Italia: pese al temor a más contagios, el gobierno no da marcha atrás con la apertura

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Italia: pese al temor a más contagios, el gobierno no da marcha atrás con la apertura

El primer ministro Giuseppe Conte dijo ante el Parlamento que no queda otro remedio que convivir con el virus hasta que aparezca la vacuna.

Por: Julio Algañaraz

Un país golpeado por una larga cuarentena y la amenaza de una pandemia de coronavirus que ha causado ya más de 32 mil muertos en solo tres meses, provocado enormes daños económicos y la pérdida del trabajo y los ingresos a millones de personas, escuchó con aprobación este jueves al primer ministro que trazó un cuadro de la situación en Italia​. Giuseppe Conte dijo en su anuncio ante el Parlamento que no queda otro remedio que “seguir adelante sin esperar la vacuna” salvadora, convivir con el virus y luchar por recuperar la economía y la sociedad para una normalización que costará años lograr.

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La epidemia comenzó el 21 de febrero en el hospital de Codogno, en la región Lombardía, la más castigada por la pestilencia, cuando murió el primer paciente infectado con el virus Cobid-19. Desde allí, la epidemia se difundió rápidamente a otras regiones del rico norte italiano y al resto del país, donde en el centro sur las consecuencias en muertos y contagiados han sido mucho menores.

Conte afirmó que “si lo peor ha quedado atrás es gracias a los ciudadanos” y dijo que desde el 4 de mayo se comenzó a abandonar la estricta cuarentena de la población de 60 millones de habitantes, que ha durado más de dos meses. La Fase 2 “es un riesgo calculado porque no podemos detenernos a la espera de la vacuna” que no se sabe cuando llegará, si es que llega. Hasta hoy después de varias décadas no se ha descubierto una vacuna contra el sida, cuya epidemia causó decenas de millones de muertos.

El primer ministro aprovechó el aniversario de una tragedia que ha cambiado para siempre la vida de los italianos en la peor crisis de la historia republicana, para hablar del presente y del futuro. “La gravedad y profundidad de la crisis no me escapan”, afirmó.

El gobierno aprobó dos decretos a financiar con un notable déficit por un valor total de 80 mil millones de euros para sostener el tejido social y la economía, golpeados por las medidas para aislar a la gente en sus casas, lo que obligó a cerrar masivamente la actividad productiva industrial y 800 mil comercios, además de clausurar el ciclo lectivo en las escuelas y colegios secundarios hasta setiembre, cuando comience el nuevo año docente.

Conte reconoció que es necesario hacer más rápida la distribución de los salarios a cargo del gobierno y de los subsidios a cientos de miles de personas. También a movilizar los préstamos y dinero a fondo perdido a la actividad productiva. Pidió una mayor colaboración a los bancos “que deben y pueden hacer en los préstamos a erogar en 24 horas con la garantía del Estado”.

El fondo europeo

Como está en negociación, Conte no mencionó el hecho más importante: la alianza del eje Alemania-Francia con Italia y España (los cuatro son las potencias más grandes de los 27 socios de la Unión Europea), que dispuso crear un Fondo de Recuperación con un capital inicial de 500 mil millones de euros, de los cuales italia recibirá cien mil millones sin obligación de devolverlos.

La semana próxima tendría que concretarse el Fondo, que constituye la vía de salvación para las economías de Italia y otros países europeos en gran dificultad por las consecuencias de la epidemia.

Desde este lunes 18 la Fase 2 de apertura de la vida social y la actividad económica terminó en gran parte con la cuarentena. Pero mientras la economía partía con grandes fatigas, los ciudadanos mostraron una mezcla de persistentes temores de un regreso de la peor fase de la pandemia y alegría por avanzar hacia la normalización. El resultado han sido desbordes, sobre todo entre los jóvenes, que en las calles y en los parques mostraron sus ganas de fiesta violando las estrictas normas de seguridad impuestas a todos.

El gobierno y los gobernadores de las regiones reaccionaron pidiendo una estricta represión policial de los violadores de la ley que pueden causar contagios y brotes. Las amenazas parecen estar dando buenos resultados.

El primer ministro Conte elogió la “autodisciplina de los ciudadanos” ante las duras medidas para asegurar el aislamiento de los contactos humanos, el uso obligatorio de las mascarillas y guantes, la desinfección y sanitización de los objetos. Conte dijo que el gobierno “es consciente de que lo que tenemos por delante es un desafío aún más difícil”.

Dijo que la responsabilidad ciudadana exige “evitar fiestas, movidas y encuentros multitudinarios”. El temor a los amontonamientos humanos ha postergado hasta mediados del mes próximo la apertura de cines y teatros. La presencia del público en los acontecimientos deportivos queda para “más adelante”.

A los jóvenes Conte les dijo que “exponerse a los contagios, significa exponer también a sus propios familiares y otros seres queridos”.

El premier explicó como se están potenciando todos los sistemas de control sanitario de la población para detectar a los contagiados. Algunos científicos italianos repitieron varias veces que creen que el número real de infectados es diez veces más alto que los más de 200 mil que figuran desde que comenzó la epidemia.

“Somos conscientes de que el comienzo de la fase de apertura podría favorecer en algunas zonas el aumento de la curva del contagio, un riesgo que tenemos bajo observación”, señaló Conte.

Rastreo estricto de casos

La estrategia de las autoridades italianas, en sintonía con los comités técnicos y científicos que asesoran al gobierno de Roma y a las regiones, prevé un seguimiento estricto de los casos de contagio y la implantación de “zonas rojas” de total aislamiento apenas se descubre un brote que abarca una zona pequeña o grande del territorio.

En el caso peor el gobierno se vería obligado a dar marcha atrás con la apertura de la fase 2 y volver a la cuarentena, un verdadero trauma nacional a nivel de la población, y una catástrofe para la economía italiana, condenada a una larga y profunda recesión.

“Siento el sufrimiento que crece y se difunde en el país”, reconoció este jueves  Conte ante el Parlamento. ”Advierto los miedos, las ansias y las inquietudes de nuestros conciudadanos que tras haber invertido años y energías en sus actividades comerciales temen ver que sus sacrificios han sido inútiles. No me escapan la profundidad y la gravedad de la crisis”, afirmó Conte. Y prometió “una masiva simplificación de la máquina burocrática”, que entorpece la gestión urgente de las medidas para aliviar y aplacar las consecuencias económicas.

Llega la temporada veraniega y a partir del 3 de junio el gobierno autorizará la apertura de las fronteras italianas, una medida que apunta a recuperar en parte el hundimiento del turismo extranjero en Italia, que le proporciona un 13% de la riqueza nacional. La audacia de la decisión produce nuevos temores, porque los ciudadanos europeos que crucen las fronteras italianas no serán sometidos a cuarentenas como hasta ahora, lo que aumenta el peligro de los contagios.

Todas las epidemias en los países europeos y en el resto del mundo, salvo China, donde se generó la pestilencia, fueron importadas por viajeros venidos desde el exterior.

Además, países como Austria se niegan a abrir sus fronteras con Italia. Viena autorizó solo la entrada de viajeros provenientes de Alemania y Suiza, un gesto de evidente defensa de su industria turística.

La única alternativa viene del cielo, pero los viajes aéreos siguen prácticamente prohibidos a nivel internacional. En Italia la fase 2 ayudó a reabrir algunos aeropuertos, pero solo a escala nacional. (Clarín)

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