Reencuentros y abrazos en Italia tras la reapertura de sus fronteras

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Reencuentros y abrazos en Italia tras la reapertura de sus fronteras

Por: Elisabetta Piqué

Después de casi tres meses y 33.601 muertos, Italia comenzó hoy la denominada “fase 3” y reabrió sus fronteras externas -con los países de la Unión Europea (UE), Suiza y Mónaco-, así como internas, es decir, entre las regiones, que habían sido selladas para limitar el contagio de coronavirus .

Para los 60 millones de italianos regresó, así, la ansiada libertad de movimiento, sin tener que dar justificaciones o certificados. Como se esperaba, ya que en estos tres meses de bloqueo muchísimos núcleos familiares quedaron separados por el coronavirus, ya que la cuarentena impidió el traslado a otra región que no fuera la de residencia, hubo un aumento de tránsito tanto en las autopistas del país, así como en estaciones de trenes de esta capital , de Milán y otras ciudades, así como en embarcaderos de ferrys que conectan la península con las islas de Sicilia y Cerdeña y aereopuertos.

La libertad de circular, que implicó el fin de una odiada autocertificación para desplazarse si había un motivo válido, regresó acompañada por fuertes medidas de prevención anti-coronavirus : medición de temperatura en estaciones y aereopuertos antes de subir al tren o al avión, barbijo obligatorio y respeto de la distancia interpersonal. El contagio no ha terminado -hoy la Protección Civil reportó 321 casos nuevos -la mayoría en Lombardía- y siguen totalmente prohibidos los ” assembramenti “, las aglomeraciones.

“No veo a mi hijo, que vive y trabaja en Turín, desde febrero: va a viajar este fin de semana, mi esposa se va a morir cuando vuelva a abrazarlo”, contó a LA NACION Angelo, instructor de remo, deporte que pudo volver a practicarse en el río Tevere recién desde el 25 de mayo pasado, como parte del gradual desconfinamiento programado por el gobierno de Giuseppe Conte.

En una conferencia de prensa desde Palazzo Chigi, Conte celebró el comienzo de la “fase 3” y el regreso de cierta normalidad en Italia, uno de los países más castigados de Europa por el coronavirus. “Desde la reapertura del 4 de mayo los datos son alentadores, nos merecemos una sonrisa y la alegría y es bueno recordar que si somos los primeros en volver a empezar las actividades en Europa es porque hemos aceptado todos juntos los sacrificios”, dijo el primer ministro, que reivindicó la estrategia adoptada en esta emergencia inédita.

“Los datos de la curva nos demuestran que los sistemas que hemos adoptado están funcionando y está funcionando el hecho de proceder con reaperturas progresivas”, aseguró Conte que advirtió, sin embargo, que “las medidas eficaces siguen siendo el distanciamiento físico y el uso, donde necesario, de los barbijos”. “Abandonar estas precauciones sería un grave error”, aseguró.

“La de hoy es una fecha muy significativa: desde hoy, en efecto, los italianos pueden moverse libremente en todo el país, entre todas las regiones”, destacó, por su parte, el canciller, Lugi Di Maio. “Este es un mensaje importante, de seguridad, que damos como Italia al mundo entero: un país que vuelve a arrancar y se apresta a volver a la normalidad”, agregó el exlíder del Movimiento Cinco Estrellas en un posteo de Facebook.

En los últimos días Di Maio no ocultó su indignación por la falta de reciprocidad que tuvo Italia en cuanto a la reapertura de las fronteras. Grecia -meta histórica de las vacaciones de miles de italianos-, en efecto, anunció que hasta julio no dejará entrar a italianos residentes en las regiones más afectadas por el coronavirus, decisión que también tomaron otros países, como Austria y Croacia. Di Maio tiene previsto un tour por diversas capitales europeas para revertir esta situación y evitar que algunos países creen corredores que excluyan a Italia, donde el turismo representa el 15% del PBI.

“Desde hoy se puede entrar a Italia desde cualquier lado, pero con controles”, aclaró Sandra Zampa, vicedirectora del Ministerio de Salud, que explicó que hay negociaciones en curso en cuanto a los aereopertos y destacó que “no hemos vuelto a los tiempos anteriores al Covid-19”. “Todavía no hay vuelos desde China, pero algunos desde Europa hay. Pero todo con enormes controles y medición de temperatura tanto a la salida como a la llegada”, indicó. En el aeropuerto de Fiumicino, donde al momento sólo funciona un terminal, hubo más movimiento y diversas escenas de reencuentro con abrazos y mucha emoción.

En la estación ferroviaria de Termini de esta capital podía notarse más movimiento, en un marco ordenado : personas con valijas, como Emanuela, jubilada de 70 años que, “muy emocionada” y con barbijo, contó que se encontraba en tránsito, viajando hacia Génova para ver después de tres meses a su hija y a su adorada nieta. “No es lo mismo verlas a través de una pantalla”, comentó, sin ocultar su felicidad.

En el centro histórico de esta capital, pese a la reapertura de las fronteras, no se veían cambios, con los sitios emblemáticos como la Piazza Navona o la del Panteón, semidesiertos. “Sí, abrieron las fronteras, pero habrá que esperar para que vuelvan los turistas”, comentó Giorgio, dueño de un restaurante abierto, pero sin clientes de la Via dei Pastini, peatonal normalmente atestada de visitantes, que del Panteón lleva a la Fontana di Trevi, que lucía desolada. (La Nación)

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