Francia y Alemania extreman las medidas de restricción

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Berlín cerrará sus fronteras y París podría decretar el toque de queda a partir de mañana

Por: Luisa Corradini

Ante la inexorable progresión del coronavirus, los países europeos siguieron extremando ayer sus medidas de restricción. Alemania cerrará a partir de hoy sus fronteras con Francia, Suiza y Austria, mientras que la Unión Europea (UE) anunció su intención de limitar las exportaciones de material médico de protección para garantizar el aprovisionamiento de los sistemas de salud del bloque.

Francia, según pudo saber LA NACION, podría decretar un confinamiento total con toque de queda a partir del martes. De confirmarse, será cada día a partir de las 18.

La canciller Angela Merkel y el presidente Emmanuel Macron estudiaron la medida sobre las fronteras todo el fin de semana, antes de que Berlín anunciara ayer oficialmente su intención de cerrar parcialmente los pasos con tres países limítrofes para tratar de frenar la propagación de la epidemia. Ese cierre, que debía entrar en vigor a las ocho de la mañana de hoy, no afectará sin embargo a los transportes de mercadería ni a los trabajadores transfronterizos.

“Limitaremos el cruce a lo estrictamente necesario, dejando pasar las personas que trabajan de ambos lados de la frontera y el transporte de mercaderías”, confirmó una fuente del Ministerio del Interior francés.

Además de la preocupación sanitaria, las autoridades alemanas pretenden evitar así que los ciudadanos de países fronterizos ingresen a su territorio para comprar masivas cantidades de productos de primera necesidad, creando un desabastecimiento repentino en los comercios. Por ahora, la medida concierne los países colindantes con tres estados regionales alemanes: el de Baden-Wurtemberg, Baviera y Sarre. La situación fronteriza en los otros países vecinos de Alemania (Dinamarca, Holanda, Bélgica, Luxemburgo, República Checa y Polonia) aún no es preocupante para Berlín. Entre esos estados, Polonia, República Checa y Dinamarca cerraron sus fronteras con sus vecinos o establecieron fuertes restricciones.

Hasta ayer, el gobierno alemán se había resistido a usar el cierre de fronteras para no poner en peligro lo que aún persiste del espacio Schengen. Esos acuerdos, que establecen la libre circulación entre diversos países de la UE, se encuentran en precaria situación desde la crisis migratoria y los atentados fundamentalistas.

“El cierre de fronteras es una decisión difícil, que me pesa como europeo convencido, pero es necesaria, pues la protección de la población debe ser nuestra prioridad”, expresó poco antes del anuncio Thomas Strobl, ministro del Interior del Land de Baden-Wurtemberg,

Zona caliente

El jueves por la tarde, el instituto sanitario Robert Koch había declarado “zona de alto riesgo” la región del gran este francés. Es decir, el espacio geográfico de Francia que limita con Alemania.

Francia, que anunció ayer 830 nuevos casos de contaminación (4500 en total y 120 muertos), también endureció sus medidas de contención con una reducción progresiva de transportes de larga distancia (trenes, autobuses y aviones) en los próximos días. Las autoridades elevaron a tres el nivel de alerta sanitaria, obligando al cierre de restaurantes, bares, cines, comercios y gimnasios a partir del fin de semana.

El gobierno francés decidió, sin embargo -y no sin provocar controversia-, mantener la primera vuelta de las elecciones municipales, que se llevaron a cabo bajo rigurosas condiciones sanitarias: oficinas de votación con marcas en el piso para que los electores respetaran la debida distancia interpersonal, cada votante debía utilizar su propia lapicera, gel con alcohol al entrar y salir del recinto, puertas abiertas para evitar tocar los picaportes, y presidentes de mesa con guantes quirúrgicos y barbijo.

La participación fue muy inferior a la de los últimos comicios locales: alrededor de 45%, casi 16 puntos menos que en 2014. La gran incógnita anoche giraba en torno a la realización del ballottage, previsto para el 22 de marzo. En caso de suspensión, también se podría anular esta primera vuelta.

Después de que esta semana la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró a Europa “epicentro” de la pandemia, los sistemas de salud del continente están sometidos a una extrema tensión. En esas condiciones, a fin de garantizar su propio aprovisionamiento, la UE anunció ayer que limitará las exportaciones de barbijos y otros equipamientos médicos.

Como Francia, Italia, España y Alemania, el resto de los países de la UE aumentaron sus medidas de confinamiento. Austria prohibió ayer las reuniones de más de cinco personas y limitó los desplazamientos a lo estrictamente necesario. El primer destino de deportes invernales de Europa, Viena, ya había anunciado el cierre de todas las estaciones de esquí. Lo mismo hicieron ayer Francia y Suiza.

Holanda, uno de los países menos afectados por la epidemia, cerrará esta semana escuelas, bares y restaurantes. En Irlanda, los pubs y clubes del centro de Dublín decidieron cerrar “voluntariamente” sus puertas por tiempo indeterminado. Serbia prohibió la entrada a extranjeros procedentes de los países más afectados, mientras que Bosnia los colocará en cuarentena en carpas instaladas en sus puestos fronterizos y aeropuertos. (La Nación)

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