismo proyecto agitó, en 2016, Mauricio Macri. Llegó, incluso, hasta la Corte Suprema que emitió una acordado donde “opinó” sobre la reconversión de jueces penales nacionales en jueces penales federales.

Refiere, claro, a otro tipo de delitos y actores por lo que el máximo tribunal entendió -a través de la acordada la 4/2018- que en esa “transformación” de magistrados debe intervenir el Senado nacional con una nueva designación.

En su discurso, Fernández llamó a terminar con “l​a manipulación judicial”, “la utilización política de la Justicia” y “el nombramiento de jueces dependientes de poderes inconfesables de cualquier naturaleza”.

Por eso, la mesa que trabaja sobre el proyecto -Marcela Losardo, Gustavo Beliz, Vilma Ibarra y Santiago Cafiero​, además del propio Fernández- se enfoca en la redacción de la letra chica del proyecto para evitar que genere, en alguna instancia, un rechazo de la Corte.

En medio de la discusión por las jubilaciones judiciales, en Gobierno creen que existirá un “celo especial” de los jueces a la hora de objetar cualquier medida impulsada por la Casa Rosada aunque pase, luego, por el Congreso.

El problema es con la “transformación” de los jueces no con las competencias ya que estas se fijan por ley. El Congreso puede modificar las competencias de un fuero o determinados jueces pero no puede, si vale la acordada de la Corte, establecer que magistrados que fueron designados para una especialidad, intervengan en causas con otras especialidades.

El tercer elemento en debate refiere a la expertise de los jueces. Por caso, si avanza la reforma los jueces de Comodoro Py deberán intervenir en causas penales comunes -un homicidio- mientras que magistrados del fuero Civil y Comercial tendrán que atender expedientes de complejidad especifica como los del contencioso.

En esa fusión, no parece haber objeciones prácticas pero si miradas diferentes sobre la especialización de los magistrados que atienden en cada fuero. (Clarín)

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