Autos, celulares, electrónica y pasajes, los sustitutos del dólar

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Fuerte suba de bonos y baja del dólar “contado con liquidación” al calor de las versiones sobre un arreglo por la deuda.

Por: Daniel Fernández Canedo

En el Banco Central respiraron aliviados al ver que cedía el dólar del segmento “contado con liquidación” aunque el dólar “blue” trepaba hasta los $129.

La gente de Miguel Pesce cree que, con las nuevas restricciones para que las empresas hagan operaciones de “contado con liqui” (los bonos deben estar cinco días inmovilizados),  avanzaron un casillero en el intento de serenar al mercado.

Tal vez, la baja del dólar CCL hasta $110,6 (-2,9%) alegró a Pesce pero más al presidente Alberto Fernández​ porque fue simultánea a la fuerte suba de los bonos argentinos que treparon hasta 8% apostando a que el gobierno llegará a un acuerdo por la deuda de US$66.000 millones con los bonistas extranjeros.

Fernández había dicho el lunes por televisión que “está cerca de resolverse el problema de la deuda” y un revés del mercado lo hubiese hecho enojar por encima de cuando le piden aflojar su política de aislamiento obligatorio para enfrentar el coronavirus.

Tanto en el Ministerio de Economía como en el Central esperan que, finalmente, el presidente tome la decisión política de cerrar rápido el acuerdo con los bonistas. Y eso, entre otras cosas, posibilite cambiar el clima en torno al dólar.

Una brecha cambiaria del 70% como en los últimos días, resultaría difícil de sostener, aún cuando el gobierno fracasase en su intento de acordar con los acreedores.

La distancia entre el dólar oficial y el blue arrancó en 88% después del 25 de mayo, un nivel que marcó el arranque de las trabas para que las empresas compren en el CCL y alcanzó un pico similar a algunos días del segundo gobierno de Cristina Kirchner.

Entre 2012 y 2015, ya con cepo pleno, la brecha giró en torno a 50% y sólo algunos días críticos llegó a 80%, un nivel que se hace insostenible por las presiones tanto de los importadores como por la demora de los exportadores.

El gobierno asegura que la liquidación de exportaciones es baja en esta época caracterizada como “el trimestre dorado” en el que el Banco Central tendría que estar comprando dólares de los exportadores en forma fluida para fortalecer las reservas.

No desconoce que hubo liquidaciones anticipadas a fines del año pasado en el intento de no afrontar un aumento de las retenciones, que después llegó, como esperaban tanto productores como exportadores.

En estos días el Central, lejos de comprar más de lo que vende, tiene un balance cambiario diario negativo. Sostienen que las ventas netas no alcanzan a US$100 millones diarios como circula entre los operadores pero admiten que el saldo es rojo. Además, los importadores están intentando adelantar sus compras.

En el mercado a término de Rosario se cerraron operaciones para asegurar el tipo de cambio de los próximos meses por el equivalente a más de US$ 3.000 millones en lo que constituyó la apuesta más clara a que alguna devaluación del peso de magnitud podría llegar si no hay un acuerdo por la deuda.

Esta  vez, a pesar de que la mayoría de los economistas no cree en el atraso del tipo de cambio y sí en que el precio del “blue” es elevado, la  Argentina está envuelta en una crisis sanitaria inédita y en otra conocida sobre el precio del dólar.

Siguiendo el concepto del economista Ricardo Arriazu sobre que la “unidad de cuenta” de los argentinos es el dólar, el mapa de los precios de los bienes durables varió sustancialmente a partir de la suba de 67% del paralelo en lo que va del año y de la parálisis de actividad de muchos sectores por la cuarentena.

Por otra parte, la fuerte emisión de pesos que dispuso el gobierno para compensar la caída de  ingresos de la gente, de las empresas y cubrir el déficit fiscal (desde febrero fueron $730.000 millones, de los cuales unos $600.000 siguen en circulación), no se tradujo en un salto de la inflación.

El costo de vida del mes pasado aumentó 1,5% y este mes sería menor de la mano de una concentración en alimentos y artículos de limpieza del gasto de las familias.

Más pesos circulando, inflación aplacada, dólar oficial percibido como barato y otro “blue” que ya se disparó, generan un cóctel particular para direccionar el gasto y el ahorro de las familias.

Un punto a tener en cuenta es que si la gente considera que el “blue” es alto, por ejemplo en el caso de que el gobierno logre un acuerdo con los acreedores, la demanda de cobertura en divisas podría orientarse hacia los bienes con alto componente de “dólar oficial” al que se considera barato.

El caso paradigmático de estos días es que hay un repunte de la compra de pasajes al exterior,  aún cuando se desconoce en qué momento estarán habilitados los vuelos.

El stock de autos importados y aún de los nacionales que tienen en promedio un 60% de autopartes que vienen del exterior contienen una alta proporción de “dólar oficial mayorista” ($68,2) en sus precios y, por tanto, se “abaratan” mucho al ser valuados al dólar paralelo.

En la búsqueda de adquirir “dólares baratos” los productos electrónicos, celulares, computadoras, etc, también formarán parte de ese pelotón de bienes “abaratados” en términos del “blue”.

Pero esta fotografía dependerá mucho del fin de la película sobre la negociación de la deuda externa y de cómo evolucione la inédita, preocupante y dolorosa crisis sanitaria que viven la Argentina y el mundo. (Clarín)

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