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Comodoro Rivadavia balean la casa de una mujer violada por un sargento de policía

Comodoro Rivadavia balean la casa de una mujer violada por un sargento de policía

(Por Violeta Troncoso/Comodoro Rivadavia) Las violaciones sucedieron en la escuela de formación policial de Chubut. La víctima las había denunciado a sus superiores pero fue subestimada por ellos. Después de ayuda y terapia, y luego que baleen su casa, donde vive con sus dos hijos, hace la denuncia a la Justicia. En una conferencia de prensa, el Comisario Miguel Gómez, Jefe de Policía y segundo del Ministro de Seguridad de Chubut, Federico Massoni, dijo que “investigarían el caso”. 

De chica soñaba con ser policía, por eso se puso a estudiar con la ilusión de colaborar para que este mundo sea un poco mejor, lo que no sabía es que justamente ahí, viviría la peor pesadilla de su vida. Ana es oriunda de Mendoza, pero hace muchos años vive en Comodoro, tiene 27 años y dos hijos pequeños, el padre de los nenes es policía, aunque hoy están separados debido a los conflictos que le trajo la violación.

Los abusos fueron realizados por el Jefe de Instructores de la Escuela de Formación Policial, Sargento Adrián Carranza, quien llegó a violarla en dos ocasiones, esto se dio en el interior de la Escuela de Policía de Chubut, en Comodoro Rivadavia, donde Ana estudiaba el año pasado. No pudo finalizar el curso dado que el sargento le hizo la vida imposible.

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Después de que el 28 de marzo le balearan la casa a las tres de la mañana, donde dormía con sus hijos, Ana decide contar su historia, denunciar, no solo en la justicia, sino también en los medios para salvar su vida y la de sus hijos, “no quiero que me maten, dijo, no quiero terminar como Fátima Acevedo, que la tenían a las vueltas y terminó muerta”.

El curso dura un año, los primeros meses estaba una oficial mujer que nos protegía, cuenta Ana, cuando a ella la sacan y ponen a Carranza, poco a poco comenzaron los acosos; este me pedía el número de teléfono, o me decía cosas sexistas, pasaba al lado y me rozaba… a modo de castigo por no hacer lo que me pedía, me imponía ejercicios mayores al igual que a mis compañeros, también ordenaba cebarle mates, ese era el momento donde aprovechaba a decirte cosas”.

Las violaciones se dan en la escuela, primero en la habitación de mujeres, Carranza buscaba que Ana esté sola, la manosea y la obliga a que le realice sexo oral, Ana vomitó del asco y Carranza la humilló diciéndole “sos una blanda de mierda”. La situación es de terror. La próxima será más brutal, se da en el baño en un momento que Ana ingresa a higienizarse, Carranza entra y con una técnica de defensa la viola tapándole la boca para que no grite, la lastima en sus genitales y amenaza diciéndole que para seguir ahí, debe hacer lo que él quiere. Ana en shock, permanece indefensa, Carranza le dice, “viste que te gustó”, se limpia con el pantalón de Ana y se va dejándola tirada y herida.

Al regresar a su casa, Ana no sabe que hacer, su pareja la nota extraña y ella le dice que Carranza la acosa, no se anima a contar la verdad. Los llantos determinan que su pareja vaya a la Escuela y hable con los superiores, después iría Ana a pedir ayuda. Los superiores le restan importancia, y le dicen que no lo tome tan a la tremenda, que ella es mamá de dos hijos, por lo tanto, “debe estar acostumbrada a algunas cosas” (con ironía). Le dan unos días para recuperarse, diciéndole que hablarán con Carranza, que lo van solucionar en el despacho para que no vuelva a suceder.

Las torturas seguirían, el violador no perdía oportunidad para acosarla, tocarle la cola o los pechos, el miedo de Ana hizo que no pudiera defenderse, ya que Carranza había pertenecido a la Brigada de Investigaciones y le decía en los momentos de instrucción, “mira si te caes del cerro, si muere alguien acá, no lo encuentran más…nadie sabría quién fue”; esto sumado al miedo de perder el trabajo determinó el silencio.

La culpa y el miedo le afectaron de tal forma, que no se animó a contarle a nadie más. Hasta que un día Carranza fue herido en la calle y permaneció internado, pese a ésto, el Cabo David Cruz, su segundo, la perseguía para que no hable. Un día se cruza fuera de un supermercado a Cruz y este le dice “que la va a cagar a tiros”, como Ana estaba acompañada de su ex-pareja, cuando Cruz lo ve disimula y se retira; esto le dará pie para que comience a contar su calvario, decide hacer una denuncia por amenazas en la fiscalía, le otorgan una cautelar para que Cruz no se le acerque; también va a hablar con el Jefe de Policía de Chubut, Comisario Miguel Gómez, le pide un traslado y cuenta lo que está sufriendo, la respuesta es negativa.

La situación se hace insostenible,y Ana queda libre en la Escuela, faltándole 22 días para recibirse. Ana se pasa meses encerrada, con terror de ver o cruzarse con un policía, cuenta que se sentía sucia, tenía asco de sí misma, hasta pensó en suicidarse, sólo sus hijos la impulsaron a seguir; uno de ellos tiene autismo y necesita atención especial. La noche de la balacera, el nene se despertó desesperado y abrazándola le dijo “mami, ¡mami estamos en guerra!”.

Con ayuda y terapia pudo comprender que la culpa no era de ella, que hay leyes que amparan a la mujer y que nadie tiene el derecho de poner en riesgo la vida de sus hijos y la de ella misma, por eso se decidió a denunciar, porque quiere que se haga justicia. Todavía hay noches que no puede dormir, “aún siento el olor, dice con gesto de asco, me parece sentir la respiración en mi oído y me levanto gritando…” Agrega que después de salir en televisión, recibió más de 3500 llamados de mujeres que le mandaron fuerza y apoyo, también información que dice que Carranza tiene causas por abuso en la ciudad de Esquel y en Caleta Olivia, Provincia de Santa Cruz, cosa que deberá investigar la justicia.

En una conferencia de prensa, el Comisario Miguel Gómez, Jefe de Policía y segundo del Ministro de Seguridad de Chubut, Federico Massoni, dijo que investigarían el caso, que Ana solo le fue a pedir un traslado, que le habló de un “destrato”, pero que no le habló de una violación; mientras tanto le dio el traslado al Sargento Adrián Carranza a Esquel, dado que éste tenía problemas con la familia producto de estas denuncias. Sin embargo, Ana dice que cuando fue a hablar con el Comisario Gómez, le dijo de la violación, “lo tengo grabado y es una prueba más para la justicia”. (Agencia OPI Chubut)

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