Italia mira con temor la pesadilla de Singapur, que de “niña aplicada” pasó a 2.500 casos en 48 horas

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Italia: en el país hay 600.000 contagiados, reconoció el director de Protección Civil

El estado asiático había aplanado la curva pero ahora vive una segunda ola. Alemania también enfrenta otro brote. Justo cuando Italia planea salir del confinamiento.

Por: Julio Algañaraz

Es un dilema “maledettamente” complejo y no hay otro remedio que afrontarlo. La apertura de la Fase 2, que se extenderá hasta principios de junio, ha comenzado de hecho en Italia este lunes con la apertura de grandes fábricas y la esperanza de que la bajada de la curva epidémica, del número de muertos cotidianos (27 mil en total), de los contagiados y del uso de la terapia intensiva, permita superar la epidemia del coronavirus. Aunque todos saben que el Covid-19 seguirá presente en Italia por bastante tiempo hasta que se descubra una vacuna que lo elimine. Mientras tanto se hará sentir.

Pero todos temen que haya una segunda oleada del virus, como ha ocurrido en el pasado en casi todas las grandes epidemias, y que el fin de las restricciones de la Fase 1 con la estricta cuarentena haga perder conquistas como el máximo aislamiento entre las personas, única garantía de no ser contagiado. Esta es una amenaza que pesa mucho más de lo que confiesa el primer ministro Giuseppe Conte y los portadores de las mayores cautelas negativas son los científicos y especialistas que han protagonizado también la lucha contra el coronavirus.

“Una recaída sería fatal”, confesó este martes el mismo Conte. Las características del dilema obligan a contener esa recaída si llega tratando de evitar sus peores efectos letales. Pero la economía italiana está muy comprometida y la presión de la gente común por volver a la calle, al trabajo, a la vida de siempre, es enorme: llevan dos meses en la encerrona de las restricciones que han dado un buen resultado.

No hay otra solución que navegar a vista tomando las mayores precauciones. En el hospital de Crema, en Lombardía, la región más castigada por la epidemia, el martes festejaron médicos y enfermeras. Las fotos muestran a los héroes merecidos de los italianos saludando vestidos con todo para la guerra contra el Covid-19.

“Hemos superado la oleada terrible del primer impacto de la epidemia. Estamos igual listos para lo que ocurra, incluso una segunda oleada”, dijo la profesora Elizabetta Buscarini uno de los primarios del hospital convertido íntegramente a la batalla contra el coronavirus.

Este espíritu reina en todos los hospitales italianos, donde se ponen a punto las salas de terapia intensiva, se acumulan medicinas de todo tipo y nuevos aparatos.”Estamos respirando”, afirma un enfermero del hospital Spallanzani de Roma, “pero debemos seguir alertas”. “Estamos seguros que en el mejor de los casos cada tanto habrá algún contagiado y tenemos que estar listos para aislar los casos y buscar los posibles contagiados que no saben su condición”.

Dos ejemplos, uno cercano que es Alemania, y otro en Asia, que es Singapur, el más grave, sirven de advertencias.

Hace dos semanas en Alemania cantaron casi victoria cuando la tasa de infección bajó a 0,7%. Las medidas de normalización fueron lanzadas con cautela, pero hace cinco días que las señales son negativas. Han comenzado a aumentar los contagios. En 24 horas hubo, el lunes, 1.144 nuevos infectados. El índice de infección subió de 0,7 a 1. También la tasa de mortalidad llegó este martes al 3,8%.

Nada grave, pero los germanos comienzan a sonar las señales de alarma por si hay que tomar medidas para reforzar las medidas de seguridad, volver al aislamiento más seguro sin llegar por ahora a la cuarentena.

Singapur la ciudad estado asiática, dominado por una población de origen chino, de un alto nivel de vida, ha sido embestido por una segunda oleada de contagios del Covid-19, con 2500 contagios en apenas dos días.

Una pesadilla. La Organización Mundial de la Salud y la comunidad científica internacional habían reconocido que Singapur aplicó un plan de medidas muy eficaz para contener la emergencia del corona virus.

Los casos de contagio comprobados han subido a 9.125. Sorprende la velocidad explosiva de la segunda oleada en difundir las infecciones. Los mejores resultados llevaron a cometer el error de no reforzar los controles entre los trabajadores extranjeros empeñados en el sector edilicio, que viven en condiciones precarias.

Dieciocho dormitorios donde se hacinaban trabajadores extranjeros han debido ser aislados. Los controles mostraron una difusión rápida de los contagios.

Un portavoz ministerial dijo que ninguno de los internados está en terapia intensiva y que la mayor parte demuestra “síntomas débiles”. Pero el regreso de la epidemia es una realidad.

También en Corea del Sur se había contenido la difusión del Covid 19, pero en las últimas dos semanas se han registrado nuevos brotes. Incluso 163 personas curadas del virus han vuelto a contagiarse.

Esperando el calor del verano

En Italia, la filosofía de la Fase 2 es “convivir con el virus”. La convicción general es que la proximidad del verano ayudará mucho porque los contagios se debilitarán. Los virus asiáticos no soportan el calor. Walter Ricciardi, consejero del ministro de Salud Pública, citó una reciente investigación norteamericana, que demostraría que el virus sufre el calor húmedo. En un ambiente cerrado con 24 grados de temperatura y 20% de humedad, el Covid-19 resiste 16 horas, pero con 35 grados y una humedad del 80% no supera una hora de duración. Al sol bastan 24 grados para que el corona virus desaparezca.

La mayor parte de los científicos y especialistas creen que la temporada crítica con la segunda oleada de la pandemia puede comenzar en setiembre, después que pasen los calores sofocantes de julio y agosto que este año también se vivirán en Italia. (Clarín)

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