Mauricio Macri reapareció con el anuncio de un amistoso pero mantendrá su cuarentena política para no acaparar críticas

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Mauricio Macri volvió a decir que encabezará la oposición y que lo hará con actitud “constructiva”

En el escenario local mantendrá el silencio público, salvo contadas expresiones o mensajes por redes sociales.

La palabra de Mauricio Macri reapareció con un comunicado por la organización de un partido amistoso para juntar fondos por el coronavirus, en su rol de presidente de la Fundación FIFA. En el escenario local mantendrá un tiempo más el silencio público, salvo contadas expresiones o mensajes por redes sociales. Nada de entrevistas o participaciones en reuniones abiertas por el momento. Por prudencia ante la pandemia, según su núcleo más cercano. Para no acumular críticas, admitieron otros dirigentes con contacto frecuente con el fundador del PRO.

Antes de la cuarentena había instalado oficinas en Vicente López, a unas cuadras de la Quinta de Olivos, y recibía a referentes y ex funcionarios de Juntos por el Cambio. Ya en el marco del aislamiento en Los Abrojos, con su mujer Juliana Awada y su hija Antonia, mantuvo el contacto con llamadas y reuniones por Zoom, sin exposición. Algunas no terminaron bien. Los encuentros virtuales de la coalición quedaron suspendidos por las discusiones sobre el posicionamiento frente al Gobierno.

En otras comunicaciones hubo tensión por la postura de Macri en contra de las medidas dispuestas por Alberto Fernández, excesivas según su mirada por el impacto negativo en la economía. “¿Por qué no sale él a decir lo que piensa? Que diga que hay que abrir y dejar que todo el mundo se contagie”, lo cruzó uno de los gobernadores radicales

Macri había dejado trascender que no era tan así, que le preocupaba el avance de la pandemia y también la salida de la crisis. Ese concepto expresó en el comunicado de la FIFA. “Nuestro objetivo es desarrollar y apoyar a una sociedad que pueda ofrecer un equilibro en cuanto a la prevención de este tipo de enfermedades y la vida futura, y al mismo tiempo crear un entorno en el que la sostenibilidad pueda prosperar verdaderamente”, aseguró como titular de la Fundación al anunciar el partido, todavía sin fecha ni sede, para reunir fondos para afrontar la pandemia.

Desde que dejó la Casa Rosada había tenido contados pronunciamientos. El anterior fue con una carta al radical Julio Martínez, por el aniversario del asesinato del diputado Héctor Olivares, en el que pidió “defender las instituciones y nuestras libertades”. Unas semanas antes había firmado una declaración de la Fundación Internacional para la Libertad, con el título “Que la pandemia no sea un pretexto para el autoritarismo”, con cuestionamientos y advertencias a los gobiernos de Venezuela, Cuba, Nicaragua, España y Argentina. A principios de marzo había dicho que el populismo era a su criterio “mucho más peligroso” que el coronavirus, en una charla en Guatemala.

Por el momento mantendrá las apariciones bajo ese formato y no dará entrevistas. “En el corto plazo no va a suceder. No es para nada un silencio prolongado. Cristina volvió a hablar en julio de 2016, y si te fijás para atrás los ex presidentes hacen lo mismo. En otros países también”, esgrimió este fin de semana uno de los ex funcionarios que trabaja con Macri.

Patricia Bullrich, titular del PRO y otra de las dirigentes con trato habitual, dio otro motivo en una charla con voluntarios del partido: “Es ponerlo el centro y no queremos que lo usen de puching ball”. Alfredo Cornejo pidió en público -y al propio ex presidente en una conversación por teléfono- que permaneciera fuera de escena. Macri a su vez se mantiene en contacto con Marcos Peña, Fernando de Andreis, María Eugenia Vidal -ella aclaró que con una relación más personal que política-, Miguel Pichetto y Guillermo Dietrich, entre otros. También con algunos referentes radicales.

Integrantes del espacio consideraron que sin presencia podía perder terreno en la disputa por el liderazgo, sumado al crecimiento en la ponderación de Horacio Rodríguez Larreta en las encuestas. Y ex funcionarios como Rogelio Frigerio y Emilio Monzó salieron a desestimar su centralidad en la coalición. Aun así se impuso la estrategia de mantener el silencio público. “En algún momento va a volver pero hoy no le sirve para nada, porque si habla enseguida acapara las críticas. Así están más desordenados ellos”, fue la evaluación que predominó a casi seis meses de su salida de la Casa Rosada. (Clarín)

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